La Asamblea Nacional constantemente aplazada en la opinión pública ciudadana, pretende, a través de las bancadas mayoritarias del FSLN y del PLC, introducir una reforma constitucional que le traslada más poder aún a este desprestigiado poder del Estado.
La propuesta, mediante la cual se pretende la reelección indefinida a favor de Daniel Ortega y la diputación vitalicia para Arnoldo Alemán, ha sido presentada como parlamentarismo por parte de las bancadas del FSLN y del PLC, sin posibilidad de hacer un referendo, a través del cual se le consulte a la población si está de acuerdo con el cambio de sistema propuesto.
El diputado del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Víctor Hugo Tinoco, mantiene su posición de que el cambio de sistema de gobierno “son locuras y errores que cometen los caudillos estos”, en alusión a Alemán y el presidente Ortega.
Para el parlamentario, desde la lógica del pacto, no es contradictorio que un poder del Estado con una baja credibilidad pretenda controlar el Gobierno.
“Totalmente coherente con el pacto, el pacto es para concentrar poder en los caudillos, subordinar a todo mundo, subordinar a los diputados y el que esté protestando o neceando mucho, lo enjuician, lo echan preso, lo quitan del cargo”, observó Tinoco.
Violeta Granera, del Movimiento por Nicaragua (MpN), es del criterio que la mala imagen del parlamento radica en el mal trabajo que hacen al impulsar leyes que no tienen que ver con las necesidades y urgencias de Nicaragua.
Cita como ejemplo mismo el de las reformas constitucionales que no ayudan en nada al desarrollo del país y el combate a la pobreza.
“La percepción de la gente debería hacer reflexionar a nuestros diputados y diputadas, a tomar en serio su papel de defensores y representantes de las mayorías de este país, el poder político no es un fin en sí mismo, debería de ser un medio para resolver los problemas”, apuntó Granera.
Por su parte Jamileth Bonilla, diputada de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), manifestó que la “lectura es equivocada”, en el sentido que el problema no son las instituciones, sino del comportamiento y actitudes de cada una de las personas que lo conforman.
“Hoy por hoy la Asamblea Nacional, la Presidencia de la República y cada uno de los poderes del Estado actúan en dependencia de quienes están al frente de eso”, enfatizó Bonilla.
Yader Loza, director ejecutivo de Hagamos Democracia, dijo que las reformas constitucionales responden exclusivamente a los intereses de los “caudillos de turno”.
“Estas reformas, después de todo no se trata tanto de darle mayor poder al órgano legislativo que es la Asamblea Nacional, sino de lo que se trata es de crear unas condiciones, para que desde el parlamento, que es controlado por los dos partidos mayoritarios, para que el caudillo del PLC y el caudillo del FSLN puedan estarse alternando en el poder”, dijo Loza.