- Presidente otorga más poder a su esposa
Rosario Murillo, la poderosa primera dama, recibió ayer un nuevo cargo gubernamental: Ministra de la Presidencia.
Así lo aseguró ayer el presidente Daniel Ortega, frente a 38 diputados sandinistas, magistrados judiciales y electorales, contralores, ministros, cuerpo diplomático, el vicepresidente Jaime Morales Carazo, el cardenal Miguel Obando y Bravo y los nicaragüenses que siguieron su maratónico discurso por cadena de radio y televisión, ordenada por Telcor.
De acuerdo a Ortega, Murillo ejerce funciones gubernamentales “de hecho”, ya que las leyes se lo prohíben.
“Rosario Murillo ejerce la función de Ministro de la Presidencia de la República de Nicaragua”, sentenció Ortega durante un discurso ofrecido en ocasión de brindar su informe anual en el parlamento.
En el “Año del poder ciudadano”, Murillo es, además de Ministra de la Presidencia, coordinadora de los nuevamente legales Consejos del Poder Ciudadano (CPC), secretaria ejecutivo del Consejo de Planificación Económica y Social (Conpes), y quien también ejerce de hecho el cincuenta por ciento del poder en la Administración de Ortega.
MEDIO PLENARIO VACÍO E INVITADOS DORMIDOS
En una intervención de más de dos horas por parte del presidente Ortega, ataviado con la banda presidencial sobre su infaltable camisa blanca, el plenario estuvo con una mitad vacía y con la otra llena con los diputados sandinistas, entre propietarios y suplentes.
Y mientras un incansable Ortega hablaba en el parlamento de los inicios revolucionarios de la Policía Nacional y del Ejército de Nicaragua, de su nuevo modelo de sociedad que quiere vencer “al capitalismo salvaje”, de los diputados miedosos que se “corrieron” a su presencia, del “imperio” estadounidense y europeo, de la crisis energética y un acuerdo con la Esso que permitirá procesar el crudo que envía “el hermano” Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de la liberación de dos rehenes por parte de las FARC en Colombia y de muchos temas más, el embajador de Estados Unidos, Paul Trivelli, terminó con su mano izquierda sosteniendo su quijada y sus ojos cerrados, durmiéndose.
Pero Trivelli no fue el único en caer en el mundo de los sueños de “Morfeo”, sino que varios “hermanos” diputados sandinistas terminaron también durmiéndose con el discurso de dos horas ofrecido a modo de “introducción” por parte de Ortega.