- Después de un escabroso año, en el que las lesiones y las derrotas tuvieron más presencia que las alegrías y los triunfos, Vicente Padilla prefiere dejar atrás su pasado y ver con optimismo hacia el futuro, mientras realiza los ajustes que le permitan reducir los inconvenientes que tanto daño le hicieron en el 2007
Vicente Padilla, lanzador de grandes ligas
Aun en estos días de campeones mundiales y boxeadores colocados en la cima de los escalafones universales, Vicente Padilla permanece inalterable en la cúspide como el atleta de mayor repercusión en el espectro nacional.
Ni siquiera un año borrascoso como el 2007, en el que las noticias sobre su brazo afectado y sus reveses continuos superaron ampliamente los reconocimientos y victorias, pudo destronar a Padilla del sitio que ha llegado a ocupar en el sentimiento popular.
“En estos tres meses que he pasado aquí, he participado en distintos eventos, como desfiles hípicos, peleas de gallos o muchas otras actividades, y he sentido el cariño de la gente, a veces con un consejo o un reclamo, pero todo con mucho respeto”, dice Padilla.
El año pasado, Vicente cerró con marca de 6-10 y 5.76, cifras que no fueron lo esperado por los Rangers de Texas, quienes comprometieron más de 33 millones de dólares con el nica. Padilla tampoco imaginó algo así y menos tantas lesiones de por medio.
“Desde que llegué a los entrenamiento, el año pasado, lo que llevaba en mente era probar que merecía el aumento salarial, pero traté de hacer más de lo que debía y al final me afecté el brazo. Sólo al cierre de la campaña fue que me sentí mejor”, explica.
Pero, con el pasado no hay nada más que hacer. Sin embargo, es útil en términos de experiencia, y Padilla ha aprendido algunas lecciones que ha tomado en cuenta ahora que se aproxima otra temporada con la tropa de Texas en la Liga Americana.
LA PRENSA conversó con Vicente en un restaurante capitalino, y el nica fue amplio sobre sus planes para la campaña, la adaptación a la nueva vida que lleva, su abrupta salida del Chinandega y algunas inversiones que realiza para su futuro.
YA CALIENTA MOTORES
¿A qué te has dedicado durante esta permanencia en nuestro país?
Primero estuve con mi familia descansando y participando en algunas actividades que son muy distintas al beisbol y que me sirven para relajarme, como las peleas de gallos o los desfiles hípicos. Ahora, ya he comenzado a entrenarme.
¿Y qué has percibido en ese contacto con la gente en esos eventos?
Gracias a Dios, la gente me trata bien, con cariño, con respeto. Uno no le cae bien a todos, pero percibo el afecto de las personas, algunas muy humildes, que se te acercan y te dan un saludo, un abrazo.
¿Te molesta cuando la gente te pide una foto, un autógrafo?
De ningún modo. No veo por qué tendría que molestarme. Lo veo como una consideración para mí. Hay momentos o lugares en los que uno a lo mejor no puede, pero voluntad no me falta nunca.
¿Ya comenzaste a entrenar?
Sí. Básicamente, estoy yendo a un gimnasio para bajar de peso y ponerme en forma. Lo estoy haciendo desde inicios de enero y ya en los próximos días voy comenzar a soltar el brazo.
APRENDIENDO DE LOS ERRORES
El año pasado, este proceso lo comenzaste tarde, ¿no?
Sí. Comencé a entrenar tarde y, una vez que llegué a los entrenamientos, me precipité, es decir, hice cosas como soltar el brazo fuerte sin estar listo para eso, y ahí comenzaron todos los problemas que tuve, pero uno aprende de los errores.
¿Esta vez, no temés que pueda ocurrir lo mismo?
No. Primero, porque voy a llegar en mejores condiciones físicas y, segundo, porque he aprendido a controlar esa ansiedad que me llevó a lanzar más fuerte de lo que debía. Yo espero que este sea un gran año para mí.
¿Fue difícil sobrellevar el año, digo por las lesiones y las derrotas?
Sí, fue difícil. Yo llegué con el deseo de hacer mi trabajo lo mejor posible y lo que hice fue lastimarme. Además, en el equipo se pensó que mi problema no era serio y que debía lanzar así, y eso me afectó más.
¿Lanzaste aun lastimado?
Sí, lo hice. Y fue porque, como te dije, quería probar que merecía el contrato. Y, también, el equipo esperaba más de mí, pero fue peor.
¿Eso explica tanta inconsistencia?
Claro. Había días en los que lanzaba duro de verdad y lucía dominante, pero para la siguiente salida, ahí estaba el dolor y tenía que defenderme con otros lanzamientos.
UN LANZADOR DE PODER
Algunos, como yo, pensábamos que la inconsistencia era producto de no tener definido un patrón de pitcheo…
No. Yo sé que soy un lanzador que depende de su fuerza, pero cuando el codo está afectado, tenés que recurrir a otros recursos. Ojalá que ahora no tenga esos problemas y pueda lanzar fuerte todo el tiempo.
El año pasado, también se cuestionó tu agresividad, tus pitcheos adentro…
Sí, pero esa es la forma como yo sé lanzar. Sobre eso hablé con el equipo, con el mánager y el gerente, y les dije que, si querían, que me agarraran a palo, pues que iba a cambiar, pero estuvieron de acuerdo en que siga tirando adentro y así lo haré.
¿No habrá variantes en tu estilo?
No habrá cambios. Lo único diferente ahora es que voy a tirar más seguido el splitfinger (envío de dedos separados) que me dio buen resultado al final de temporada.
¿Tenés dominio sobre ese disparo?
Yo lo tiraba desde que estaba con los Filis, pero ellos me recomendaron que no lo usara, porque mi brazo estaba muy joven y se podía lastimar, pero creo que ahora es el momento y lo voy a utilizar.
Entonces, ¿cuál será tu repertorio este año?
Siempre la recta como arma principal, con el slider, sinker y curva detrás. Y ahora el split. Con eso espero defenderme bien este año.
VE MÁS DÉBIL A TEXAS
¿Cómo visualizás al equipo?
Yo espero que podamos salir del sótano, pero sinceramente veo más débil al equipo. Sammy Sosa, que nos ayudó mucho, y sobre todo a mí, ya no estará, y los cambios que se han hecho difícilmente van a hacernos mejor, pero bueno, uno sale y trata de hacer su trabajo.
¿Te hubiera gustado ser cambiado?
No. Yo me siento bien en Arlington y con el equipo. Hubo rumores de cambio para mí, pero yo fui a hablar con el gerente cuando terminó la temporada y le dije que fuera sincero conmigo y me dijera si había planes de cambiarme. Me dijo que no y ha cumplido su palabra.
¿Así que no te inquietaron entonces los rumores posteriores?
Para nada. Yo no les hago caso. Sé que uno no es inamovible, es decir, te pueden cambiar, pero si hay la intención de hacerlo, te lo dicen y uno se prepara. Además, a lo mejor te mandan a un equipo competitivo, pero sabía que eso no pasaría.
¿Qué cantidad de victorias te haría feliz al final de la campaña?
Yo quisiera ganar cada juego que abro, pero es imposible. A mí no me gusta hablar de una cantidad determinada, pero ojalá pudiera pasar de los 15 triunfos. Eso sería tremendo.
¿Estás conforme con tu carrera?
Uno siempre quiere más y yo quiero dejarte en claro que siempre he tratado de ser lo mejor que puedo, pero cuando uno revisa de dónde viene y hasta dónde ha llegado, como que se conforma. Todo lo que me ha pasado es un regalo de Dios. Nunca lo imaginé.
ADAPTADO A LA BUENA VIDA
El contraste es cada vez mayor entre este Vicente Padilla y el que conocimos por primera vez a inicios de la pasada década, mientras trataba de establecerse con el Chinandega.
A la cita, ahora no ha llegado tras bajarse de un bus. Ha descendido de un BMW del 2008 y detrás viene una hermosa Toyota Land Cruiser. Esta última es el más reciente regalo para su mamá, doña Tina.
“Mi mamá es muy sencilla. Estaba conforme con su camioneta anterior, pero yo quise darle esta el día de su cumpleaños”, explica Padilla sin jactancia en su voz.
Para su mamá y sus hermanos también termina una casa que eleva las cejas de quien la divisa desde la carretera hacia Chinandega. Todavía no está lista. Le falta el piso de mármol y los detalles de carpintería.
¿Ha sido fácil adaptarse a la nueva vida?
Uno tiene que ir asimilando cada etapa de la vida y vivirla con entusiasmo y sin subestimar a los demás, pero tiene que ser más cuidadoso en su comportamiento.
Los amigos, ¿qué tanto han aumentado?
Bastante. Tengo amigos desde mi infancia y otros que uno va conociendo en el camino, pero a todos los veo con respeto y trato de llevarme bien con todos.
¿Tu dinero es bien administrado?
Sí, me he rodeado de gente que me ayuda en ese sentido y he realizado algunas inversiones en bienes raíces y voy a echar a andar un proyecto de desarrollo cerca de Managua. Creo que todo va bien.
¿Casarte no está aún en tus planes?
Todavía no. A una mujer hay que darle tiempo, atenderla, y en este momento no puedo hacer eso por mi trabajo.
Supongo que hay muchas candidatas…
No sé.
¿Por qué tu salida brusca del Chinandega?
No nos pusimos de acuerdo en la directiva. Había gente con entusiasmo, pero no dominan los pormenores del beisbol. Yo era partidario de asegurar desde el principio el presupuesto del equipo para que al final los jugadores no anduvieran detrás de los directivos reclamando su pago, y eso no se hizo de esa forma.
¿Vas a contribuir con el Chinandega de Primera División?
No estoy seguro. De momento, estoy con el futbol de Segunda División y con un equipo de baloncesto. Lo del beisbol, voy a pensarlo bien. No es un asunto fácil.