Expertos en nanotecnología del departamento de Física de la Universidad de Haifa, en el norte de Israel, han culminado con éxito un experimento para meter en 0.5 milímetros cuadrados el Antiguo Testamento mediante un sofisticado dispositivo de impresión microscópica.
La que, según los autores del proyecto, es la Biblia más pequeña del mundo tiene apenas el tamaño de la cabeza de un alfiler, una superficie minúscula pero suficiente para incluir las 300,000 palabras que en hebreo tiene de extensión la conocida por los cristianos como “Historia Sagrada”.
El asesor para programas educacionales del centro universitario, Ohad Zohar, explicó que el experimento se llevó a cabo por medio de un sofisticado dispositivo que permitió aplicar la técnica de impresión microscópica llamada por sus siglas en inglés FIB (Focused Ion Beam).
Esa técnica permite imprimir en una superficie diminuta, que en esta caso fue de silicona, los iones de galio —un metal blando que se utiliza en ensayos químicos— en los que de manera previa se había grabado microscópicamente el texto bíblico, que comienza con el versículo primero del libro del Génesis, que se inicia con la frase: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra”.
Zohar afirmó que la ejecución del proyecto tuvo una hora de duración y que el experimento se planteó con fines únicamente “educacionales”, en respuesta a una iniciativa del profesor israelí Uri Sivan, experto en nanotecnología.
“Se trataba de demostrar que es posible reducir un texto tan complejo y extenso como la Biblia a un espacio mínimo. ¿Cuán pequeña podía ser una Biblia? Era un desafío que debíamos llevar a cabo para estimular a los estudiantes en nanotecnología y hacerles ver las enormes posibilidades que en la actualidad tenemos para almacenar ingentes cantidades de información”, explicó Zohar. “Quizá en el futuro establezcamos un premio para quien consiga hacer una Biblia aun más pequeña”, dijo.