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Avellán Aprovechó el beisbol
Muchos peloteros logran formar una carrera sólida dentro del beisbol. Ahora vemos a un Vicente Padilla que va a su segundo año de un contrato de un poco más de 33 millones.
Pero son pocos los casos de los jugadores nacionales que llegan a las Grandes Ligas, y más escasos todavía los que alcanzan contratos millonarios.
Es más común ver a los ex peloteros sin fortunas, que al acabarse su tiempo en el beisbol no tienen las capacidades para conseguir un buen empleo, por medio del cual puedan sobrevivir.
Caso diferente es el de Víctor Avellán, un buen pelotero nicaragüense que supo administrar su tiempo entre el terreno de juego, la universidad y el trabajo.
En una oficina encontramos a este ex jugador, de baja estatura, pelo erizado y con algunas canas.
UNA LARGA CARRERA
Avellán fue por más de 17 años jugador de la Primera División de nuestro país, en esos años militó con tres equipos, el Rivas, conjunto de su localidad, el Granada y el Bóer.
Por ser originario de Rivas, Avellán tuvo su primer chance en la pelota de Primera División en el equipo de ese departamento, en su primera temporada fue proclamado Novato del Año. Además formó parte de la Selección Nacional durante cuatro años.
La pasión por el deporte rey de los nicaragüenses está en sus venas, puesto que proviene de una familia fanática a este deporte.
“Vengo de una familia de peloteros, mi papá era jugador de beisbol, mis tíos, toda mi familia, entonces nosotros practicábamos desde muy jóvenes y quien me motivó fue mi papá, desde muy pequeño me enseñó a faldear, a batear y le dedicábamos bastante tiempo al juego, al igual que al trabajo”, relata Avellán.
En el Rivas jugó alrededor de una década, en el Granada estuvo dos años, al igual que en el conjunto del Bóer.
PRIMERO LOS ESTUDIOS
Aun cuando su padre fue quien lo motivó a jugar beisbol le enseñó desde el inicio que lo primero era el estudio.
“Siempre mi papá decía que si no pasábamos las clases no había juego, la recompensa del buen estudio era tener permiso para poder jugar”, dice sonriendo.
Esta lección Avellán la entendió a la perfección. Gracias al beisbol tuvo la oportunidad de conseguir becas universitarias, a lo que le sacó el máximo provecho.
“Yo solamente decía: si puedo estudiar gratis, ¿por qué no lo voy a hacer?”.
El pelotero solía llegar a los campos de juego temprano y mientras llegaban sus compañeros de equipo sacaba los cuadernos y libros de clases y se ponía a estudiar. “Caminaba con mis cuadernos estudiando en el bus, de ida y de regreso”, dijo a LA PRENSA.
De esa manera logró graduarse como ingeniero agrónomo y con posterioridad de administrador de empresas.
Pero para él no era suficiente, no se iba a quedar sólo con los títulos, es así que también se dedicó a trabajar.
En el desaparecido Ingenio Benjamín Zeledón logró encontrar un puesto como oficinista, pero al terminar su primera carrera logró ascender a técnico del ingenio.
De esa manera se puede resumir la vida deportiva y profesional de Víctor Avellán, un ascenso constante, actualmente está retirado del beisbol y es gerente de sucursal de una empresa automotriz.