- En la Serie Final de la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional, los árbitros estuvieron en el “ojo del huracán”, debido a varias decisiones que no fueron aceptadas por el Bóer y San Fernando. El leonés Leonel Cajina Solórzano fue uno de los más cuestionados, sin embargo ha tomado las críticas con calma, porque considera que el tiempo le dará la razón a sus decisiones.
Leonel Cajina Solórzano, árbitro de la Liga Profesional de Beisbol
La Serie Final de la cuarta edición de la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional (LNBP) ha sido la más friccionada de las que se han jugado hasta el momento, debido a una serie de discusiones por el trabajo arbitral en cada uno de los seis partidos que protagonizaron los Indios del Bóer y las Fieras del San Fernando.
Un supuesto strike a Clyde Williams en el primer juego, que no fue cantado, provocó una airada reacción al final del partido por parte del mentor fernandino Omar Cisneros.
También se produjeron discusiones por un roletazo al cuadro del mismo Williams que le permitió anclar quieto en primera, una anotación de Renato Morales que le dio la victoria al San Fernando en el cuarto juego, sin olvidarnos los momentos tensionantes cuando los jugadores se fueron a los golpes, especialmente en el quinto partido en el que Eddy Talavera se enfrentó al dominicano Juan Figueroa, debido a dos lanzamientos pegados.
De todos los árbitros, el más criticado fue Leonel Cajina, pese a que en la temporada regular actuó como supervisor.
A Cajina le llovieron muchas críticas, incluso técnicos de ambos equipos lo llamaron “árbitro vendido”, pero este umpire leonés tomó el asunto con calma.
Llega incluso a entender este tipo de reacciones de los entrenadores y jugadores de los equipos, porque considera que ellos buscan la justificación de sus fallas en el terreno de juego y los más indicados para culpar son los jueces.
“Siempre tiene que haber un malo de la película, y en este caso, independientemente que se cometan errores técnicos, los errores de ellos (mánagers y jugadores) nos los atribuyen a nosotros”, explica Cajina.
“Pero según la valoración que hicimos de cada uno de los árbitros, del trabajo que hicimos en la liga cuando actué como supervisor para remediar los errores que se iban cometiendo en el camino, hubo una corrección en el arbitraje, se hizo un buen trabajo”, añade Cajina, cómodamente instalado en la sala de su casa de habitación en el barrio Ermita de Dolores, de la ciudad de León.
Pero en la Final se vieron muchos problemas, siendo la más friccionada en mucho tiempo
El problema es que aquí viene un árbitro extranjero y todos se quedan callados, nadie se levanta de sus sillas. Los árbitros extranjeros, los gringos que vinieron en otros campeonatos cometían atrocidades, pero nadie les decía nada. Los resultados fueron más que satisfactorios al verlos de esta manera: en las cámaras fotográficas, de televisión, todo lo que enfocó, se nota que no cometimos errores. Fueron jugadas tan precisas y tan al instante que era de tomar una decisión al momento, no titubear.
¿Pero cuál es la valoración final?
Yo tengo un informe del trabajo que hizo cada árbitro en la etapa regular y en la final. Creemos que hicimos un buen trabajo, lo hablamos con el señor (Edwin) Cordero. Hay que agradecerle la valoración que hizo de nosotros. Contamos con su apoyo.
Los equipos no lo vieron así
De los equipos podías esperar todo. El problema es que hizo falta tanto de los directivos como de la liga en sí, de manejarlo profesionalmente como se hace. Cordero nos dijo que si nos comportábamos como debíamos hacerlo, íbamos a tener el apoyo de ellos. Se dieron algunos errores en el arbitraje, con fallas de apreciación, pero eso es normal, eso se mira hasta en las Grandes Ligas. Esta gente está en las escuelas tres meses antes que empiece la temporada, se preparan y con gastos pagados.
¿Qué tipo de fallas?
Fallas de apreciaciones, fallas mecánicas y técnicas, movimientos en el campo que la gente no conoce mucho. En la zona de strike se dieron algunos errores, pero eso lo manejamos nosotros que tenemos el reglamento de la zona de strike. Por las relaciones que tengo con la gente en el extranjero, yo tengo el manual del árbitro actualizado, donde estudiamos muchas cosas que constantemente se impulsan para mejorar nuestro trabajo.
¿Vos sentís que se cumplió con el trabajo?
Platicamos después del último juego de la Serie Final. Quizás se dieron una o dos fallas de apreciación, pero no fueron fallas a metros de distancia, o porque las quisimos cometer. Hay que entender que existe un poco de presión en el juego, a cualquiera le pasa, con todas las críticas, los ojos puestos que estaban encima de nosotros. Lo que siempre tratamos era concentrarnos en el juego, evitar hablar de algunas cosas y meternos en el juego de pelota, y ser lo más profesional posible.
¿Pero cómo se puede aguantar a alguien que te insulta, como el caso de Omar Cisneros que dijo que estabas comprado?
A Omar lo he respetado toda la vida como mánager. Con todo lo que me dijo no es enemigo mío, pero si quiere ser profesional como dice, tiene que buscar cómo mejorar. Yo soy persona, debió acercarse a mí a hablar lo que tenía que decirme. Al día siguiente de ese juego, no encendí la radio no por cobardía ni nada por el estilo, no traté de ponerle mente. Dice el dicho que si hay un loco, mejor que no hayan dos.
¿Pero pareciera que existiera algo personal de Omar con vos?
Anteriormente no he tenido problemas con él. El último juego de Granada contra el Matagalpa (en la Final de Primera División). Yo no tengo problemas con que gane o pierda, pero últimamente me parece que tiene otros problemas que lo sacan de concentración. Pero yo he actuado de una manera calma, sin sofocarme, para manejar las situaciones.
En el juego que perdió el Bóer en Masaya también se dieron situaciones complicadas, sobre todo con los insultos de Julio Sánchez y Franklin López, y en cierto momento se vio mucha preocupación de parte de ustedes.
Eso nos demostró que no son profesionales. Ellos tienen un mánager, pero no lo dejan que él proteste. En las Grandes Ligas están utilizando una buena política: al final del juego, el supervisor llega donde los árbitros y estudian los errores. Pienso que hace falta un poco de profesionalismo. Nos preocupó el confrontamiento con los peloteros. Incluso, a uno de ellos le dije que se podía entender rápido, que soltara lo que tenía en la mano, pero al final dio la vuelta. Los insultos no me preocupan, porque acá en Nicaragua no respetan.
¿Pero qué impresión puede dar en alguien que te grita de esa manera?
A ellos se les sale la novatada. Vienen a la cabeza las mismas cosas de siempre. Uno los mira y parece que toda la vida será lo mismo. En el momento uno se molesta, pero he aprendido muchas cosas de esto, sobre todo de un árbitro puertorriqueño que nos dijo: “Deja que las cosas caminen y que se las lleve el agua. Ellos van a llegar al mismo lugar donde uno los estará esperando, en el tope del camino. Vos sos el árbitro, maneja la tranquilidad y la calma, porque de lo contrario siempre existirá una guerra”. Yo he visto pasar peloteros, los he tratado de aconsejar, diciéndoles que esta es una liga profesional. Creo que a las personas hay que saberlas tratar y ese es uno de los mayores problemas de los nicaragüenses; entre nosotros mismos siempre nos estamos atacando, jamás nos vamos a educar.
¿Quién fue el pelotero más difícil de la Final?
Uno de los que más se ofuscaba era Juan Figueroa por el lado de los extranjeros, pero también se puede hablar de las personas muy decentes como Raúl Marval. Darío Delgado también se portó bien. Entiendo la sofocación de los peloteros, todos quieren ganar. Con Norman Cardoze también he hablado mucho, que no agitara los brazos en segunda, que tuviera paciencia. Son cosas en el terreno que uno está viendo y eso sofoca a los mismos lanzadores porque los peloteros de cuadro le dicen muchas cosas.
No cuentan con respaldo para mejorar
A sus 44 años de edad, Leonel Cajina ha pasado la mitad de su vida en los terrenos de juego como árbitro. Esta profesión la inició después de una fractura de rodilla que sufrió en un partido, empujado por su afición a este deporte y la nostalgia de sentirse pelotero.
Pero en estos 22 años de experiencia casi no ha contado con el respaldo de las autoridades para mejorar su desempeño, con alguna escuela de árbitros
“La Feniba montó hace poco un curso de arbitraje que los montamos Allan Reyes y yo, con vídeos actualizados que los trajimos de Estados Unidos. Son cosas que no se han visto, como la actualización del pitcheo, la mecánica del arbitraje. Pero hizo falta un poco más de participación de las personas que tuvieron interés de esto. Creo que hizo falta convocatoria. Se debe hacer un sacrificio para formar una escuela de árbitros, donde se pueda traer a un tipo de Estados Unidos que ayude a preparar a la gente, formar a las nuevas generaciones de árbitros. Podemos formar una buena escuela, con personería jurídica, que nos represente junto a uno de nosotros. Esto debe caminar bien”.
¿Están impulsando esta escuela?
Yo hice un intento el año pasado, pero se necesita plata. Hay que contratar un asesor legal, buscar la personería jurídica, pagarles. Hice la propuesta a los árbitros, pero el problema es que no contamos con los recursos, porque por ejemplo los árbitros de las ligas infantiles cobran 30 córdobas por juego y eso no sirve de mucho.
¿Dicen que los árbitros se han desarrollado por iniciativa propia?
Nosotros nunca hemos contado con apoyo para desarrollarnos. Sólo llegamos a un arreglo con Feniba para trabajar en sus campeonatos. La participación mía de estar metido en la IBAF es por iniciativa propia y gracias al respaldo del señor Oswaldo Gil (ex dirigente del beisbol puertorriqueño), quien buscaba talento en el trabajo. Me mantuve durante 8 a 10 años en la IBAF, pero tuve problemas para seguir por la muerte primero de mi papá y luego de mi mamá, que acaba de fallecer. Por eso no pude ir a los Panamericanos de Brasil y al Mundial de Taiwán.
¿Ya contás con mucha experiencia?
Sí, he contado con experiencia en Mundiales, Panamericanos, Centroamericanos y del Caribe. Ya tengo 22 años de experiencia. He visitado muchos países del mundo. Casi le doy la vuelta al mundo.