El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, junto a la ex congresista colombiana Consuelo González de Perdomo y su hija María Fernanda Perdomo, en la ceremonia de recibimiento en el Palacio de Miraflores. (LA PRENSA/EFE)

Un atisbo de paz para Colombia

La liberación de las políticas colombianas Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo, tras seis años cautivas de la guerrilla de las FARC, ha sido celebrada con la esperanza de una paz definitiva Tras la frustrada operación de fin de año, la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), entregó finalmente el 10 […]

  • La liberación de las políticas colombianas Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo, tras seis años cautivas de la guerrilla de las FARC, ha sido celebrada con la esperanza de una paz definitiva

Tras la frustrada operación de fin de año, la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), entregó finalmente el 10 de enero a emisarios del presidente venezolano, Hugo Chávez, dos políticas que mantenía secuestradas, mientras el gobernante colombiano, Álvaro Uribe, reiteró a esa organización armada su intención de negociar un acuerdo de paz.

Las liberadas fueron la ex candidata a la vicepresidencia colombiana Clara Rojas, -compañera de Ingrid Betancourt, quien aspiraba a la Presidencia y tiene nacionalidad francesa- y la ex parlamentaria Consuelo González de Perdomo.

Clara Rojas en sus primeras declaraciones expresó su deseo de “recoger ya a Emmanuel”, su hijo nacido en cautiverio, y que las FARC entregaron al cuidado de una persona que, a su vez, lo llevó al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), un organismo estatal de asistencia infantil.

Además, señaló que no veía a Ingrid Betancourt desde hace tres años.

“Presidente Chávez, no se cómo decir ni cómo expresarle mi agradecimiento por su gestión humanitaria”, manifestó por su parte González, quien le pidió además “no bajar la guardia” con el tema de los secuestrados.

Rojas y Betancourt fueron secuestradas el 23 de febrero de 2002, mientras González de Perdomo permanecía en poder de las FARC desde el 10 de septiembre de 2001.

Ambas fueron entregadas en un punto de la selva del departamento colombiano del Guaviare (sur), en una operación conjunta de Colombia y Venezuela.

En la misión humanitaria participó el ministro venezolano del Interior, Ramón Rodríguez Chacín; el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la senadora colombiana Piedad Córdoba, y el embajador cubano en Caracas, Germán Sánchez.

Tras el final feliz del operativo, la comunidad internacional se unió para aplaudir la liberación de Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo.

En Washington, el Gobierno de Estados Unidos celebró la liberación de las dos mujeres y pidió de nuevo que las FARC liberen también a tres estadounidenses en su poder.

El grupo guerrillero mantiene rehenes desde 2002 a los contratistas del Pentágono Marc Gonsalves, Keith Stansell y Thomas Howes.

“Damos la bienvenida a la liberación de las rehenes y continuamos haciendo el llamamiento para que las FARC liberen a todos los rehenes en su poder, incluyendo a los tres estadounidenses”, dijo a Efe una portavoz del Departamento de Estado que pidió el anonimato.

“Francia se alegra profundamente”, expresó el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy.

El rescate demuestra “que las cosas se mueven, que la movilización ha producido sus primeros resultados”, declaró a la prensa Sarkozy, y apostilló: “Redoblaremos los esfuerzos para que regrese el resto de rehenes, en primer lugar, Ingrid Betancourt”.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, acogió con satisfacción la entrega y, según la portavoz Michele Montás, “espera que este gesto conduzca a la pronta liberación del resto de las personas secuestradas”.

“El Secretario General condena con firmeza la práctica de los secuestros, que es una flagrante violación del Derecho Internacional Humanitario”, agregó la portavoz.

Desde Bruselas, la Comisión Europea (CE) manifestó su esperanza de que la liberación de las dos mujeres sea “una señal premonitoria” de que todos los demás rehenes “serán liberados pronto”.

“Hoy, más que nunca, nuestro pensamiento está con todos aquellos que siguen retenidos contra su voluntad por grupos armados en Colombia y con el sufrimiento que padecen sus familias”, dijeron en un comunicado el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, y la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner.

El Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, afirmó en Santiago que la liberación de las dos mujeres es “un primer paso esperanzador” en los esfuerzos por lograr la libertad de otros secuestrados.

Insulza manifestó su confianza en que este episodio “constituya el inicio de una etapa que posibilite lograr un intercambio humanitario para la liberación de todos los secuestrados”.

Las dos políticas fueron llevadas de inmediato a la base venezolana de Santo Domingo, y desde allí, en un rápido trasbordo a aviones ejecutivos, viajaron a Caracas, donde las recibieron sus familiares y el presidente Hugo Chávez.

El gobernante venezolano las recibió en las escaleras del palacio de Miraflores, sede del Gobierno, donde se les rindieron honores especiales como la interpretación de los himnos de Colombia y Venezuela.

Los familiares de las dos mujeres liberadas permanecían en la capital venezolana desde que se puso en marcha un primer intento de liberación que fracasó el pasado 31 de diciembre.

Tras la puesta en libertad de las colombianas, el presidente Uribe dio las gracias a Chávez en un discurso por radio y televisión, casi dos meses después de que cancelara la mediación del gobernante venezolano con las FARC para la liberación de los rehenes en el marco de un acuerdo humanitario.

Uribe subrayó que su gobierno estaba “listo para la paz” e invitó a las FARC “a una negociación fácil, sencilla, de buena fe” que estaría rodeada de plena seguridad.

Tanto Betancourt como las dos liberadas el 10 de enero, y tres ciudadanos estadounidenses, figuran entre los 45 rehenes “canjeables” que la guerrilla pretende liberar a cambio de unos 500 guerrilleros presos.

El ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, dijo tras confirmarse la liberación de Rojas y González de Perdomo que ahora espera que esa guerrilla “deje en libertad a los otros 700 secuestrados” que aún mantiene cautivos.

Desde Caracas, la senadora colombiana Piedad Córdoba confirmó por su parte que las FARC enviaron nuevas “pruebas de vida” de secuestrados al presidente venezolano.

Según Córdoba, se trata de “pruebas de vida de Alan Jara, Jorge Turbay, Gloria Polanco, Orlando Beltrán, Eduardo Gechem”, de un coronel apellidado Mendieta, otro ciudadano de nombre “William” y de “otros agentes policiales y soldados”.

El ex presidente Andrés Pastrana (1998-2002) recordó a Uribe que se requiere “una zona de encuentro para hablar del acuerdo humanitario. Las FARC se han comprometido a que en 45 días devolverían a todos los secuestrados”.

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