Escenas del cortometraje de ficción La Arrabalera. (LA PRENSA /CORTESíA DE HEYDI SALAZAR)

Cine joven en acción

La actriz se prepara para su debut en cine. Un corto de ficción que ella misma dirige. Granada, jueves 5 de agosto. La música aparece y por compañía Manuel Ojeda, su pareja de baile, ella se arquea en movimientos ondulantes, se deja llevar por él, arrastrar por él, por la danza que es su pasión. […]

La actriz se prepara para su debut en cine. Un corto de ficción que ella misma dirige. Granada, jueves 5 de agosto. La música aparece y por compañía Manuel Ojeda, su pareja de baile, ella se arquea en movimientos ondulantes, se deja llevar por él, arrastrar por él, por la danza que es su pasión.

Las luces iluminan el escenario y la pareja atrapada en el humo de la sensualidad y la voz de Cecilia Ferrer envuelve a los espectadores, todo es un nudo de sensaciones.

Es la historia de una bailarina que sufre la ausencia del amor y que se refugia en la música que es el tango, en ella aparece Heydi Salazar, productora, directora, guionista, y actriz de La Arrabalera, su primer filme de 28 minutos y que cuenta con la actuación de Pepe Fierro, Julio Vásquez, Sixto Cajina, Tránsito Gutiérrez, quienes han reunido el espíritu, la esencia melódica del tango y le dan a esta breve película distinción.

Lo mismo que los escenarios de la calle La Calzada, Casa de Los Tres Mundos y Hotel Darío, en Granada, son algunas de las locaciones en las que se desenvuelve la historia, los camerinos del Teatro Nacional Rubén Darío y José de la Cruz Mena en León, donde la bailarina se maquilla para el escenario, melancólica, triste, elegante, rodeada de Juanes estilista.

Este corto que refleja el desamor que a diario vivimos con pesares, nostalgias, es un bello poema, armado en varios tiempos, la joven bailarina que sufre de cabanga y que se ampara en el tango, donde intervienen como cómplices el piano tocado por el maestro Tránsito Gutiérrez y el bandoneón interpretado por Norberto Vogel.

Heidy Salazar, periodista y fotógrafa del diario Hoy, me sorprende con su primer corto, tanto en imágenes como en sonido, ha realizado una travesía donde se puede atestiguar un buen gusto en las locaciones, al mismo tiempo la capacidad de producción de este corto que muestra que en la Nicaragua actual hay recursos humanos capaces de llevar a cabo esta dura tarea de realización y producción.

Según Heidy, el nombre del documental es inspirado en un tango de Tita Merello, creo que la inspiración viene del mismo amor y de esas imágenes entre la realidad y la fantasía, porque el filo entre ambas es muy delgado y no sabemos por dónde se rompe el hilo.

Pedro chatarra
A la sala de la Cinemateca del Centro Cultural Managua, asisten músicos, actores, poetas, y periodistas, en su mayoría artistas que con curiosidad van a presenciar el primer corto de ficción del coreógrafo y actor José Wheelock que se consagra como director de cine y guionista. Es jueves 16 de agosto, siete de la noche y la función no inicia puntual, de pronto en la pantalla se anuncia: Ceibo Producciones Compañía de Arte Multidiciplinario presenta: Pedro Chatarra. Aparece la imagen, es Germán Pomares (de chaqueta camuflada verde olivo y delantal) saliendo de una casucha empujando un carretón, es el comprador de muertos, y grita: “se compran muertos grandes, se compran muertos abandonados, muertos de tristeza”.

Es una historia surrealista, cautivamente creativa, de 12 minutos que, según su creador, pretende decir cómo la sociedad va perdiendo los valores e identidad y que está realizada a base de “conceptos”. En ella Wheelock dice que trata de reflejar cómo diariamente Pedro busca la vida comprando ‘muertos’, en una sociedad extravagante que los ve como un producto comercial, y que trafica con la cultura y los valores de los pueblos.

E insiste su realizador que la historia toca a la sociedad como la vendedora de sus muertos (su identidad y cultura), y Pedro Chatarra hace el papel de las transnacionales, que son las encargadas de comprar y vender lo que tiene un país.

Pedro Chatarra se filmó en cuatro días y se produjo aproximadamente en mes y medio, el actor principal que hace el personaje de Pedro es Germán Pomares, también participó la actriz Zoa Meza, Ariel Bravo, Martha Martínez e Irene Guido. En el corto es válido destacar la extraordinaria actuación de Pomares y de Milton Guillén, este último, músico del grupo Staccato.

La Venganza del Macho Ratón
Alejandro Martínez, ha escrito y dirigido La Venganza del Macho Ratón, quizás sea hasta hoy la versión más loca y creativa en el cine de El Güegüense. En ella resalta un único parlamento “político” describiendo al dictador Somoza “El Tacho”. Probablemente, es la versión más caótica, pero sorprendente, tiende al suspenso, y que el espectador espere una secuencia lógica de imágenes pero no sucede; sin embargo, pese al laberinto, la historia está armada en tres momentos, no es aburrida sino curiosa y está construida a base de símbolos, que el espectador tienen que ir descifrando, como la aparición de una “Macha Ratona o Yegua Ratona” protagonizada por la cantante Clara Grün, valiosa versión donde por primera vez la mujer tiene participación y se bate a duelo con su oponente El Macho Ratón.

“La Venganza… Es una abstracción, un acto diferente de lo que es El Güegüense”, dice Martínez, un joven que ha estudiado Filosofía del Lenguaje, “abarca todos los lenguajes, la filosofía, el arte, la fotografía, es amplia, el cine”, agrega el novel director que en los próximos meses, proyecta estudiar más la dirección de fotografía en New York.

Martínez como director de fotografía está omnipresente en la mayoría de los cortos de ficción que jóvenes estudiantes de dirección cinematográfica han realizado, producto de un taller impulsado por la Asociación Nicaragüense de Cinematografía (ANCI) y auspiciado por la Embajada de España, y apoyados por otros organismos como la Fundación Puntos de Encuentros y productoras privadas como Gota Films, propiedad de Rossana Lacayo y de José Herguedas. Además, ha destacado en los escenarios con vídeos promocionales como Pildorita del Caos, de Clara Grün.

Sola
En la pantalla vemos a Morena Guadalupe Espinosa, está mustia, llora. En primera escena, una mano de hombre que gotea sangre. Segunda toma, ella llora, está abandonada. ¿Ha sido violada? Después, por medio de las imágenes, se adivina la historia. Hay una violación y de final un crimen, el violador ha muerto a manos de su víctima. Este es el argumento del nuevo corto de ficción de René Blanco, periodista y actor, un personaje popular de la televisión, de la serie Sexto Sentido, que ahora se proyecta como un joven director con amplia experiencia en la escritura de guiones.

Cuarto Menguante
Entre otros de los cortos que han sido proyectados como el “nuevo cine” nicaragüense, está una propuesta interesante de jugar con los tiempos. Cuarto Menguante, se revela como una búsqueda en un laberinto kafkiano, Ricardo Zambrana, también actor de Sexto Sentido y presentador del reality show En Otra Onda, ha puesto en escena la historia de un novio paranoico, que ve fantasmas como resultado de sus celos, inseguridad y locura, a través de sueños que están guardados en el subconsciente y que se revelan como pesadillas. La secuencia de las imágenes es percibir que el personaje principal está soñando dentro de un sueño, es lograda.

La encrucijada
Un hombre (Adolfo Tórrez) es perseguido por una patrulla de la Policía, correo, los agentes con focos en mano, persiguen al maleante (se ha robado un celular), está sin empleo y tiene que llevar dinero a su casa, la bebé espera su leche. Es un cortometraje con una duración de nueve minutos.

Un drama, basado en la obra de teatro Inminencia, Premio Nacional de Dramaturgia 2007, escrita por Harold Agurto con adaptación al cine y dirección de René Moya. La historia se desarrolla en una zona residencial de Managua donde dos hombres de distintas edades y condición social pero con similares problemas, los llevan a encontrarse al borde de la muerte.

“Lo que muestra es el deterioro de una sociedad que busca soluciones fáciles como el suicidio y la salida es la justificación de sus acciones”, dice Moya, que además de dirigir el corto, actúa. Destaca en este corto, la presencia musical de José Tenorio con su salsa. Y la tensión dramática que mantiene René Moya, a través de sus parlamentos cuando dialoga con Adolfo Tórrez.

Moya, con larga experiencia como actor, ha estrenado un corto donde la actuación y el suspenso están bien logradas.

Estos jóvenes cineastas, con estos cortometrajes han abierto una primera brecha a la producción de nuevas historias, a la imaginación y al talento de una floreciente generación interesada en la producción fílmica, en la que se han destacado, Alejandro Martínez, Heydi Salazar, Morena Guadalupe, con su corto Libertad, René Blanco, Ricardo Zambrana, entre otros, la lista es larga.

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