- Gobierno municipal desconoce cifras de niños trabajadores en Las Minas
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CORRESPONSAL/TRIÁNGULO MINERO
El trabajo infantil sigue en aumento en las peligrosas minas de Bonanza en la Región Autónoma del Atlántico Norte, donde unos 60 niños realizan diferentes labores en la minería artesanal, ayudando a sus padres a realizar tan peligrosa labor, confirmó a LA PRENSA Maritza Navas, funcionaria del Ministerio de la Familia.
Los niños Everth Espinosa Somoza, de 13 años, y Milton Bravo Amador, de 11 años, después de diez meses de haber conversado con LA PRENSA continúan sus peligrosas labores; se introducen a las profundidades de las minas para extraer las piedras con mineral (oro) y ganan 70 córdobas diarios, en la mina El Capitán.
En diciembre del año 2006 el Ministerio de la Familia tenía en sus registros 30 niños que se dedicaban a la minería artesanal. Esos datos aumentaron: hasta octubre del año 2007 son 60 niños y adolescentes que laboran en las minas de Vesubio, San Antonio, Los Cocos, El Mil, Los Guatusos y El Capitán, en el municipio de Bonanza.
DERECHOS SÓLO EN EL PAPEL
A pesar de que el Estado de Nicaragua es uno de los firmantes de la Convención Universal de los Derechos del Niño, el trabajo infantil es un tema ausente en las políticas públicas del Gobierno municipal, ya que el vicealcalde sandinista, Orlando Salomón, aseguró que no tienen conocimiento de esta actividad en Las Minas; pero al presentarle datos del Ministerio de la Familia, justificó el trabajo infantil con las extremas condiciones de pobreza del municipio.
Datos del Ministerio de Educación (Mined) en Bonanza indican que de 60 niños dedicados al trabajo en las minas, sólo 25 cursan estudios de educación primaria, porque el resto ha dejado de acudir a las escuelas para dedicarse a ayudar a sus padres a llevar el sustento diario a sus hogares.
La deserción escolar es una de las consecuencias negativas que trae consigo el trabajo infantil. El Ministerio de la Familia, por medio del Programa de Atención a Niños en Alto Riesgo (Painar), realiza visitas y charlas a los padres de familia en Bonanza, pero eso no es efectivo, según la opinión de Presente Robles, un padre que trabaja con sus hijos en la minería artesanal.
Maritza Navas dijo que para bajar los índices del trabajo infantil en las minas, es necesario que se realicen programas de atención integral a los niños y los padres, porque la falta de empleo y la pobreza extrema son las razones que aducen los padres que llevan a sus hijos a las minas de Bonanza, ya que Painar no ayuda a controlar esta labor porque no tienen recursos.
Además se proponen plantear a las autoridades municipales el problema de los niños, para que a través de las transferencias del Gobierno Central se elabore un programa que ayude a atender este sector de la población.
El punto nueve de la Declaración Universal de los Derechos del Niño, proclamada el 20 de noviembre de 1959, establece que “el niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata”.
Asimismo establece que no deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada. En ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.
En su artículo 6, la Convención de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas y ratificada el 20 de noviembre de 1989, que entró en vigencia el 2 de septiembre de 1990, establece que “los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño”.