- Sangriento recibimiento
Más de 100 personas murieron ayer en Karachi, Pakistán, en uno de los atentados dinamiteros más grandes del año, cuando miles de personas acompañaban a la ex primera ministra Benazir Bhutto, quien regresaba de Dubai de un exilio de ocho años y medio. El presidente pakistaní, Pervez Musharraf, condenó el atentado. Lo propio hizo el Presidente de EE.UU., George W. Bush.