- Leer cuentos a sus hijos desarrolla en ellos la imaginación, valores y enriquece su vocabulario
Leer en familia
La sicóloga Mariana Aburto señala la importancia de leer para la familia.
Se debe de aprovechar el recurso de leer o contar cuentos en familia. De esa manera se tendrán familias más unidas y comunicativas. En la actualidad hay muchas familias que ya no conversan, no hablan, pero un libro une. Es un buen pretexto para conversar y compartir en familia. Así que aprovéchelo.
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De niña me encantaba escuchar esas historias fantásticas de príncipes o hechizos que me contaba mi abuela. Y aunque para los sicólogos el simple hecho de contar o leer historias potencia la imaginación en los niños, esa bonita costumbre apenas perdura en algunos hogares.
¡Qué tiempos aquellos¡ que con solo las palabras de mi abuelita, mis primos y yo podíamos ver todo el escenario de sus historias y, aun de mayores, disfrutamos cada vez que recordamos esos momentos.
Para la sicóloga familiar, Mariana Aburto, los padres de familia, aunque estén cansados deben dejar por lo menos 10 minutos de calidad para leer o contar cuentos a sus hijos.
Desgraciadamente hemos dejado esa bonita costumbre de contar o leer cuentos, porque la televisión ha invadido todo nuestro interés y atención, afirma la sicóloga.
Agrega que leer o contar un cuento no es igual a verlo en la pantalla porque cuando se cuentan cuentos se viven otros procesos pero con la televisión todo se tiene frente a los ojos, no se necesita imaginar. Pero cuando se lee o cuenta un cuento, exige que eche mano de la imaginación, de la creatividad y se vive un proceso diferente.
Lo que desarrolla
De acuerdo con la especialista en sicología, leer o contar un cuento desarrolla en los niños muchos aspectos. Nos exige poner en juego muchos recursos cognoscitivos, toda la psiquis trabaja. Es un acto extraordinario para desarrollar a los seres humanos. Por ejemplo, leer tiene ritmo, se hacen pausas, se usan signos de admiración, de interrogación. El niño que oye cuentos aprende a tener una buena lectura oral, haciendo pausas, siendo respetuosos de todos los signos, al final pueden comprender muy bien todo lo que leen, explica.
Según la experiencia clínica de Aburto, hay muchos niños que presentan deficiencia en la lectura comprensiva porque leen pero no entendieron lo que leyeron.
La lectura de cuentos también enriquece mucho el vocabulario, logra que el niño tenga una mejor coherencia para expresarse, tiene lógica, secuencia y más adelante capacidad de redactar.
Esta actividad es completa para el desarrollo de la imaginación, cognoscitivo, el desarrollo del pensamiento. No es lo mismo lo que le puede desarrollar una pantalla, a lo que le desarrolla la lectura. Despierta curiosidad por el aprendizaje de cosas nuevas y libera la imaginación y la afectividad del niño, precisa.
Desde bebé
La sicóloga recomienda que a los niños se les debe de empezar a leer o contar cuentos desde muy temprano. Aunque el niño ni siquiera hable, usted, léale.
Para Aburto, los padres pueden empezar a leer a sus hijos desde los seis meses de edad. El niño se anima cuando le leen, sus lecturas son muy ilustradas, aproveche esa oportunidad y muestre los libros, de esa manera ese objeto le será familiar desde muy temprano.
Añade que el niño desde que la mire con el libro se sentirá bien porque sabrá que será recreado con cuentos, con historias, con imágenes. Para eso no es necesario que los niños hablen. Cuando ese niño llega al año y le pregunta cosas del libro, el niño le señalará. Por ejemplo, si le dice ¿dónde está la luna?, sabrá donde señalar.
Los niños poseen capacidad cognoscitiva y sabrán contestar sus preguntas. Aunque su vocabulario sea de 10 palabras, el niño comprende más de lo que puede decir.
Según la sicóloga, el hecho de verse acompañados en sus fantasías por los padres les aporta seguridad; por eso no hay que temer a las historias de miedo ni a aquéllas que plantean conflictos de cierta crudeza. Por supuesto, cada edad tiene sus límites. Los padres atentos se percatan enseguida cuando un relato sobrepasa las capacidades del niño y cuando se adecúa a sus gustos e intereses.
No sólo para dormir
El tiempo para el cuento no deberá ser únicamente para dormir. Está bien que se le lea cuando se va a acostar, pero también debe ser una práctica de todo momento, que el niño no asocie que se le lee sólo para dormirse porque ellos son bien susceptibles a establecer conexiones entre un hecho y otro.
Se pueden hacer secciones de cuento y decirles ¡vamos a leer¡ o ¡vamos a contar cuentos! Entonces el niño encontrará satisfacción y recreación en ese acto. Usted verá que al año, el niño andará cargando sus libros y hasta le dirá: te voy a leer, con sólo ver los dibujos él contará su historia con mucha lógica.
Añade que ese hecho es un indicador de cómo la lectura de cuentos le desarrolla al niño la imaginación y a la par desarrolla el vocabulario, maneja conceptos, memoriza, cuando se aprenden de memoria los pasajes de un cuento eso indica que había interés, porque si no hay interés los niños no se fijan.
De esa manera cuando el niño aprende a leer ha llegado el momento de decirle leéme vos. El hecho mismo de aprender a leer es para ellos un gran logro y satisfacción. Ese es el momento preciso para ser un buen lector, estarán creadas las condiciones para que el niño busque la lectura.
Los cuentos: sinónimo de libertad
En tanto, el escritor Sergio Ramírez opina que leer o contar cuentos a los niños estimula la imaginación y por tanto su libertad.
La imaginación es el más hermoso acto de libertad. Imaginar es abrir diversos caminos que no tienen fin. Y un niño a quien se estimula a imaginar, sabrá ser libre, lejos de los dogmas de toda especie, precisa el autor del libro de cuentos Un Reino Animal.
Para el escritor, la lectura debe ser acompañada, desde la primera edad, para que se vuelva una costumbre compartida. Es difícil hoy día, con la televisión, el internet y los juegos electrónicos pero por eso se hace más necesario. Hay que verlo como una manera de ganarse la amistad de los niños, que hoy son más solitarios y ensimismados.
Ramírez exhorta a los padres a que sigan contando o leyendo a sus hijos las bellas historias de Perrault y los hermanos Grimm, los de Andersen, deben ser infaltables. Después Julio Verne, Salgari, Stevenson.