- Ofilio Castro luce en pleno ascenso y Gonzalo López recupera espacio
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Aquí mejores prospectos
Juzgar el talento es probablemente la tarea más delicada del beisbol. Quizá porque el margen para el error es demasiado amplio. “Es más lo que fallas que lo que aciertas”, admite Carlos Ríos, director de scouteo internacional de los Yanquis de Nueva York.
Se trata de observar al prospecto y basado en tu intuición, calcular el nivel que podría alcanzar una vez que desarrolle su potencial. “A nadie se firma por lo que hace ahora, sino por lo que se cree que hará en el futuro”, dice Manny Batista, jefe de scout latinos de los Rangers.
Cuando David Green apareció en el beisbol nacional con un extraordinario instrumental físico, se le pronosticó un gran porvenir. Y muchas cejas se elevaron cuando expertos lo consideraron el próximo Roberto Clemente. Así que el éxito parecía inminente.
Pero no fue así. ¿Y qué fue lo que pasó? ¿se había juzgado mal? No, el diagnóstico era correcto. Basados en los parámetros establecidos para calibrar herramientas, los scouts le proyectaron espectaculares expectativas pero factores intangibles frenaron el proceso.
“Puedes evaluar brazo, velocidad, defensa y bateo, pero ¿cómo se puede medir el deseo, entusiasmo y hambre de un jugador?, ¿y quién garantiza que varios de esos factores no cambiarán en el camino?”, se preguntó una vez George Vecsey en The Baseball Digest.
Green tenía el material, tanto que se consideró el mejor prospecto del juego en su época. Sin embargo, ese talento no fue acompañado por la disciplina, que a fin de cuentas es lo que permite que cada una de nuestras habilidades se conviertan en capacidades.
En República Dominicana, donde los niveles de experiencia de los scouts son altos, 12 organizaciones de Grandes Ligas fallaron en juzgar a Sammy Sosa, y un decimotercer equipo, los Rangers de Texas, la pensaron bastante antes de arriesgarse a firmarlo por tres mil dólares.
En cambio, Willy Mo Peña recibió 2.3 millones de dólares de los Yanquis en 1999 —el bono más alto en la historia en Dominicana— y aún batalla por hacerse un lugar en las Mayores. Y bueno, Peña llegó. Varios de más de un millón han quedado en el camino hacia Grandes Ligas.
Así que basados en lo que puede llegar a hacer en el futuro y no necesariamente en lo que hacen ahora ¿por qué no echamos una mirada a los principales prospectos nicas? Se trata de un ejercicio más para entretenernos que un ranking con pretensión de vaticinio infalible.
Tampoco es una predicción sobre quién llegará más rápido, sino quien podría llegar y tener un considerable nivel de impacto. Recuerden que de cada 100 firmados llegan cuatro. Y de esos cuatro sólo uno llega a registrar una carrera importante en el big show.
1)- JUAN CARLOS RAMÍREZ
(PD, 19 años, 6'3 pies y 180 libras). De todos los nicas firmados, este es el único que ha recibido el calificativo de prospecto por publicaciones especializadas en Ligas Menores como Baseball America o Baseball Prospectus. Además de su atleticidad, su mejor herramienta es una explosiva recta que tiene su zona de confort entre 94-96 millas, pero que ocasionalmente toca 97-99. Logró mejorar sustancialmente su curva y cambio, pero su comando aún necesita ajustes. Dio 43 bases en 75.1 entradas, pero también fusiló a 73 adversarios en ese mismo trayecto.
2)- ARISTIDES SEVILLA
(PD, 24 años, 5'11 pies, 175 libras). Los Padres de San Diego lo agregaron hace poco a su roster de 40 hombres, lo que dice mucho sobre el entusiasmo que ha provocado en esa organización. Antes estuvo con los Yanquis, donde fue cuestionado por su estabilidad, pero no por su habilidad. Sevilla es un tirador de poder, con una recta que se mueve cual si fuera sinker a 93-94 millas. Su slider es muy confiable y tiene un control extraordinario y lanza bajito. Dio seis bases en 63.2 innings, con 48 ponches. Es agresivo y su repertorio es más de un cerrador que el de un abridor.
3)- WILBER BUCARDO
(PD, 19 años, 6'2 pies y 175 libras). Este un pitcher y no necesariamente un tirador, es decir, sus lanzamientos son para sacar outs, pero no propiamente para ponchar. Sin embargo, a menudo alcanza 92-93 millas y dispone de un extraordinario control y de mucha habilidad para graduar su esfuerzo de acuerdo con el rol en el cual es empleado. Es uno de los jóvenes que más ha progresado, con mucha presencia en el box y una recta se mueve hacia adentro para bateadores derechos. Además de recta, su repertorio incluye curva, cambio y el sinker para terminar rivales.
4)- GONZALO LÓPEZ
(PD, 24 años, 6’2 pies y 230 libras). Quizá sólo David Green y Brant Alyea habían levantado más entusiasmo con su talento dentro y fuera del país, que Gonzalo López, relampagueante tirador derecho que luego de arrasar en todas las categorías menores a nivel local, fue firmado por los Bravos por 725 mil dólares. Su recta alcanzó las 95 millas, con mucho movimiento, y su curva, de arriba abajo, junto a su cambio y slider, lo perfilaron como un abridor en las Mayores, pero le ha faltado hambre y sobre todo madurez. Sin embargo, ahora parece listo para volver a intentar subir a la cima.
5)- OFILIO CASTRO
(BD, 24 años, 6 pies, 180 libras) Si no remitimos a lo que ha mostrado en la actual campaña (es líder de los bateadores con .396) habría que ponerlo de primero en esta lista, pero aquí también se considera su labor en las Ligas Menores y a Ofilio le ha faltado consistencia en su bateo. Su defensa y brazo son de big leaguer y logró sostenerse en Doble A este año. Ese fue extraordinario, pero no dio jonrones en 411 turnos y tiene 13 toletazos en 1,675 veces al bate en su carrera. Para jugar en esa posición (tercera) necesita más punch, aunque su futuro parece ser el de un jugador comodín. Tiene una gran ética de trabajo y jamás se rinde en su lucha, además de ser un caballero.
MENCIONES ESPECIALES
Danilo Álvarez.— A sus 17 años hace caminar su recta 92 millas y este año lució bien en la Liga de Verano en Dominicana, donde resumió 4-2 y 2.72. Además de recta, lanza curva y cambio, pero su control aún necesita ser mejorado.
Víctor Duarte.— El mejor agregado que hizo a su repertorio este año fue quizá su madurez. Tiene 21 años y mucho fuego adentro. Su temperamento parece ser ideal para un relevista. Antes de ser operado, lanzaba a 94 millas y va en esa dirección de nuevo.
Everth Cabrera.— Es pequeño de estatura (5’9 pies y 21 años) pero tiene un gran corazón y ha ido superando barreras de una manera llamativa. Su elemento es la velocidad sobre las bases, pero ha mejorado su tacto y parece en pleno progreso. Es un batallador.
William Juárez.— Este es el nica literalmente más cerca de las Grandes Ligas, pero después del desliz del año pasado (abandonó su equipo) no logró retornar a su antiguo nivel, sin embargo, sigue siendo una buena posibilidad hacia las Ligas Mayores. Entre los pitcheres es el más construido.
Jorge Bucardo.— El menor de los Bucardo fue a Dominica a su debut y hasta en el Juego de Estrellas se metió. Es portador de muchas esperanzas, pero aún le queda mucho trabajo por delante.