Elías Antonio Saca. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Salvadoreños se oponen al envío de soldados a Irak

Desde la izquierda hasta la Iglesia se suman a críticas SAN SALVADOR/AFP El envío de un nuevo grupo de soldados salvadoreños a Irak en 2008, anunciado por el presidente Elías Antonio Saca, ha dividido nuevamente a El Salvador, donde la izquierda y la Iglesia católica se oponen a la presencia militar en ese país. “Esto […]

  • Desde la izquierda hasta la Iglesia se suman a críticas

SAN SALVADOR/AFP

El envío de un nuevo grupo de soldados salvadoreños a Irak en 2008, anunciado por el presidente Elías Antonio Saca, ha dividido nuevamente a El Salvador, donde la izquierda y la Iglesia católica se oponen a la presencia militar en ese país.

“Esto es algo de no acabar, creemos que seguir enviando tropas a Irak es algo innecesario, el país no puede seguir siendo complaciente y estando en línea con las políticas ocupacionistas de Estados Unidos, pues el saldo que ha pagado el país por ello es alto”, dijo el diputado izquierdista Humberto Centeno.

Centeno, legislador del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), recordó que El Salvador, que ha mantenido tropas en Irak desde agosto del 2003, ha sufrido la muerte de cinco militares, la última de ellas fue la de un oficial, el capitán Argelio Soto Ochoa.

A mediados de octubre de 2006, el capitán Soto Ochoa, murió en una emboscada rebelde en la provincia iraquí de Al kut, y otros cuatro militares salvadoreños resultaron heridos.

La tropa salvadoreña, además de las bajas, ha sufrido una veintena de heridos.

“Todas esas bajas no bastan al Gobierno para dejar Irak y se ampara diciendo que todo soldado está consciente de los riesgos que conlleva ser militar, pero los soldados nuestros juran dar su vida pero por su país, no por otro ni por pedido de otro como Estados Unidos”, reclamó Centeno.

Actualmente se encuentra en Irak un contingente de 280 soldados salvadoreños agrupados en el noveno contingente del denominado Batallón Cuscatlán, quienes deberían regresar a su país en febrero, tras ser relevados en suelo iraquí por un décimo contingente de otros 280 militares de El Salvador.

“Como Iglesia no nos gustaría ver a ningún salvadoreño en Irak pues el riesgo es enorme, pero el Gobierno tendrá sus razones para enviar soldados, pero no compartimos que haya compatriotas en ese país por el peligro que representa a su seguridad”, señaló el Arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz.

Por su parte, el presidente de la no gubernamental Comisión de Derechos Humanos (CDHES), Miguel Montenegro, señaló que el Gobierno envía más soldados “nada más (para) seguir obteniendo favores de Estados Unidos”.

“La situación en Irak no es fácil, basta con ver los constantes atentados, y es cierto que la población iraquí tiene problemas, pero eso no nos corresponde cuando en nuestro mismo país hay también gente que necesita una casa o una nueva escuela”, remarcó Montenegro.

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