Soy Leyenda

La leyenda que no podrá ser “Voy a hacerle una oferta que no podrá rechazar”. Es la cita más célebre de mi personaje favorito en el mundo del cine y en cuyo honor se nombra esta columna. La oferta en este caso es tratar de convertir este espacio en un modesto referente para saber a […]

La leyenda que no podrá ser

“Voy a hacerle una oferta que no podrá rechazar”. Es la cita más célebre de mi personaje favorito en el mundo del cine y en cuyo honor se nombra esta columna. La oferta en este caso es tratar de convertir este espacio en un modesto referente para saber a qué atenerse cuando se decide ver determinada película. Demasiado tentadora. Así apostamos por este negocio de columnista, que obviamente es menos peligroso que ser un mafioso, aunque no por eso se deja de correr el riesgo de ser “abatido” a críticas por lectores que no concuerden con mi opinión. En todo caso, nadie mejor que los lectores para aplicar con los columnistas aquella otra máxima de El Padrino, obra maestra del escritor Mario Puzo y hecha magistralmente cine por Francis Ford Coppola: “Nada personal, sólo es cuestión de negocios”.

Hubiese preferido debutar con una mejor oferta cinematográfica que Soy Leyenda, protagonizada por Will Smith. La premisa es interesante: ser el último ser vivo sobre la Tierra, asediada por un virus que originalmente fue concebido para curar a los humanos del cáncer. Conducir a toda velocidad por la Quinta Avenida de Nueva York sin preocuparse por el tránsito, en una secuencia de impresionantes imágenes de la capital del mundo completamente desolada.

El problema es que la cinta fue concebida como una especie de monólogo de acción, recayendo totalmente en Smith la responsabilidad de mantener la tensión y expectativa del filme. La carga resultó demasiado pesada. El actor no puede lidiar con las constantes emociones que tiene que enfrentar como soledad, la búsqueda desesperada de una cura para el mal que acabó con el mundo y al que casualmente es inmune, y finalmente ser todo un héroe de acción, con reflejos rápidos y mucha resistencia física. Todo esto él sólo.

La película queda atrapada en unos “vacíos” bastante aburridos, que bien pudiesen ser omitidos para llegar al final, mucho mejor elaborado que el resto de la película, comenzando con el hecho de que no es el típico epílogo convencional. Lástima que la primera hora y media de la película no tiene la agilidad que se observa en su conclusión.

Llama la atención en esta película el debut en Hollywood de la joven actriz brasileña Alice Braga, conocida por ser la noviecita de un narcotraficante adolescente en la película Ciudad de Dios. Ella es la encargada de divulgar la fallida leyenda de Smith al poco mundo que queda.

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