Observe los pechos: frente a un espejo inspeccione con atención el tamaño, aspecto y forma de ambos pechos. Hágalo en diferentes posiciones: con los brazos caídos junto al cuerpo, con las manos sobre la cintura y los brazos detrás de la cabeza.
Pálpelos: acuéstese boca arriba para que los músculos se relajen y con la yema de los dedos presione suave y firme alrededor de todo el busto, de forma circular y en el sentido de las manecillas del reloj, de adentro hacia afuera, atenta a cualquier bulto o dureza inusual.
Revise el pezón: presione el pezón y observe cualquier secreción y levántelo para comprobar su movilidad y ausencia de adherencias.
Palpe bien: la palpación del pecho derecho se realiza con la mano izquierda y el brazo derecho tras la cabeza y viceversa. Esta debe practicarla también de pie en la ducha.
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El diagnóstico temprano del cáncer de mamas es clave para facilitar el tratamiento de este y su curación hasta en un noventa por ciento de los casos.
La manera más sencilla de detectar a tiempo un cáncer de mamas es la autoexploración mamaria, que tiene como base el conocimiento de la mujer sobre sus pechos.
Lo ideal es que la mujer observe sus pechos desde su primera menstruación y se familiarice con ellos, que los conozca y una vez que estos desarrollen, los explore periódicamente y permanezca atenta a cualquier cambio o anomalía en cualquiera de ellos.
El tiempo correcto para la autoexploración mamaria es una semana después del primer día de la menstruación.
¿Por qué los pechos no se exploran antes de la menstruación? Porque en la fase premenstrual, las glándulas mamarias pueden estar aumentadas de tamaño y producir cierta tensión dolorosa debido a la preparación de los pechos en caso de un posible embarazo por el período de ovulación.
De manera que debe esperar a que ceda esta tensión en los pechos y los mismos tienden a ser suaves.
Si la mujer es menopáusica o está embarazada debe entonces escoger un día y realizarlo cada mes en esa fecha. Por ejemplo, revisarlo cada mes en el día del cumpleaños para no olvidarlo con facilidad.
Igual, si la mujer está amamantando, debe realizarlo un día específico de cada mes, luego de amamantar.
La autoexploración consta de dos pasos básicos: la inspección visual u observación de los pechos y la palpación.
Este autoexamen debe incluir también el área de la axila y en la zona clavicular, ubicada sobre el pecho.
En cuanto a los pechos, la mujer debe saber que existen alteraciones benignas y malignas en ellos. Pero ante la presencia de cualquiera, nunca debe descartar la visita al médico.
En la autoexploración, la mujer debe estar pendiente de cualquier cambio.
Las primeras señales de alarma son una nodulación (generalmente de forma circular) sólida, que persiste y crece y la secreción sanguinolenta, oscura o con sangre de los pezones, que se presenta a veces como flujo espontáneo, es decir, sin necesidad de apretarlos.
Es importante advertir que las células cancerígenas de los pechos gustan también de alojarse en los pulmones, el hígado y los huesos.