BRASILIA. La elección de un Rey Momo flaquísimo, tras una histórica tradición de monarcas de más de 120 kilos, ha provocado una revuelta entre los gordos del pujante carnaval de Salvador de Bahía, en el noreste de Brasil.
El nuevo Rey Momo de Salvador mide 1.70 metros y pesa 58 kilos. Un peso pluma comparado con los monarcas de los últimos decenios.
Los gordos candidatos al cetro vetaron el lunes la investidura del nuevo monarca Clarindo Silva, un atlético empresario cultural de 65 años, y recurrieron ante la Fiscalía para que revierta el resultado.
El presidente de la Federación de Clubes Carnavalescos de Bahía, responsable de la elección, Jairo da Mata, explicó a la AFP la nueva normativa: al Rey Momo ya no se le exige peso sino currículum y notoriedad pública.
Salvador le sigue los pasos al más conocido carnaval del mundo, el de Río de Janeiro, que hizo su revolución de los flacos en 2004, cuando el alcalde Cesar Maia, en consonancia con las campañas de salud pública, derrumbó la norma y entonces, Alex de Oliveira con 227 kilos y diez veces Rey Momo de Río, perdió su corona. Pero dos años después volvió a la realeza del carnaval, tras un intensivo programa de adelgazamiento que lo dejó en 87 kilos.