Guillermo Cortés Domínguez. (LA PRENSA/Archivo)

Las utopías de la revolución

La novela de Guillermo Cortés Domínguez, retrata la posguerra sandinista-contra y revive episodios El Arcángel, novela sobre la revolución sandinista. Historia de amor y guerra, del jinotegano Guillermo Cortés Domínguez persigue un fin logrado: desenmascarar la doble moral, la hipocresía de los llamados “revolucionarios”, “combatientes heroicos”, ministros, burócratas, periodistas, comandantes y ciudadanos amantes de la […]

  • La novela de Guillermo Cortés Domínguez, retrata la posguerra sandinista-contra y revive episodios

El Arcángel, novela sobre la revolución sandinista. Historia de amor y guerra, del jinotegano Guillermo Cortés Domínguez persigue un fin logrado: desenmascarar la doble moral, la hipocresía de los llamados “revolucionarios”, “combatientes heroicos”, ministros, burócratas, periodistas, comandantes y ciudadanos amantes de la nota roja, todos actores de un mismo drama y disfraz: mentira y contradicciones del poder en revolución y utopía.

Esta novela de posguerra (de 408 páginas) pone la sal en la herida, herida aún abierta al acudir a personajes claves presentados con dos escenarios: uno urbano, otro rural. Ellos son dos músicos jinoteganos, dos trompetistas que sueñan el gran ideal, ser hombres que den brillo y gloria a la patria; ambos triunfan en momentos diferentes, pero uno de ellos tiene que enfrentar los horrores de la guerra al ser reclutado por el SMP.

Martiniano Florián es uno de ellos, el cual por cierto grado de rueda de fortuna fue exonerado de prestar su servicio militar y logra sus propósitos, pero Calixto Porras es enviado como “carne de cañón”, como recluta a los frentes de guerra, a la guardafrontera, a la raya donde gobierna La Muerte provocada por los “rebeldes y patriotas” (contras y sandinistas), y la “ayuda militar de los aliados rusos y gringos”.

Pero, como en toda guerra, el amor y la esperanza siempre están presentes con rostro de mujer apasionada, tierna y soñadora, no podía faltar un nombre: Nazarena Zeledón (Celeste), una novia para los dos músicos, una especie de ángel que ayuda a desenmarañar la hipocresía, la corrupción, el burocratismo estatal, cuando casi sin pretenderlo suelta algunos nudos de esta red mafiosa.

Ella por azar del destino es llamada a ser la secretaria de un Ministro del Trabajo, Balbino Sacasa, un oligarca granadino mañoso metido a “revolucionario” por mero oportunismo, corrupto, burócrata, bebedor de Chivas Regal y despilfarrador del erario, al cual no todo le fue bien, dado que el Comandante Ernesto —un temible Comandante de la revolución— que le quitó su mujer.

Señalo esto porque en este juego de las mieles del poder, ambiciones materiales y la doble moral, a Balbino su supuesto “amigo y protector” el Comandante Ernesto le quita su mujercita, Claudia Etelvina, una burguesa refinada de Managua, ambiciosa y sin escrúpulos, que dejó a su marido para casarse con el último de los comandantes solteros de la revolución. Sus otras amigas ya lo habían logrado con otros seis comandantes. Al que el novelista irónicamente los califica como “los crisoles de la revolución”.

En tanto por el lado de los comandantes que se fueron a vivir a las mansiones abandonadas por los somocistas, Ernesto se une a la aristocracia, la que ante el pueblo “odiaban” por ser los explotadores y causantes de la pobreza social. Posteriormente Balbino huye del país por temor de ser asesinado, y denuncia su hecho como “político”. Creando así esta novela una interesante maraña de intrigas mafiosas en el juego del “poder revolucionario” al cual no pudieron ser inmunes.

Así vemos que algunos capítulos críticos de la novela, enfatizan el papel nefasto de los CDS, señalados como los “ojos y oídos de la revolución”. Esta organización comunal vino a ser un circuito auxiliar para el control policíaco, que ejercía el entonces Ministerio del Interior (Mint), alimentado por los “espías comunales”, quienes requisaban a los “sospechosos” hasta por una simple correspondencia. Otros de los puntos críticos a que hace referencia esta novela fueron las horas negras que tenía que pasar la población con el racionamiento de la canasta básica, la cual era distribuida por medio del famoso paquete AFA (arroz, frijoles y azúcar), a través de sus comisariatos políticos acaparadores.

Esto es contrastado con el gran gusto que se dieran los ministros, como Balbino, que degustaban platillos y vinos exquisitos en restaurantes de lujo, los que eran pagados con fondos del Estado. Hecho que llevó a enfrentarlo al sindicato que lo cuestionó por su derroche, pero que salió librado gracias a las “órdenes” del Comandante Ernesto, que mandó a decirles que este hacía “trabajos especiales en las filas enemigas”.

Otro tema es el periodismo amarillista y el comprometido socialmente. En su novela, específicamente el amarillismo radial, es encarnado por Chano Marqueta, que dirige el programa La Boca Asesina, alimentado por el chisme, los pleitos, rumor y sangre, que se genera día a día de los barrios populares; o chismes filtrados desde el Estado por agentes, informadores gratuitos o malintencionados.

Su llamado es desmovilizarnos de este sistema de doble moral, con o sin revolución. Así con el epígrafe de Claudia Lars ¡Polvo se hará tu mundo por el aire, si no te asiste el ángel Domínguez!, ganador del premio Latinoamericano José Martí en 1986, concluye su último capítulo, La Doble Moral, dejando al descubierto la cultura política nicaragüense en estos contextos de violenta convulsión social.

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