Varios miles de personas se manifestaron el jueves en numerosas ciudades francesas, en el marco de un paro nacional del transporte ferroviario y automotor contra la reforma de los regímenes especiales de jubilación, que fue acatado masivamente.
La huelga de este jueves registró un índice histórico de movilización en los ferrocarriles, con más de 73 por ciento de huelguistas, superior al conflicto de 1995, que provocó el caos durante tres semanas.
Dicho movimiento llevó al Gobierno de la época a echar pie atrás en el proyecto de reforma de los regímenes especiales de jubilación que quiere pasar de 37.5 a 40 el número de años para cotizar.
Este jueves el tráfico ferroviario era casi inexistente y las perturbaciones podrían prolongarse hasta el viernes, mientras el jueves en la tarde los sindicatos discutían para lograr un acuerdo en ese sentido.
Al menos tres sindicatos, entre ellos los de los conductores, habían votado la continuación del movimiento.
En París y la región parisina, donde el transporte colectivo estuvo prácticamente paralizado este jueves, el tráfico de buses, tranvías, metros y al menos dos líneas de trenes suburbanos se mantendrá muy perturbado el viernes, anunció la administración de estos servicios (RATP).
En los sectores de la energía, EDF (electricidad) y GDF (gas), más de la mitad de trabajadores acató el paro, según la dirección. Este porcentaje, según los sindicatos, alcanzó entre un 60 y un 90 por ciento.
Otros sectores no implicados por los regímenes especiales de retiro participaron en el movimiento en menor proporción, como la función pública.