(LA PRENSA/Sony Classics)

Clásica del cine francés

Catherine Deneuve es de las actrices que piensan que una película debe existir sólo si es buena. Hasta ahora Hollywood nunca le ha atraído De paso por Nueva York entrevistamos especialmente a Catherine Deneuve en el exclusivo hotel Waldorf Astoria de Park Avenue. Un clásico de la ciudad. Es tan grande que para encontrar la […]

  • Catherine Deneuve es de las actrices que piensan que una película debe existir sólo si es buena. Hasta ahora Hollywood nunca le ha atraído

De paso por Nueva York entrevistamos especialmente a Catherine Deneuve en el exclusivo hotel Waldorf Astoria de Park Avenue. Un clásico de la ciudad. Es tan grande que para encontrar la adecuada suite 29J se necesita un guía.

Detrás de un lujoso y largo pasillo, al fondo a la izquierda una disimulada puerta lleva hasta el exclusivo ascensor, el único acceso a la Torre VIP. Sin siquiera llegar a la habitación, la antesala de la suite, cuenta incluso con un hogar de leña frente al más moderno televisor Philips ultradelgado de 50 pulgadas, ubicado entre dos espejos todavía más grandes. Al costado, un balde de hielo, con Agua Evian en vez de Champagne, invita a esperar a la internacional estrella de cine Catherine Deneuve, que puntualmente llega fumando un cigarrillo Philip Morris, aunque lo apaga enseguida “porque los norteamericanos lo prohíben”.

¿Hay algún lugar en el mundo que pueda caminar por la calle sin ser reconocida?

Un lugar donde no sea reconocida… Eso sería algo bastante agradable. Me acuerdo la primera vez que fui a Vietnam, sentí algo muy especial al poder caminar por la calle sin que la gente me conozca. Nunca habían visto una película europea, de Francia.

Todos saben que el cine europeo es muy diferente a Hollywood. ¿Cuál cree usted que sea la mayor diferencia?

No estoy segura de tener suficiente experiencia en Hollywood como para comparar, realmente. Creo que una de las más grandes diferencias (con Europa) es que en América el productor es casi tan importante como el director en la filmación de una película. Y puede llegar al extremo de no ser tan bueno para el cine norteamericano. Pero a veces encuentro que el director se queda demasiado solo al tener la decisión final sobre la edición y los derechos de hacer exactamente lo que quiere, incluyendo una pelea con el productor. Y al final, en Francia, el director gana. No estoy segura si siempre es para mejor. ¿Sabes? Es mucho más complicado. A veces encuentro que es una ventaja la forma que hacen cine en América: varias personas trabajan en el guión, tienen suficiente dinero para hacerlo. El resultado, para mí, es demasiado convencional, pero a veces es maravilloso. Y es lo mismo en Francia. A veces algo bien personal es muy bueno, porque se muestra el punto de vista del director, pero otras veces noto que es una lástima que el productor no se haya involucrado lo suficiente.

¿En tantos años haciendo cine, alguna vez le tentó mudarse a Hollywood?

No, porque no me propusieron nada interesante. Igual supongo que hubiera sido difícil mudarme a Hollywood. Sólo vengo para trabajar. Siempre estuve preparada, excepto que no tuve ninguna proposición de personajes muy interesantes. Y no iba a venir a Estados Unidos para involucrarme en una película en inglés si no era lo suficientemente interesante como las que me ofrecían en Europa.

Por regla general

Es un verdadero insulto preguntarle la edad a una mujer. Sin embargo, vale la pena resaltar los 64 años que cumplió Catherine Deneuve el 22 de octubre, porque no los demuestra.

Criada entre padres actores (Maurice Dorleac y René Deneuve), Catherine recién entraba en la adolescencia cuando debutó en 1956, protagonizando la película de su hermana Francoise Dorelac, Les Collégiennes.

Después de un corto casamiento con el fotógrafo David Bailey, Catherine Deneuve tuvo un hijo, Christian Vadim, con el mismo director de cine Roger Vadim, que la dirigió en la película Vice et la Vertu.

Del público y más conocido noviazgo con Marcello Mastroianni tuvo a su segunda hija, Chiara. Con él filmó cinco películas, pero Catherine Deneuve igual consiguió su propia fama como la musa inspiradora del diseñador Yves Saint Laurent.

En cine también había ganado reconocimiento con el musical The Umbrellas of Cherbourg y el personaje de una chica de clase media que se enamora de un soldado.

Roman Polanski también la contrató para la película ‘Repulsion’, con Luis Buñuel filmó Belle de Jour y Tristana y durante otra relación de pareja con Francois Truffaut, Catherine Deneuve protagonizó Mississippi Mermaid y The Last Metro, estableciéndose como una de las actrices francesas más reconocidas de su generación.

En Estados Unidos sólo trabajó en las películas The April Fools y Hustle’ pero Hollywood igual la tuvo en cuenta cuando en 1992 la nominaron al Oscar como Mejor Actriz por la película extranjera Indochina.

Con la nueva película Persepolis vuelven las esperanzas después de haber sido elegida para representar a Francia como Mejor Película Extranjera, en la próxima entrega del Oscar.

¿Qué opina seriamente sobre el Oscar?

Bueno, creo que si ganas un Oscar o si se consigue cierto tipo de distribución en Estados Unidos, los resultados pueden ser bien diferentes para las películas europeas. Marca una gran diferencia para un espectáculo o la dirección de una película.

¿Espera alguna nominación con la película Persépolis?

Sí. Bueno, no lo sé. Si la película es elegida por norteamericanos para representar a Francia, en Los Ángeles, para el Oscar, sería maravilloso. Supongo que sería algo grandioso. Además puede ser nominada por ser francesa en la categoría como Mejor Película Extranjera o también en la categoría de Mejor Película Animada.

¿Por qué cree que está teniendo tanto éxito una película como Persepolis? Aunque Francia la presentó para las nominaciones del Oscar como Mejor Película Extranjera de su país, la historia trata sobre una mujer de Irán que apenas tuvo educación francesa.

El éxito creo tiene que ver por ser bastante inusual ver que una película animada sea también una película política.

¿Se siente embajadora de su país cada vez que una película suya se estrena internacionalmente?

(Risas) De ningún modo. Para nada. No veo las cosas así porque al filmar una película, como actriz, paso por los mismos problemas todo el tiempo. No me veo como una embajadora. No creo que tenga ese rol. Sólo pienso en hacer películas. De eso se trata el cine.

Ilustrada como

una animación en blanco y negro, Persepolis está basada en la verdadera historia de la autora y directora Marjane Satrapi, durante la revolución islámica en Irán.

Vista desde los ojos de una niña de nueve años, llega al corazón describiendo las esperanzas de la gente en el momento que los fundamentalistas tomaron el poder, imponiendo el velo y la prisión para tantas mujeres.

De nacionalidad iraní, pero con educación francesa, el personaje también muestra un costado más moderno cuando ella misma descubre el occidentalismo de la música punk, ABBA o el hard rock de Iron Maiden, con el agregado del pánico familiar cuando su tío es ejecutado y las bombas caen en Teheran durante la guerra contra Irak.

Aún cuando ya había dejado su tierra para estudiar en Austria, la joven Marjane volvió a Irán para estar más cerca de su familia. Ya casada y cansada de las hipocresías de Irán, a los 24 años, Marjane finalmente decide dejar el país por última vez, para mudarse definitivamente a Francia, donde ella misma filmó la película animada Persepolis, con las voces de Catherine Deneuve y su hija, Chiara Mastroianni.

Este estilo de película sale completamente de lo normal. Es una animación en blanco y negro, no es para chicos y tiene aspectos políticos y sociales, ¿qué la hizo decidirse por una película así?

Me pareció un proyecto muy original. Además hacía tiempo que yo quería poner mi voz en una película en inglés. Mi representante lo sabía y cuando escuchó sobre la posibilidad de hacer esta película me lo comentó. Interpretar solamente con la voz me parece algo divertido e interesante para los actores.

¿Necesitó alguna preparación en particular para el personaje?

No, no me preparé. En Francia no nos preparamos demasiado. Nos involucramos, concentrándonos en la filmación.

¿Conocía el libro original o la historia verdadera antes de aceptar la filmación de Persepolis?

Estaba muy familiarizada porque el libro original en Francia había sido muy conocido. Yo misma lo había leído; también había sido publicado en un diario feminista. Yo conocía muy bien la historia.

¿Alguna vez visitó Irán?

No, todavía no. Y tampoco creo que vaya a ser demasiado pronto (ríe). Igual me parece que se puede ir bajo ciertas circunstancias, pero también hay que estar alerta de lo que se dice o lo que no se puede hacer o decir.

¿Qué le gustaría que el público vea en Persepolis?

Estoy segura que mucha gente no tiene idea de lo que puede ser Irán especialmente para las mujeres; y la película dice mucho. Es una película política pero con un estilo muy inusual y es otra forma de atraer al público. Me gusta que la película a veces sea emocionante y además es bastante graciosa. Es una forma de identificarse con las historias políticas y lo que pasa en otros países.

¿Ya sabe cuál será su próxima película?

Estoy empezando otra comedia con una directora francesa muy joven, Joana Hadjithomas. No puedo decir nada más.

¿Pensó en dirigir cine para ayudar a otras actrices europeas?

¿Producir o dirigir? Yo no estoy para ayudar. Pasa mucho aquí, pero en Francia… Si trabajo con directores jóvenes no lo hago para ayudarlos, sino porque pienso que la historia es interesante y vale la pena arriesgarme a filmar una película con alguien que no conozco, pero nunca existe la idea de ayudar. Una película tiene que existir sólo si es buena.

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