- Líder zapatista confiesa sus dudas
Vulnerable, dudando en voz alta de la estrategia emprendida hace 14 años por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el “subcomandante Marcos” se confiesa en una entrevista inédita que será publicada hoy por la revista mensual Gatopardo.
“Pasamos de moda”, dice el líder con la pipa y el pasamontañas con el que dio una nueva imagen de los movimientos revolucionarios al iniciarse la insurrección indígena en las montañas de Chiapas (en el sur de México) en 1994.
El hombre que se hace llamar “subcomandante Marcos” se siente “vulnerable”, reconoce que el movimiento zapatista debe volver a definir su estrategia. “Ya sabemos quiénes somos, y por qué queremos luchar; ahora tenemos que preguntarnos cómo lo vamos a hacer, con una estructura tipo movimiento, frente, o así como estamos, y ver quién está dispuesto a luchar por eso”.
El movimiento zapatista se encuentra aislado sobre el tablero político mexicano, después de su ruptura con la izquierda tradicional y de que el lanzamiento de la “otra campaña” a principios de 2006 para extender sus bases en el país no lograra el éxito esperado. Marcos anuncia una nueva etapa de la acción para mediados de 2008.
Aquel 11 de marzo de 2001, cuando la caravana zapatista con el subcomandante en un camión entró en la ciudad de México, aplaudido por un millón de personas, quedó lejos.
“Si tuviera que hacerlo lo haría otra vez sin cambiar nada. Si algo pensaría en cambiar sería eso que no hubiera sido tan protagonista en la cuestión mediática”, dijo el subcomandante.
Marcos aceptó para Gatopardo, por primera vez en 14 años, posar para una sesión de fotos.
Laura Castellanos, la autora del reportaje, dijo a AFP que ella lo ve como “una despedida mediática, una llamada de atención” sobre la situación que reina en Chiapas. Para ella, quizás sea esta “su última entrevista”.
Hoy se pregunta si estuvo bien haber aceptado en enero 1994, luego de sólo 12 días de insurrección, el cese al fuego que condujo a los Acuerdos de San Andrés, permitiendo la presencia del EZLN en Chiapas.
“Estamos como en 1993 pero al revés. Entonces preparábamos el alzamiento. Ahora es el Gobierno el que está preparando el ataque”, dice Marcos.
En las cinco regiones (caracoles) que incluyen 39 municipalidades autónomas que componen el reducto zapatista en Chiapas, hay un hostigamiento de los grupos paramilitares para recuperar tierras o del Ejército, estima Marcos.
“Ahora estamos tomando medidas preventivas. El EZLN no se va a quedar cruzado de manos si es atacado por quien sea”, dijo.