- A pesar de tantos años este es el mejor resultado en el basket superior de Nicaragua
La selección femenina que ganó oro en 1964
Hace 43 años Nicaragua obtuvo su primera medalla de oro en un Campeonato Centroamericano de Baloncesto.
Pero a diferencia de lo que cualquiera podría pensar, esa hazaña no fue conseguida por un equipo de varones. En realidad fue logrado por un grupo de muchachas que se llevaron el primer título del baloncesto mayor nicaragüense, en ambas.
Y a pesar de tanto tiempo, han sido las únicas que lo han conseguido en el nivel superior.
En la historia de Nicaragua hay un equipo juvenil que ganó el título centroamericano. Pero en mayores sólo ese grupo de muchachas consiguió el máximo galardón en el istmo, y por esa razón los entendidos en la materia la ubican como la más grande hazaña en la historia de nuestro baloncesto.
Ciertamente, esa actuación perdura y se agiganta con el paso del tiempo.
Nombres como los de Thelma Plath, Fanny Solís, Francis Arana, Mirta Montano, Pina y Perla Santamaría, Ingrid Baltodano, Lidia Poveda, Norma Pallais, Haydelí Hernández, Yadira Mendoza y Cristian Lezama, se mantienen frescos en las mentes de los viejos conocedores del baloncesto nacional, esos historiadores anónimos que regularmente recuerdan esa hazaña que fue dirigida por el capitán Germán Arriaza, llevando a Nicaragua a ganar sus cuatro partidos jugados para traerse el título del istmo.
“A nivel de Primera División, es lo más grande que hemos conseguido en nuestra historia en eventos oficiales de Centroamérica”, recordó Francisco Zambrano, ex presidente de Fenibal y uno de los más informados en torno al tema del baloncesto nicaragüense.
“En esa época el basquetbol femenino era la principal atracción. El masculino era de relleno, porque teníamos un buen nivel en mujeres y además que era emocionante ver a las muchachas peleando cada juego… Era un gran atractivo ver al Centro de Pinturas, al Instituto Nacional, al Fénix, Sultanes. Habían como 10 equipos de Primera División, que eran fuertes, pero eso se acabó cuando dos equipos concentraron a las mejores jugadoras, con el Centro de Pinturas y El Salvadorita”, añadió Zambrano.
Volviendo al Centroamericano, las nicas jugaron en esa ocasión cuatro partidos.
Según el detalle plasmado en la primera edición de la revista del Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense, el primer duelo realizado el 13 de marzo de 1964 fue ganado por las nicas 68-63 a Honduras, en tiempo extra.
Plath y Montano anotaron 19 puntos cada uno. El segundo juego favoreció a las pinoleras 62-36 sobre Panamá, destacando Fanny Solís 25 puntos.
El día 17 volvieron a las acción contra la representación de El Salvador. El marcador fue 63-51, otra vez con Plath guiando el ataque con 25 puntos.
En el último compromiso, frente al equipo local de Costa Rica, la victoria fue más clara con un marcador de 61-45, en el que nuevamente destacó Plath con 25 unidades.
Las nacionales tuvieron un buen promedio de puntos anotados por partido (63.5), rompiendo marcas centroamericanas de la época, en una gran demostración de las entonces muchachas dirigidas por el capitán Arriaza.
Como era de esperarse, Plath fue la mejor encestadora del torneo con 80 puntos en cuatro juegos, además de conquistar el título de tiros libres con 49 aciertos en 50 intentos, cuando esta competencia se realizaba fuera de los juegos, en minieventos donde las tiradoras lanzaban sin la presión de los partidos.
A pesar de tanto tiempo, en el basket nacional no se ha podido igualar el desempeño de ese equipo femenino de 1964.
Y hasta el momento no se vislumbra en el futuro inmediato una actuación similar, porque el baloncesto femenino pinolero ha perdido mucho terreno y en varones la calidad de los equipos de Panamá y Costa Rica está muy encima de nuestro nivel, que no mejora porque en la actualidad no existe un plan integral de desarrollo para este gustado deporte.
Con la ayuda del doctor Francisco Zambrano y Marlon Torres, ex jugador de baloncesto y ahora director del Instituto Nicaragüense de Deportes, IND, presentamos esta serie de hechos históricos en el basquetbol nicaragüense.
No están en orden cronológico, ni de importancia, sino sólo se trata de recordar esos momentos que con el tiempo se han olvidado un poco en la mayoría de los aficionados, pero no entre los amantes de un deporte que logró su máximo punto de ebullición en los años ochenta, con los recordados torneos Carlos Ulloa In Memoriam.
Además, servirá para ilustrar un poco a las nuevas generaciones que no vivieron esos años de gloria con los Ulloa, servirá también para recordar que el nicaragüense Frank Sanders formó parte de los Trotamundos de Harlem y para refrescar la impresionante marca de 107 puntos en un juego que logró Derrick Omier.