Los nicaragüenses que han emigrado a Costa Rica en busca de trabajo, han contagiado con su fervor religioso a miles de costarricenses, quienes asisten a las celebraciones. (LA PRENSA/ J. BRAVO)

Grito mariano traspasó fronteras

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    El tradicional grito de: ¡Quién causa tanta alegría!, y la efusiva respuesta: ¡La Concepción de María!, ha logrado traspasar desde hace algunos años las fronteras del país, debido a la presencia de católicos nicaragüenses en el exterior.

    En la ciudad de Miami y en San José, capital de Costa Rica, los nicas celebraron la tradicional Gritería con el mismo fervor que lo hacían en su país de origen.

    Al son de maracas y matracas, con olor a incienso y juegos pirotécnicos, parte de la comunidad nicaragüense salió a las calles en el sur de Florida, para festejar y mostrar su devoción a la Virgen de la Inmaculada Concepción, la cual celebran desde hace unos 28 años, desde que llegaron huyendo del régimen sandinista que se implantó desde julio de 1979 en Nicaragua.

    En la ciudad de Sweetwater, decenas de negocios como los que se ubican en el conocido Centro Comercial Managua, lucían altares en sus puertas, mientras en la popular Pequeña Habana, también decenas de negocios como la Fritanga Tiscapa, el minimarket nicaragüense, entre otros, festejaban a la Virgen María.

    Lucía Corrales, después de cumplir su jornada laboral, salió a gritar acompañada de familiares y amigos. Todos cargando en sus manos bolsas llenas de golosinas, manzanas, panas plásticas y hasta una escoba que les dieron en uno de los altares ubicados sobre la calle West Flagler.

    Lucía cree que esta tradición crece en Miami cada año, debido a que la migración de nicas hacia el sur de la Florida no se ha detenido.

    Doña Cristina Pérez reside en Miami desde hace 25 años y es dueña del minimarket nicaragüense. Todos los años celebra La Gritería. Hace cuatro meses viajó a Nicaragua sólo para comprar en Masaya las matracas, pitos, gofios y otras golosinas que repartió en La Gritería.

    Sandra Chévez, propietaria de la Fritanga Tiscapa, ubicó un altar repleto de flores blancas, adornado con globos azules y blancos, los colores de la bandera de Nicaragua, mientras la imagen de María lució al centro del altar. Reside en Miami desde hace un cuarto de siglo, pero celebra La Purísima hace 15.

    Mientras en la iglesia San Juan Bosco, ubicada sobre la calle West Flagler y la 14 avenida, se reunieron centenares de feligreses de devotos de María.

    MILES EN SAN JOSÉ

    El siete de diciembre La Gritería se empezó a celebrar en San José desde el medio día, precisamente en el tramo de Guadalupe Vanegas, ubicado en el Mercado Central de la capital.

    En esta celebración, ticos y nicas vivieron con entusiasmo el fervor mariano con la tradicional “gorra” que contenía chicha, arroz de leche, cosa de horno, nacatamales, elotes, chischiles, matracas y carritos de madera traídos especialmente desde Masaya, Nicaragua.

    Esta Purísima contó con la animación de la marimba Flor de Pino, del nicaragüense Domingo Flores, quien con sus bolillos interpretó cánticos como Por eso el Cristianismo o Tu Gloria, tu Gloria, así como sones de marimba nicaragüense y el infaltable ¡Viva León Jodido!.

    Durante la noche la celebración se extendió a otros sitios de Costa Rica como el Parque Central de San José, Calle Blancos, Curridabat, Tibás, Pavas y los barrios del sur de la capital. También se celebró en la zona norte de Costa Rica.

    La Purísima celebrada por la Embajada de Nicaragua en el Parque Central de San José, fue la que más llamó la atención hasta de los mismos costarricenses, pues en este lugar se congregaron más de siete mil personas, según estimaciones de organizadores. Esta Purísima fue acompañada de música de mariachis y juegos de pólvora y contó con la presencia del cardenal Miguel Obando y Bravo.

    TAMBIÉN EN BLUEFIELDS

    El pueblo católico de Bluefields, Región Autónoma Atlántico Sur, recibió el 7 de diciembre, en horas de la madrugada, con tiraderas de cohetes y explosiones de pólvora y cantos a la Virgen en algunas de las calles.

    Panas llenas de cajetas, gofios, naranjas, toronjas, cañas, confites, galletas, entre otras cosas, regalaron los devotos de La Purísima Concepción de María, la tarde y noche del viernes en las celebraciones de Bluefields.

    Niños, jóvenes y adultos se lanzaron a las calles a visitar las casas donde celebraban a la Virgen, para llevarse algo a su casa.

    Doña Constanza Bonilla de Colindres, de 70 años, quien celebra esta festividad desde hace muchos años, lamentó que el alto costo de la vida le impidió dar mejores obsequios.

    FERVOR EN GRANADA

    Desde las cinco de la tarde empezaron a llegar grupos a cantar al altar de la Concepción de María, conocida por los granadinos como “La Conchita”, esperando la víspera de las siete de la noche donde los fieles rezan el Rosario de media hora, acompañado por la música; a las siete y media de la noche se integra la prédica del padre, para después de las ocho y treinta de la noche iniciar el recorrido de la imagen en la majestuosa carroza que diseña y confecciona cada calle, hasta llegar a la Catedral.

    Por este año, dos calles rezarán el mismo día el novenario, en la Calle Corral y la Inmaculada, donde saldrán, las dos imágenes, en distinto horarios, hacia la Catedral. “Nuestra madre quiso este año visitar una calle más”, expresó monseñor Mario Vega, párroco de la catedral de Granada.

    A las 11 y treinta de la noche, los visitantes y granadinos se aglomeran para homenajear a La Purísima, donde a las doce de la noche la felicitan cantándole Las Mañanitas al son de los mariachis.

    Además, en Granada, los ciudadanos confeccionan altares para rezar con mucho júbilo a la Concepción de María.

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