La tendencia a hablar dormido suele aparecer a altas horas de la madrugada
En espera de que la luz retornara a la casa, producto de los cortes energéticos, donde he aprendido que también pueden ser aprovechados para conversar, aunque no nos veamos, pero que sólo nos escuchemos de cómo van las cosas en los estudios para unos y en el trabajo para otros, o ambas cosas. Otra opción que nos permite la noche “acelerada” es recordar cuando nuestros hijos eran “chigüines” y las travesuras que nos ocasionaban a los adultos, con anécdotas que nos hacían florecer sonrisas que nadie avizoraba. “¿Recuerdas aquella noche, en que pasamos un gran susto, cuando siendo ya bien tarde escuchábamos voces y era la Andreíta, hablando sola? No entendíamos nada de lo que decía y peor aún, al otro día, ella no recordaba absolutamente nada, cuando se lo señalábamos.
Este hecho, conocido como somniloquia (o hablar dormido) es una conducta del sueño bastante habitual. Esta tendencia a hablar dormido suele aparecer a altas horas de la madrugada, y a veces va acompañada de gritos, lloros y risas. Se da más frecuentemente en niños que en niñas y se especula con la posibilidad de que exista cierta influencia genética en este fenómeno, aunque no está demostrado. Los niños que padecen somniloquia hablan de manera incoherente y rápida, aunque a veces las palabras llegan a ser perfectamente comprensibles para la persona que escucha. En raras ocasiones el niño puede mantener un diálogo. Lo más frecuente es que emita sonidos o voces que no llegan a ser palabras, como si el niño todavía no hubiese aprendido a articular correctamente los sonidos, aunque también pueden escucharse palabras sueltas.
Pese a lo que culturalmente nos han hecho creer, un niño que habla por la noche no cuenta sus secretos más ocultos. Seguro que has escuchado a alguien decir alguna vez: “Anoche mi hijo hablaba en voz alta. Cuando haga alguna ‘trastada’ me enteraré”. Eso no puede suceder. Las palabras que el niño emite aparecerán de forma inconexa. ¿Qué queremos decir con ‘inconexa’? Que las palabras están descontextualizadas. El niño no está pensando de manera consciente, no puede organizar sus ideas, por lo que es imposible que dé un significado y una intencionalidad a lo que está diciendo.
Además, debe quedar claro que cuando el niño se despierte, no va a recordar nada de lo que ha pasado, como ocurre en los casos de sonambulismo y terrores nocturnos. Se han realizado estudios de los causales de la somniloquia, siendo estos: el estrés, la fiebre, la apnea nocturna (ronquidos), programas de televisión con contenidos violentos , juegos demasiado activos durante la tarde-noche, como son los videojuegos o juegos de computadoras, que alteran y excitan al menor.
Si bien suele hacerse la broma de contar al niño que sabes todo lo que piensa porque lo escuchas hablar dormido. ¿Es esto negativo? En realidad, sí. ¿Por qué? Porque podemos crear una angustia que multiplicará estos episodios. Debe quedar claro que la somniloquia no representa ningún problema para el niño, por lo que no existe tratamiento médico. Sin embargo, reduciendo las causas antes mencionadas, podremos reducir la probabilidad de escuchar “voces misteriosas en la noche” .