Cada uno somos lo que somos con nuestras virtudes y nuestros defectos, con nuestro pasado y presente, con éxitos y reveses, con eso que agrada a unos y que disgusta a otros. Pero eso somos. Esa es nuestra esencia y lo que nos hace distintos de los demás.
¿Quién es Ricardo Mayorga? Un talentoso peleador, como también un ser humano con múltiples contradicciones, capaz de emocionarnos con una seguidilla de golpes sobre su rival y luego tornarse en una incongruencia de la peor calaña con su verborrea.
Sin embargo, no lo podemos dividir. Él es así.
Mayorga es el peleador de notable punch y de enormes carencias técnicas. Es el joven que ha ayudado a muchos con su dinero y ha complicado a otros con las deudas. Pero ayer supimos que de los más de 400 mil dólares que debía en autos sólo debe pagar 27 mil, para estar solvente y eso está bien.
¿Y qué viene ahora para este paradójico peleador?
Se ha mencionado a Floyd Mayweather Jr. y Miguel Cotto como posibles rivales. Ojalá no sea ninguno. No tiene chance ante ellos. Mayweather es muy escurridizo y Cotto muy fuerte. Ambos saldrían airosos ante Mayorga.
Tampoco le conviene el veterano Shane Mosley. Es todavía flexible y rápido, y hará que el nica luzca errático cuando le cambie ángulos y presente variantes.
El próximo rival de Mayorga debería ser quien gane entre Michael Piccirillo y Vernon Forrest, quienes se miden el sábado en Connectticut con el cetro mediano jr. del CMB en juego.
Mayorga ya les ganó a los dos y la pelea sería en 154 libras, el peso adecuado para el nica. Forrest estaba en la cima, hasta que Ricardo lo bajó en dos oportunidades. Y Piccirillo es un peleador que no ha entrado a la historia y a los 37 años será difícil que lo consiga.
Pero para cualquiera de ellos, Mayorga deberá estar preparado. Ojalá entendiera lo importante que es estar listo para la oportunidad.