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Antioxidantes y las plantas
Carla Fjeld Benz, nutricionista y gerente del restaurante Ola Verde, explica el funcionamiento de los antioxidantes en las plantas.
Los antioxidantes protegen a las plantas del estrés provocado por la radiación ultravioleta y evitan también la producción de radicales libres que aceleran el proceso de envejecimiento de la misma.
A mayor presencia de antioxidantes, más larga es la vida de la planta y más protegida está del medio que la rodea.
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La aparición de las primeras arrugas puede representar dos cosas en nuestra vida: orgullo de haber vivido o un shock total.
Para el último caso, que es el que muchas sufrimos, existen soluciones que combaten los primeros signos de la vejez, etapa que no podemos evitar pero sí retrasar.
Según Ligia Pasquier, especialista en nutrición clínica y programas de alimentación, el envejecimiento es un proceso bioquímico en el que nuestras células se oxidan y cambian su funcionamiento normal. Este descontrol en la mayoría de los casos afecta a las demás células sanas y es a partir de este estado que se producen enfermedades terminales como el cáncer.
Como nuestro organismo no es capaz de luchar contra este descontrol por sí solo, es preciso que le proporcionemos sustancias que puedan hacerlo.
¿Por qué envejecemos?
Muchos son los factores que contribuyen a la oxidación o envejecimiento de nuestro organismo.
María Luz André, nutricionista de la clínica de nutrición y estética Tulipanes, explica que entre estos tenemos el mal hábito de humar, el humo de los automóviles y la luz del sol.
Para contrarrestar el proceso de envejecimiento, la naturaleza nos brinda elementos presentes en los alimentos que ingerimos a diario.
Ambas nutricionistas explican que los antioxidantes se encuentran en tres grupos alimenticios: las frutas, los vegetales y en ciertas carnes del reino animal.
En el primer grupo se ubican las guayabas, limones, papayas, melones, manzanas, sandías y uvas.
Dentro del segundo grupo están las semillas como las de ajonjolí, linaza, calabaza, girasol, pistacho, marañón y maní.
Asimismo, tenemos los tomates, zanahorias, el ayote maduro, el camote, germen de trigo, la levadura, la soya, entre otros.
En el último grupo se encuentran los mariscos y la carne de pescado. En ellos se concentra gran cantidad de Omega 3, un ácido graso que está relacionado a la protección de enfermedades cardiovasculares o enfermedades degenerativas como el Alzheimer y la artritis.
De igual manera, la medicina ha desarrollado productos que realizan la misma función que los alimentos anteriores.
André asegura que como los elementos antioxidantes deben permanecer protegidos de la luz, se hizo prioritario fabricar productos que concentraran en mayores niveles las propiedades antioxidantes.
Entre los productos mencionados se recomiendan los que contienen aceite de Rosa Mosqueta, que ayuda a la regeneración de la piel, y Omega 3 y 6.
Estos últimos son muy difíciles de encontrar en Nicaragua porque no consumimos salmón, atún ni semillas a las que no se les haya retirado la cáscara.
Aprovechemos los alimentos
Un aspecto en el que ambas nutricionistas hacen incapié es que se debe aprovechar el valor nutricional de los alimentos.
Las frutas hay que consumirlas de manera instantánea. Un jugo que contiene vitamina C a los diez minutos se ha oxidado, si lo ingerimos después de ese tiempo sólo estamos tomando agua con sabor a limón o naranja, afirma André.
Asimismo, Ligia Pasquier explica que si cortamos una fruta o vegetal en demasiadas partes, éstas se oxidan más rápido que si las cortamos poco y su valor nutricional disminuye de una manera radical.