Modelo: Yaneysi Sánchez. Agencia: Academia Eleganza. Maquillaje y Spa: Max Salon.

Vino: fuente de juventud

Los tratamientos de vinoterapia se han popularizado alrededor del mundo, además de ser excelentes para reducir volumen corporal, son relajantes. En Nicaragua ya se aplican, ¡conózcalos! [doap_box title=»Vinoterapia para la belleza» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Su principal componente son los polifenoles, los cuales tiene múltiples propiedades Tonificantes: tienen un rol fundamental en la biosíntesis, mantenimiento y reparación […]

  • Los tratamientos de vinoterapia se han popularizado alrededor del mundo, además de ser excelentes para reducir volumen corporal, son relajantes. En Nicaragua ya se aplican, ¡conózcalos!
[doap_box title=»Vinoterapia para la belleza» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Su principal componente son los polifenoles, los cuales tiene múltiples propiedades

Tonificantes: tienen un rol fundamental en la biosíntesis, mantenimiento y reparación del colágeno, incrementando la suavidad y firmeza de la dermis.

Aumentan la resistencia de los vasos capilares.

Inhiben las elastasas y diversas enzimas responsables de la inflamación, por lo tanto, son calmantes.

Anti-radicales libres: actúan como destoxificantes para la piel expuesta a la polución, tabaco, exceso de exposición solar, estrés, etc.

Inhiben la oxidación de los ácidos grasos y ayudan a mantener la membrana celular en buen estado.

Protegen el material genético.

Anti-alergénicos: inhiben los fenómenos de glicación, limitando así los enlaces que se forman entre las fibras de colágeno responsables de la aparición de arrugas y de una piel apagada.

Consumo moderado

De acuerdo a estudios médicos, el consumo moderado de vino es beneficioso para la salud (se aconsejan no beber más de dos copas diarias) ya que previene el riesgo de accidentes cerebro-vasculares (ACV) así como también la enfermedad de Alzheimer. Por el contrario, el consumo excesivo aumenta el riesgo de padecer un ACV hemorrágico y debe evitarse en personas con migrañas.

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Gracias a las bondades de la uva, celebridades como Catherine Zeta-Jones, Madonna, Michael Douglas, Courtney Cox y Carolina de Mónaco mantienen su piel joven y fresca.

El vino ya no se limita a deleitar el paladar, se visualiza hoy como algo más que un placer gastronómico y se ha convertido en una terapia para la salud. En Nicaragua dicha terapia, empieza a tomar auge, por lo cual consultamos diferentes sitios de internet especializados en temas de belleza, para darles a conocer las bondades de la uva en materia de belleza.

La vinoterapia no es una técnica nueva, algunos estudios señalan que los antiguos romanos fueron pioneros en tratar algunas enfermedades con uva fermentada y distintas hierbas. En la Edad Media, las mujeres europeas usaban máscaras caseras con uvas trituradas. Pero los tratamientos de belleza a base de vino y uvas nacieron hace algunos años en la región de Bordeaux, Francia, uno de los mayores productores mundiales de vinos finos.

La vinoterapia es una serie de tratamientos que utilizan distintos tipos de uvas, jugos de uvas antes de fermentar, residuos en la producción del vino, vinos y aceites derivados de la uva, que tienen la virtud, entre otras, de reducir el abdomen, afirmar los glúteos, rejuvenecer los músculos y la piel y tonificar los senos.

Pero se le atribuyen también cualidades para la relajación, mediante masajes con pulpa de uva y aceites esenciales, o con vinos Sauvignon o Merlot. Mientras un masaje con vino Cabernet permitiría liberar la piel de células muertas.

En la actualidad hay muchos spa alrededor del mundo que ofrecen estos tratamientos y hay muchas líneas de belleza inspiradas en ellos.

Hoy podemos encontrar las bondades de la uva en una amplia gama de productos: cremas, emulsiones y sueros antiedad, desestresantes e hidratantes, aceites para energizar el cuerpo y champús. Además, algunos productos anti-celulitis también la incluyen en sus fórmulas, ya que resulta una gran aliada para activar el sistema circulatorio.

Por fuera y por dentro
Estudios científicos han comprobado que la ingesta de una copa de vino diario favorece la circulación sanguínea. También inhibe la formación de plaquetas, con lo que disminuye el riesgo de obstrucción arterial. Reduce los niveles de colesterol malo (lipoproteínas de baja densidad) e incrementa los niveles de colesterol bueno (lipoproteínas de alta densidad).

Pero ahora, las bondades de la uva no sólo se restringen a la vasodilatación y el retorno sanguíneo. La piel es su principal objetivo gracias al poderoso polifenol.

Los polifenoles de la uva, materia prima del vino, actúan como antioxidantes y regeneradores de las células muertas de la epidermis, además de otras propiedades. Así, alivian los calambres musculares, contrarrestan las varices, disminuyen el riesgo de hemorroides, suben las defensas, mejoran la artritis, combaten las alergias y reducen la tensión arterial.

Las principales partes de la planta son utilizadas como remedios medicinales desde los tiempos antiguos. La medicina tradicional europea utiliza sus ramas para enfermedades de la piel. Sus hojas tienen propiedades astringentes y hemoestáticas.

Su fruto es refrescante, tónico y diurético. Aunque el oxígeno es fundamental para la vida, también es el principal causante del envejecimiento.

Los temibles radicales libres son especies muy reactivas que tienen su origen en el oxígeno. Estas moléculas pueden causar un extenso daño biológico, ya que son capaces de atacar a los lípidos de la membrana celular, las proteínas, como colágeno y elastina, o enzimas, provocando un mal funcionamiento de las vías metabólicas; y pueden atacar también moléculas de ADN, induciendo mutaciones genéticas que pueden provocar cáncer.

Nuestra piel tiene su propio sistema de defensa, pero a menudo no es suficiente, ya que las condiciones de vida actuales, promueven la formación de estos radicales libres. Se realizaron estudios relacionados con el estrés oxidativo, y se observó que en poblaciones donde el vino es consumido regularmente hay menor incidencia de estos desórdenes.

Los franceses son un ejemplo de las bondades del consumo moderado del vino. Aunque los franceses tienen una dieta muy rica en grasas saturadas, no muestran niveles altos de colesterol como correspondería, gracias a su consumo regular de vino; además, se encontraron en su sangre más factores capaces de defender contra el ataque de los radicales libres.

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