La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) reabrió la investigación sobre el paradero de un pirata aéreo en EE.UU. que en 1971 saltó en paracaídas desde un avión, llevándose los 200,000 dólares del rescate por los pasajeros, informaron ayer medios locales.
Desapareció sin dejar rastro y se convirtió, casi en leyenda.
Ahora, Larry Carr, un agente del FBI de Seattle que recuerda la historia de “Cooper” de cuando era un niño, solicitó su reapertura y la encara de otra forma: en lugar de tratarlo como un acto de piratería aérea lo enfocó como un robo bancario en pleno vuelo.
El individuo, en 1971, era un cuarentón que, en noviembre de 1971, llevó a cabo el secuestro en la víspera del Día de Acción de Gracias, después de haber tomado el vuelo 305 de Northwest Airlines en Portland (Oregon) con destino a Seattle (Washington).
Dijo que se llamaba “Dan Cooper” o “D.B. Cooper”.
LA DESCRIPCIÓN
Los testigos describieron entonces al pirata aéreo como un individuo de unos 80 kilogramos y 1.80 metros de altu ra, que vestía un traje oscuro, camisa blanca y corbata sujeta con un prendedor con una perla.
Llevaba un impermeable oscuro y un portafolios, tenía ojos oscuros, cabello castaño corto, hablaba inglés sin acento extranjero y tenía la piel cetrina.
Antes de despegar, “Cooper” entregó una nota a la azafata Flo Schaffner, pero esta, pensando que se trataba de un ligón que le entregaba un teléfono o alguna dirección de hotel, no leyó la misiva.
Pero la siguiente vez que Schaffner pasó junto a “Cooper”, este le dijo: “Conviene que lea lo que le di. Tengo una bomba”, y señaló con un gesto hacia el portafolios.
SE LANZÓ EN PARACAÍDAS
En la escala en Seattle, a cambio de la liberación de 36 pasajeros, consiguió que le entregaran 200,000 dólares y dos juegos de paracaídas.
Luego, “Cooper” ordenó que el avión despegara rumbo a Ciudad de México, pero en algún punto entre Seattle y Reno (Nevada), se lanzó en paracaídas y desapareció.
En 1980 un muchacho encontró parte del dinero en un área agreste, pero no había rastros del pirata.
Media docena de autores, entre ellos tres ex agentes de la FBI, han escrito libros que ofrecen teorías diversas sobre la suerte corrida por “Cooper”.
Aunque a lo largo de los años varios hombres se han identificado como “Cooper”, ninguno ha podido probar que lo fuera de manera convincente.
Hay quienes creen que “Cooper”, que a esta altura debe ser un octogenario, vive en México. Otros creen que el suelo del desierto puso duro fin a su aventura.
El FBI ahora divulgó retratos dibujados de “D.B. Cooper”, y fotos de la corbata que se quitó antes de saltar con paracaídas, y de los billetes hallados en el desierto, con la esperanza de que haya alguien que aporte información.
“Quizá haya quién se acuerde de que un tío desapareció en aquellas fechas y bien podría ser Cooper”, comentó Carr.
“Quizá, un día de estos estaré sentado frente a mi escritorio y recibiré una llamada de un anciano que diga: No va a creérmelo, pero tengo algo que contarle”.