Una brigada cultural llevó entretenimiento a las familias afectadas por el huracán Félix. (LA PRENSA/M. ESQUIVEL)

Brigada regresó

Participantes afirman que la misión cultural fue un éxito y una gran experiencia A principios de semana retornó la brigada cultural que se encargó de llevar entretenimiento a las familias afectadas por el huracán Félix, a través de exposiciones de arte, recitales de poesía y círculos de lectura de libros para niños. La brigada estuvo […]

  • Participantes afirman que la misión cultural fue un éxito y una gran experiencia

A principios de semana retornó la brigada cultural que se encargó de llevar entretenimiento a las familias afectadas por el huracán Félix, a través de exposiciones de arte, recitales de poesía y círculos de lectura de libros para niños.

La brigada estuvo a cargo de María José Álvarez y contó con el apoyo de artistas nacionales como el pintor Jairo Ampié y el poeta caribeño Carlos Rugby, quien escribió un poema de solidaridad titulado Huracanto.

Esta actividad constituyó una tercera fase en el apoyo que realizó el Banco Central en conjunto con el Instituto Nicaragüense de Cultura, que se suma al maratón cultural que se realizó el pasado 29 y 30 de septiembre y la subasta de cuadros que fueron donados por artistas nacionales y cuyos fondos estaban destinados a las labores de ayuda en el Caribe nicaragüense.

EL ARTE SANA

“Es una terapia, es una forma de compartir su dolor, sus sentimientos y esa gran devastación que sienten por dentro; y a través del vehículo del arte en general, pueden recuperarse poco a poco (…) porque no es suficiente la comida y el vestuario cuando han perdido sus familiares y se ven afectados por el huracán”, dijo Rugby, en una conferencia antes de partir hacia el Caribe.

Dentro de los objetivos que llevaba la brigada estaba la reconstrucción del Centro Cultural Tininisca, que sirvió de centro para coordinar las actividades que contemplaba la misión.

Álvarez expresó sentirse satisfecha con la sonrisa de los niños, después de tantos momentos de angustia y en una situación en la que lo habían perdido todo.

“Hasta los muchachos de 15 y 16 años querían participar de las piñatas”, dijo Álvarez, al expresar que en esos momentos cualquier indicio de alegría era muy importante para ellos.

La brigada estuvo presente por más de dos semanas, llevando una ayuda de entretenimiento que tal vez era igual o más necesaria que la ayuda material.

“Al alegrar a los niños también alegramos a las madres, pues ninguna madre está tranquila cuando sus hijos están afectados”, finalizó Álvarez.

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