- Por tercera vez, desde su creación hace 47 años, los máximos líderes de los 13 países miembros de la OPEP se darán cita a fines de esta semana. Los intereses en este negocio salen a flote. Y lo que se decida en esa cumbre incidirá, de cualquier forma, en el futuro del mercado mundial y en el bolsillo de los nicaragüenses
AFP
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Ver Infografia > Jerónimo Pitoria, es un padre de familia que se gana la vida como taxista. Y ahora, con la escalada de los precios de los combustibles y de varios productos básicos, como consecuencia en parte del alza internacional del precio del petróleo, dice que tiene que “sudar” más para ganarse la vida.
“Hace casi dos meses yo asignaba a mi casa 150 córdobas diario para la comida y ahora debo rebuscármela para ganar por lo menos 200 ó 220 (para poder enfrentar el alza del costo de la vida)”, sostiene.
En su familia, integrada por ocho personas, consumían antes dos libras de frijoles diarios, pero ahora solamente compran una libra para que rinda dos días.
Y si se trata del combustible, el que necesita para mover su taxi, refiere que antes gastaba entre 150 y 160 córdobas al día, pero ahora necesita 320 córdobas.
La vida de miles de nicaragüenses, y la economía mundial en general, ha estado marcada este año en parte por el alza de los precios del crudo, uno de los temas que los máximos líderes de la OPEP, es decir los jefes de Estado y de Gobierno de los países que integran el cartel, discutirán a fines de esta semana en Arabia Saudita.
Será la tercera vez, en sus 47 años de historia que tiene la OPEP de existir, que sus más altos mandatarios se den cita. Lo que ahí pueda pasar repercutirá, de cualquier forma, en los países consumidores como Nicaragua y en el bolsillo de pobladores como Jerónimo Pitoria.
“Empezamos el año en 50 dólares el barril y al cierre del año prácticamente este valor se está duplicando, una situación sin precedentes”, refiere el economista Róger Cerda.
Como referencia, a inicios de enero un litro de diesel costaba 12.73 córdobas, pero ahora se necesitan alrededor de 18.53 córdobas para comprar ese mismo litro. Y si se trata de la gasolina regular la tendencia es la misma: para adquirir un litro tiene que sacar de su bolsillo al menos 20.39 córdobas, en promedio, cuando en enero requería 14.64 córdobas, según datos del Instituto Nicaragüense de Energía (INE).
Esta situación está produciendo un impacto dominó a medida que se traslada a los costos de producción y al valor de diversos productos de primera necesidad. Como consecuencia el alza generalizada de los precios, lo que se denomina inflación, llegó a 10.71 por ciento durante los primeros diez meses del año, indicador que ya soprepasó la previsión oficial para todo el año que la estimaba en 9.5 por ciento.
“El Gobierno dijo que traería combustible de Venezuela, pero eso es mentira porque los precios cada día son más caros”, indica entretanto Hernando Miranda, transportista de un bus interlocal que cubre la ruta Managua-Granada.
Venezuela, que ha firmado un contrato de suministro de petróleo con el Gobierno del Presidente, Daniel Ortega, vende el crudo, pero a precios de mercado, por ser uno de los países miembros de la OPEP.
CUMBRE CON INTERESES DIVERSOS
Los más altos mandatarios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se reunirán a partir del próximo viernes 17 en Riad, Arabia Saudita, en medio del volátil ambiente en torno al mercado petrolero.
En el encuentro se tratará, según diversas fuentes, de acordar posibles medidas que traten de satisfacer a consumidores y exportadores. Los intereses en este tema salen a flote.
Se espera que a la cumbre asistan los mandatarios de Venezuela, Ecuador, Angola, Argelia, Emiratos Arabes Unidos, Indonesia, Irak, Irán, Kuwait, Libia, Nigeria y Qatar, que serán recibidos por el rey saudí Abdala bin Abdelaziz.
Los analistas opinan que la cumbre se realizará bajo intensa presión para que la OPEP, que controla actualmente, con sus trece miembros, cerca del 42 por ciento de la producción mundial, “abra sus grifos” en momentos en que el precio del oro negro roza el récord histórico de 100 dólares el barril.
Los precios se han cuadruplicado en cinco años por efecto de lo que muchos llaman “el desenfrenado consumo energético de China e India, de las tensiones geopolíticas en algunos países productores y de un incremento de la especulación.
Hace sólo cinco años, los precios del crudo oscilaban entre 22 y 28 dólares dentro de un abanico definido por la OPEP.
El secretario general de la OPEP, el libio Abdalá El-Badri, ha instado a Occidente a tomar medidas para frenar la especulación financiera en los mercados de futuros de petróleo, el principal factor al que atribuye la imparable escalada de los precios del “oro negro”.
“Son necesarios controles más estrictos, hay que poner un freno a los especuladores”, dijo El-Badri al diario austríaco “Der Standard”, tras asegurar que en estos momentos la oferta y la demanda de crudo están equilibradas y los fundamentos del mercado no justifican los precios actuales.
Según insiste: “La explosión (actual) de los precios no beneficia a los países productores de petróleo, ni a los consumidores, sino sólo y únicamente a los especuladores”, afirmó. “Los mercados están bien abastecidos de crudo, el alto precio no tiene nada que ver con una escasez de petróleo”, insistió.
El-Badri aseguró que la OPEP está preparada para aumentar sus suministros cuando la demanda supere a la oferta.
No obstante, ayer el ministro saudita de Petróleo y Recursos Minerales, Ali al Nuaimi dijo que el temor a una escasez de petróleo “carece de fundamento” y “no hay motivos para que empuje los precios al nivel que están actualmente”.
En la cumbre a realizarse en tierras sauditas, el mayor producto mundial de crudo, se buscará “profundizar el diálogo” con los países consumidores y estabilizar los precios, declara entretanto el ministro argelino de Energía y vicepresidente del cartel, Chakib Jelil.
CON MAYOR PODER
El encuentro tiene lugar en un momento en el que la organización aparece más fortalecida que nunca gracias a la carrera alcista del petróleo, que desde la última cumbre, celebrada en septiembre de 2000 en Caracas, Venezuela, aumentó su precio un 220 por ciento.
Además, la organización se ha ampliado con la entrada de Angola y el reingreso de Ecuador, país que la había abandonado en 1992, aunque su salida nunca se había formalizado jurídicamente, con lo cual su participación sólo estaba suspendida.
Fundada en 1960 por Venezuela, Arabia Saudí, Kuwait, Irán e Irak, la OPEP controla ahora el 42 por ciento de la producción mundial de crudo, un porcentaje que según la Agencia Internacional de Energía (AIE) aumentará al 52 por ciento en el 2030.
Y más aún si el grupo se amplía con otros productores como Yemen o Brasil, cuyo presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, tras el reciente descubrimiento de unos yacimientos de crudo que duplican las reservas del país, dijese que el ingreso en la OPEP es un objetivo.
No se debe olvidar también que las crecientes medidas que se disponen a adoptar los países consumidores para reducir su dependencia del petróleo y luchar contra el cambio climático serán los principales desafíos que afrontará esta semana la OPEP.
Así las cosas, aunque no se recuerda un momento en el que la OPEP haya estado tan fuerte para encarar el futuro, éste se presenta tan incierto como siempre en el sector petrolero, y aunque no es de esperar que en Riad se agite el fantasma de un desplome de los precios, los productores exigirán garantías sobre la demanda futura.
El grupo proyecta invertir miles de millones de dólares en infraestructuras petroleras, pero teme no encontrar salida al crudo si los planes occidentales de ahorro energético e inversión en fuentes alternativas reducen demasiado el consumo.
En la OPEP no se olvida el descenso de la demanda en la década de 1980, cuando el mundo industrializado logró superar el impacto de los altos precios (causados por la revolución iraní y la guerra Irán-Irak) gracias al ahorro energético impulsado por la AIE.
Tanto la AIE como la ONU promueven medidas de ahorro y las energías renovables para paliar el impacto del cambio climático, mientras que la OPEP ha advertido de que estos planes pueden disuadir a los inversores en el sector del petróleo.
APUESTAN AL EQUILIBRIO
La cumbre de Riad “busca un objetivo extremadamente importante para la Organización, hacer todo lo posible por la estabilidad del mercado internacional de petróleo crudo”, precisó Jelil en una entrevista con la agencia argelina APS.
La OPEP trabajará asimismo “en profundizar el diálogo con los países consumidores de petróleo, un diálogo extremadamente importante para la organización”, para “el equilibrio del mercado” y para “preservar a la vez los ingresos de los países miembros y la seguridad de los abastecimientos energéticos de las economías mundiales”, agregó.
Jelil deploró la aparición desde el año 2000 “de un fenómeno nuevo, la especulación, que vino a agregarse a otros factores de desestabilización del mercado” petrolero.
La cumbre de Riad “probablemente pedirá a los países consumidores ayudar a controlar el problema porque el papel de los mercados financieros en la volatilidad del mercado petrolero es cada vez más importante”, dijo.
La OPEP “tiene la voluntad de mantener los precios del barril a un buen nivel, pero el mercado depende también de la geopolítica, de la debilidad del dólar, de las incertidumbres y de los conflictos regionales”, explicó Jelil, que asumirá la presidencia del cartel en enero.
Los países consumidores reclaman hoy, a través de la AIE, un incremento productivo de unos 1.8 millones de barriles diarios (mdb) de la OPEP, que bombea actualmente 27.2 mdb.
Esta cifra toma en cuenta el aumento de la producción en medio millón de barriles decidida por el cartel en septiembre, que no bastó para impedir una rauda subida de los precios.
Para justificar una acción considerada insuficiente por la AIE, la OPEP repite que esta subida se debe a los problemas de refinado y a la especulación.
El mercado petrolero a largo plazo se ha convertido en una inversión muy rentable ahora que decaen los réditos bursátiles, inmobiliarios y de las obligaciones.
Cada vez más, el oro negro sirve de refugio a los inversores que buscan una protección contra la caída del dólar. Que contribuye también a la subida del crudo porque incita a los productores a reclamar más por la misma cantidad de petróleo con el fin de mantener su poder adquisitivo.
Y a medida que se acercaba al umbral sicológico de los 100 dólares, se ha ido intensificando la especulación.
MÁS LEÑA AL FUEGO
Pero el panorama para el mercado petrolero parece no aclararse. Y una vez más las tensiones geopolíticas se avistan en el horizonte.
Como se recordará la invasión norteamericana de Irak hizo saltar la chispa en los mercados del llamado oro negro, y eso conllevó numerosos ataques contra instalaciones petrolíferas. El sector petrolero iraquí está perturbado por un buen momento, más aún habida cuenta de que paga varias décadas de inversiones insuficientes.
Hoy en día, la eventualidad de una incursión de Turquía para luchar contra el PKK (grupo de rebeldes kurdos) en el norte de Irak, región petrolera, echa más leña al fuego.
Las tensiones políticas en otros países productores importantes también han contribuido al nerviosismo del mercado del crudo.
La producción de Venezuela nunca se ha recuperado de la huelga que paralizó su sector petrolero entre 2002 y 2003, y la de Nigeria ha disminuido mucho por los ataques recurrentes contra las infraestructuras del sector y los secuestros de trabajadores extranjeros por separatistas o criminales.
Durante el verano de 2006, el conflicto entre Israel y Líbano provocó una subida febril de los precios del crudo.
El mundo, sin duda alguna, está atento al desarrollo de la cumbre de la OPEP y en especial de sus resultados. A cruzar los dedos.