La alta cocina, su gran pasión

Gladys Quant, nieta de la famosa doña Haydée, estudió arte culinario en Suiza [doap_box title=»Un poco más de Gladys» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Una mujer multifacética. Hobbies: comer, leer, bailar y ahora escribir. Actualmente colabora en la sección de restaurantes de la guía cultural Patadeperro. Música Favorita: la de Juan Luis Guerra, U2, The Killers, todo lo […]

  • Gladys Quant, nieta de la famosa doña Haydée, estudió arte culinario en Suiza
[doap_box title=»Un poco más de Gladys» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Una mujer multifacética.

Hobbies: comer, leer, bailar y ahora escribir. Actualmente colabora en la sección de restaurantes de la guía cultural Patadeperro.

Música Favorita: la de Juan Luis Guerra, U2, The Killers, todo lo que sea bueno, al igual que la comida.

Palabra que la describe: Curiosa.

Logros: ir a estudiar una carrera completamente en inglés, conseguir una beca y vivir sola en otro país a los 17 años. Además, tener la oportunidad de conocer Europa, trabajar allí y tener éxito.

La persona más influyente en su vida: su mamá, por su perseverancia, entrega al trabajo y su honestidad.

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Gladys Quant es una joven espontánea, risueña y de actitud positiva ante la vida. Es miembro de la segunda generación que se ha hecho cargo de administrar el restaurante La Cocina de Doña Haydée, una empresa que se caracteriza por brindar al público las mejores comidas tradicionales de nuestro país.

Quant asegura que el amor por la cocina es una característica de su familia. “ A mi padre le encanta hacer reuniones, atender a la gente y cocinarles. Mi abuela, doña Haydée, hacía nacatamales para aportar a su casa y mi mamá y mi tía se involucraron en el negocio de restaurantes en 1996”, afirma.

Quant estudió Economía en la Universidad Texas A & M, en los Estados Unidos. Regresó a Nicaragua y luego de trabajar cerca de un año en el Banco Central decidió abrir el restaurante de comida rápida Mr. Lee, junto a su hermano Iván.

A raíz de lo anterior y por cosas del destino llegó un suizo a exponer un programa de cocina internacional y gourmet. Para ella, era prioritario que un restaurantero supiera cocinar por lo menos lo básico de ésta área. Por eso decidió, en lugar de tomar una maestría relacionada a los negocios, asistir a los cursos de cocina en Suiza y empaparse de todas las innovaciones que los europeos realizan en torno a esta especialidad. “Fue una experiencia increíble. Éramos un equipo de 11 personas, todos internacionales. Durante seis meses aprendimos la cocina básica francesa, italiana, española y suiza para luego pasar a la cocina gourmet”, explica.

Luego de esos seis meses trabajó para un restaurante suizo, como parte de su entrenamiento y cuando éste terminó se mudó a España. “Todo cayó por su propio peso, toqué puertas y como había gran necesidad de gente capacitada no se me hizo difícil obtener un trabajo, a pesar de mi poca experiencia”, sostiene.

Luego de casi dos años de vivir en Europa tomó la decisión de regresar a Nicaragua, para finales de 2006. En ese momento, el dueño del restaurante Oriental King ofreció vender su restaurante y ésa fue una gran oportunidad de administrar un negocio y enseñar a sus empleados algunas técnicas de la cocina europea, que se caracteriza por la precisión y eficacia.

Su mayor deseo ahora es poder aplicar sus conocimientos de cocina gourmet en un negocio propio y asimismo, seguir involucrada en las tres empresas que la familia posee, manteniendo siempre la tradición: la pasión por la cocina rica y de alta calidad.

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