Clyde Williams, el gran cañón del Bóer, perteneció al sistema de Ligas Menores de los Expos de Montreal. (LA PRENSA/G. MIRANDA)

“El de ahora es un beisbolito”

“El Ñato” Paredes fue una de las figuras de la vieja Liga Profesional [doap_box title=»Puro corazón» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] ¿Cómo se describiría usted en el terreno de juego? Era un tipo que cuando me mandaban a lanzar, yo me decía: por la victoria voy, con aquella garra, deseos y me creía que era mejor que quien […]

  • “El Ñato” Paredes fue una de las figuras de la vieja Liga Profesional
[doap_box title=»Puro corazón» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

¿Cómo se describiría usted en el terreno de juego?

Era un tipo que cuando me mandaban a lanzar, yo me decía: por la victoria voy, con aquella garra, deseos y me creía que era mejor que quien tenía enfrente. Los peloteros de hoy no tienen esas condiciones.

¿Qué tipo de recursos eran los suyos?

Como lanzador lo mío era una recta y un pequeño slider. Mi recta se movía mucho de forma natural. Luego aprendí varios lanzamientos en los Estados Unidos.

¿Cómo lo trataba la gente?

Me sigue tratando bien -aclara-. Me impresiona la acogida que me dan cuando me conocen en toda Nicaragua. Cuando llego a un lugar a dejar los uniformes, me piden que me quede para tirar la primera bola de una liga y cosas así. Yo me digo, ¡qué cosa más bonita que me ha regalado mi Dios para mí!

¿Siente que le han dado su lugar?

Claro que sí, aunque el charlatán de Rigo Solís me dijo que Antonio Chévez era mejor que yo. Yo le pregunté que si me vio a mí. Y se puso disgustado cuando le dije que él ladraba en lugar de narrar.

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A los 30 años de edad, justo la mejor época para cualquier lanzador, cuando la fortaleza y la experiencia se encuentran para darle paso a los mejores años de una carrera, para René “El Ñato” Paredes fue todo lo contrario porque su brazo dejó de soltar fuego al plato, anunciando un pronto retiro.

No obstante, “El Ñato”, uno de los lanzadores más poderosos en la historia de nuestro beisbol, no necesitó una carrera prolongada para dejar bien sentado su nombre, que saltó a la fama cuando se convirtió uno de los pocos nicaragüenses que lograron brillar en la vieja Liga Profesional de mediados del siglo anterior, en la cual ganó la Triple Corona de pitcheo en la temporada 1964-65, con 13 victorias, 132 ponches y 2.78 de efectividad en 175 innings.

Su calidad le permitió cobrar hasta 1,200 dólares mensuales, el mismo salario que 42 años después ganan muchos de los jugadores actuales.

Sus primeros pasos los dio en el barrio Ermita de Dolores, de León, en donde jugaba descalzo. Afirma que le fue difícil adaptarse a los zapatos, aunque no tanto como a los estudios, a los cuales renunció cuando estaba en segundo grado por andar jugando beisbol y hanbol, sin que su mamá lo sospechara.

Aunque le dio la espalda a la escuela, tuvo una buena formación de sus padres y se enorgullece que siempre ha trabajado para subsistir y jamás lo han visto pidiendo un trago, y mucho menos dinero, en la calle.

Eso sí, es agradecido con el beisbol, porque le dio un nombre de respeto que ha sabido cuidar y le ha servido para atraer más clientes a su negocio de confecciones deportivas en León.

¿Qué recuerda de la vieja Profesional?, le consultamos.

Dicen a los viejos se nos olvidan las cosas, pero aún tengo muy buenos recuerdos. ¡Qué clase de beisbol se jugaba antes y clase de beisbolito se juega hoy! No hay comparación entre las dos ligas. En aquel tiempo había respaldo del Gobierno y venían peloteros como el Rogelio “Borrego” Álvarez, George Scott, Bert Campaneris, Jim Kaat y Luis Tiant.

Ahora hay más participación de los jugadores nacionales, antes eran pocos los nicas que alcanzaban…

Éramos menos, pero mejores. Decime quiénes de ahora se comparan a jugadores como Muddell Matthews, Rigo Mena, Duncan Campbell y Willie Hooker. Ahora sólo son pedir dinero y ser irresponsables porque no rinden.

¿Porqué casi no lo vemos en los estadios?

A mí me gusta el beisbol, pero mi vejez parece que me puso cansado y además gracias a Dios tengo mucho trabajo, porque por mi nombre viene mucha gente.

¿Cómo vive ahora?

Le agradezco a Dios, a mi madre, a mis amigos y al beisbol que me han valorado por mi fama. Yo paso mi vida tranquila como pobre, pero puedo pagar los recibos del agua, la luz, el teléfono y hasta a una muchacha que nos ayude en las cosas de la casa.

¿Porqué se retiró joven del beisbol?

Sufrí mucho de mi brazo. Yo era un tipo que me gustaba pedir la bola casi diario. Imaginate que en los Estados Unidos lance 84 juegos en Doble A en un año de 140 partidos. Cuando había situaciones difíciles del juego, yo pedía la bola.

¿Como hizo en ese momento cuando deja de jugar?

Mi madre me enseñó a trabajar, aunque sea en el jornal. Cuando no pude seguir en el beisbol, busqué qué hacer. Yo he hecho de todo en la vida y estoy orgulloso porque nunca he estado en una mesa pidiendo un trago y mucho menos dinero. Gracias a Dios que me ha dado la virtud de respetar para que me respeten las otras personas.

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