- La reemplazan por nuevo Tratado de la Unión
Los líderes de la Unión Europea firmaron el jueves en una ceremonia en el Monasterio de los Jerónimos de Lisboa el nuevo tratado que reemplaza a la difunta Constitución europea, y que debe facilitar las decisiones en el bloque tras su ampliación a 27 miembros.
Organizada por la presidencia portuguesa de la UE, la ceremonia se llevó a cabo en el claustro de este monasterio de estilo gótico tardío del siglo XVI y tuvo la ausencia notable del primer ministro británico Gordon Brown, quien tenía previsto llegar más tarde a Lisboa.
Reunidos en el claustro, especialmente decorado para la ocasión con un espectacular juego de luces azules y detalles en amarillo en honor a la bandera europea, los líderes de la UE y sus cancilleres firmaron el texto uno detrás del otro con un lapicero de plata ofrecido por la presidencia portuguesa.
Brown fue el único jefe de gobierno que no apareció cuando fue convocado su país, el Reino Unido, justamente el último de la lista y que estuvo representado por el canciller David Miliband.
El nuevo tratado europeo, un intrincado documento de 256 páginas aprobado el pasado 19 de octubre en la capital portuguesa tras difícil negociaciones, reemplaza a la Constitución rechazada por franceses y holandeses en 2005.
Por valores europeos
Según está previsto, entrará en vigencia el 1 de enero de 2009, una vez que sea ratificado por todos los Estados miembros de la UE.
Este tratado reafirma los valores de Europa, “la legalidad democrática, el respeto de los derechos fundamentales, las libertades comunitarias, el acceso a la justicia, el respeto del pluralismo y la diversidad”, afirmó el primer ministro portugués, José Sócrates, en un discurso durante la ceremonia.
Según el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, también presente en la ceremonia, dijo que el nuevo tratado hace que la UE “esté mejor ubicada que cualquier otro país o grupo de países, no para imponer, sino para proponer las soluciones globales que el mundo necesita de manera urgente”.
Si el texto recupera las innovaciones para facilitar las decisiones en una UE que pasó de 15 a 27 miembros desde 2004, deja de lado en cambio todo aquello que hacía pasar a Europa a una velocidad superior: la palabra “Constitución”, la referencia a una bandera y un himno europeos y la Carta de Derechos Fundamentales, a la que otorga sin embargo valor jurídico.
Los estigmas del “No” de 2005 también están presentes: los 27 aprobaron un texto sólo comprensible para juristas, y destinado a evitar imprevisibles referendos, especialmente en los países “riesgosos”: Gran Bretaña, Dinamarca, República Checa, Francia y Holanda.
Hasta ahora, sólo Irlanda anunció que realizará una consulta popular, tal como se lo exige su Constitución.
Tras la ceremonia de firma, los jefes de Estado y de Gobierno se subieron juntos a un tradicional tranvía de Lisboa para dirigirse al Museo de las Carrozas, donde compartieron un almuerzo.
La cumbre que los jefes de Estado y Gobierno celebrarán en Bruselas, sólo un día después de la firma del Tratado, aportará pocas decisiones de importancia, que serán más bien apuntes sobre qué quiere hacer Europa con las nuevas herramientas que da el texto.
Tal vez la principal decisión será la creación de un “grupo de reflexión” que debe estudiar los retos de la UE en el horizonte 2020-30.