El público no podía pedir más. Maná se entregó en cuerpo y alma a sus fanáticos nicaragüenses el sábado pasado en el Estadio Nacional Denis Martínez.
Admiradores de todas las edades disfrutaron de una muestra de lo que representó un show de lujo.
La banda deleitó no únicamente con su más reciente producción Amar es Combatir, sino con sus mejores éxitos cosechados a lo largo de su carrera. Me Vale, ¿Dónde Jugarán los Niños?, Manda una Señal, Como Quisiera, Dejame Entrar, Mariposa Traicionera, entre otras. Cantaron hasta la saciedad.
Durante el show
En su presentación, Maná dio mensajes en contra del suicidio, dedicaron Cuando los Ángeles Lloran a todos aquellos que luchan contra la destrucción de la naturaleza como Chico Méndez y además destacaron que México y Nicaragua son países hermanos. “Somos países hermanos latinoamericanos, con historias similares, ilusiones similares… Queremos salir adelante, sin embargo nuestros políticos no han sido suficiente”, dijo Fher. Los fans lo ovacionaron.
Buenas Actuaciones
César Torres y Ronald Hernández, muy aplaudidos, fueron quienes abrieron el concierto.
En el escenario empezó a llover. Apareció una cascada que salía de la parte superior y de repente la voz de Fher: “Sé que te perdí, la luz se ha puesto muy mojada…”.
Alex, el baterista hizo un solo de más de 15 minutos, que dejó boquiabiertos a los presentes.
Una nica con Maná
Durante el concierto Fher pidió que subieran a una fan al escenario. Irela Iglesias, de Granada, fue la muchacha que sentada en un sofá junto a Fher y Sergio, el guitarrista, pudo escuchar Eres mi Religión, Reloj Cucú y Te Lloré un Río. Iglesias abrazó a Fher y a Sergio, mientras miles de fans deseaban estar en su lugar.
Luego de poco más de dos horas de concierto, Maná se despidió. Pero regresó. No podía irse sin cantar Labios Compartidos, Rayando el Sol y Clavado en un Bar. Y quienes estuvieron ahí aseguran que sí, les dejó un buen sabor.