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Existen diferentes tipos de celos, que, como un estado afectivo asociado al miedo de verse desposeído por algo o alguien que uno considera suyo, se presentan en diferentes momentos y ambientes de la vida humana.
Hay celos que están asociados al temor de perder un bien capital; celos profesionales entre empleados que temen perder su puesto ante otro; celos infantiles entre hermanos o compañeros de clase y los celos afectivos o pasionales, que son la manifestación más popular.
Los celos, en general, son una conducta irracional e irreflexiva y pueden ser fundados o infundados. Los infundados son los más peligrosos.
En este tipo de celos ocurre que la persona celosa cree que sus temores son verdaderos y adopta una actitud policíaca buscando pruebas de esa infidelidad con la que delira y en casos más dramáticos puede llegar a cometer un homicidio contra su pareja o terceros y/o suicidarse.
La persona celosa busca pruebas a toda costa, urga en carteras, revisa celulares y hasta contrata detectives o espías si sus medios se lo permiten.
Las personas celosas tienden a comportarse de manera neurótica.
Uno de los mayores problemas con los celos es que dañan la autoestima de la persona celosa y la honradez afectiva de la persona celada.
Los celos afectivos se tratan realmente de una calamidad en las relaciones y a veces surgen o dejan una idea traumática de las mismas.
Incluso, las actitudes de venganza en las que pueden degenerar los celos no siempre se libran con quien se las hizo, porque como se dice popularmente, uno no busca que se las pague quien se las hizo, sino simplemente alguien que se las pague.
A veces la manera en la que se resuelven los problemas de celos en la infancia, cómo se educa sobre estos en la adolescencia y el ejemplo con el que se cuenta en la familia influye en la manera en la que uno experimenta los celos en sus relaciones de pareja.
Incluso, las experiencias de relaciones anteriores pueden marcar a las posteriores con la desconfianza.
La importancia de conocer estas condiciones es que la persona celosa debe buscar el origen de sus celos, es decir, si es realmente por una condición en la pareja o por una conducta personal.
También debe identificarse a tiempo si estos celos no son patológicos, porque si es así, entonces rayan en lo enfermizo y en estos casos las consecuencias a las que estos pueden conducir son más peligrosas y debe reconocerse pronto la necesidad de ayuda profesional, buscarla y aceptarla para evitar daños en uno y otras personas.