Corresponsal/ Bilwi
La prohibición de no salir a faenar ha desatado la inconformidad entre los pescadores artesanales en Bilwi, quienes se presentaron a la Casa de Gobierno en busca de una respuesta, ya que ellos desean recuperar sus nasas que quedaron en el mar desde el pasado cuatro de septiembre, cuando el huracán Félix azotó a la región.
Más de 150 pescadores exigieron a las autoridades regionales que autoricen lo más pronto posible la salida de los barcos a los bancos de pesca, porque desde que impactó el huracán no han salido y no han podido ver a cuánto ascienden sus pérdidas, ya que en el mar hay aproximadamente unas 30 mil nasas con productos atrapados.
Eddy Knaight Blanco, pescador artesanal con nasas, dijo que estos productos que están atrapados ya no sirven, porque desde hace un mes no se alimentan, eso quiere decir que ya no son aprovechables.
“Estamos pidiendo que nos dejen salir a faenar para poder limpiar las nasas y lanzarlas otra vez al mar, tenemos claro que hay que respetar las diez millas a la orilla de los cayos, que el gobierno e Inpesca decretaron como zona de recuperación”, dijo Knaight Blanco.
“El problema es que si se dejan las nasas tiradas ahí, se podrían pudrir y las pérdidas serían para nosotros de un millón 500 mil córdobas sólo en nasas”, agregó el pescador.
INPESCA DA ORDEN DE SALIDA
El director ejecutivo de Inpesca, Steadman Fagoth, dijo que ya se había dado la orden de que salieran a pescar y lo que pasó fue un problema de comunicación, ellos podían haber salido desde hace una semana pero con la única orden de no tocar las diez millas a la orilla de los Cayos Miskitos, explicó.
“Ya se ha dicho en reiteradas ocasiones que los cayos no deben tocarse, el problema que se dio es de que no se podía mandar a pescar a los pescadores artesanales, sin antes ver cómo estaba todo en el mar”, añadió Fagoth.
“Pueden ir a ver sus nasas, incluso a rescatar las que están dentro de las diez millas, pero respetando la orden que se ha girado”, agregó.
Por su parte, el empresario pesquero Danna Downs dijo a LA PRENSA que su empresa depende el 60 por ciento de la pesca artesanal y que esto ha bajado mucho desde que los comunitarios dejaron de trabajar.