Modelos: Francisco Aspiazu de MJ Models y Johanna Paz. Maquillaje y peinado: Conceptos Virginia. Buqué: Flores y Arreglos Los Geranios. Vestuario y accesorios: Mía Fashion. (LA PRENSA/C. LAGUNA)

¡Me gustan los gorditos!

Para algunas personas los “pasaditos de sabrosos” son la cosa más divina [doap_box title=»El peso del peso:» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Wendy nos explica el significado y la importancia del peso en otras culturas. En África hay tribus en donde la delgadez es mal vista, porque son personas que en determinado períodos del año no tienen acceso […]

  • Para algunas personas los “pasaditos de sabrosos” son la cosa más divina
[doap_box title=»El peso del peso:» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Wendy nos explica el significado y la importancia del peso en otras culturas.

En África hay tribus en donde la delgadez es mal vista, porque son personas que en determinado períodos del año no tienen acceso al alimento, entonces las mujeres que son más rellenitas son más deseables porque son más saludables. Así se va asociando la capacidad de retener grasa con la belleza, con lo deseable.

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“Me gustan las mujeres con carne”, “¡A mí no me gusta chupar huesos!”. Esas expresiones saltaron de la boca de algunos admiradores de las personas “rellenitas”, cuando les preguntamos el porqué de su preferencia.

Tal vez parezca raro que existan personas con inclinación por los gorditos en un mundo en donde los cuerpos esqueléticos gozan de un privilegio innegable en el mundo de la moda y lo superficial, pero lo cierto es que los casos existen, y a estas personas no les interesa la opinión que niegue la belleza de lo abundante.

Hablamos con la psicóloga y antropóloga Wendy Bellanger, quien nos explicó el origen de estos gustos, que para algunos pueden resultar “raros”.

Para comenzar Wendy nos dice que lo “raro” es culturalmente creado, es decir son inventos de la misma sociedad. Explica que también “la belleza es algo determinado por la cultura, desde que estamos pequeños nos enseñan qué es lo bonito y qué es lo feo. Entonces cuando una persona dice que le gusta la gente con sobrepeso, se desvía de la norma, le gusta lo que no le gusta a nadie. La reacción inmediata de los demás es pensar que tiene mal gusto”. Pero el significado real es otro: Simplemente “es una persona que tiene gustos particulares y que no se deja llevar por los estandares de belleza, sino que pone sus preferencias”.

“Los que creen que andar con una persona con sobrepeso está mal, déjenme decirles que los que están mal son ellos”, dice Antonio Morales, quien dice gustar de las gorditas. Wendy explica que “si una persona tiene preferencias marcadas por las personas con sobrepeso entonces va en contra de la mayoría. Puede que se deba a que la persona tuvo alguna experiencia positiva en su niñez que asocia con el sobrepeso, o una experiencia negativa con la delgadez. Las cosas que nos pasan van dirigiendo los gustos. Puede que en la cultura de su familia esa persona aprendió que la gordura no es sinónimo de fealdad”.

MITOS

“Todos somos iguales”, dice Johanna Paz, una joven que es, a como ella dice, “pasadita de sabrosa”.

Se cree que los gorditos tienen características específicas en su personalidad sólo por el hecho de hacer que la aguja de la báscula de peso marque una cifra grande. Wendy ejemplifica: “Cuando te presentan a un gordito, lo primero que ves es que es gordito. Antes que nada, tiene sobrepeso, y las personas empiezan a asumir cosas. Por lo tanto, ellos tienen el deber de derribar esa construcción falsa y sin fundamentos”.

Las personas que gustan de los “rellenitos” puede que le hayan atribuido ciertas características que consideran positivas. Pero ese no es el caso de Antonio, quien está consciente que “no todas tienen un solo carácter. Todas son distintas. El peso no define un carácter”.

“Así como hay asociadas características negativas, también hay otras que superficialmente no parecen negativas. Se les atribuye que son personas dulces, románticas, cariñosas, bondadosas. En una cultura determinada esa simple característica las etiqueta y clasifica en un estereotipo”, agrega Wendy. Pero Johanna que es protagonista del caso, sabe que no es así: “Todos somos diferentes interiormente. Me gusta que las personas me conozcan para que se den cuenta de la realidad”.

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