Una vecina de María Azucena Meléndez despide al presidente de Honduras en la puerta de la casa en Ocotal. (LA PRENSA/ B. Picado)

Manuel Zelaya y su diplomacia de la tortilla

Departe con humilde familia ocotaleana La reunión improvisada de los presidentes Manuel Zelaya, de Honduras, y Daniel Ortega, de Nicaragua, este lunes en Ocotal, tomó por sorpresa a don Pedro Zelaya y a su familia, que nunca esperaron que una actividad tan importante se realizara en su humilde casa en el barrio Danilo Ponce. La […]

  • Departe con humilde familia ocotaleana

La reunión improvisada de los presidentes Manuel Zelaya, de Honduras, y Daniel Ortega, de Nicaragua, este lunes en Ocotal, tomó por sorpresa a don Pedro Zelaya y a su familia, que nunca esperaron que una actividad tan importante se realizara en su humilde casa en el barrio Danilo Ponce.

La vida de esta familia transcurría con la misma serenidad de todos los días, sólo perturbada por cinco oficiales de la Policía, dos de ellos subcomisionados, un teniente coronel del Ejército y varios efectivos militares que bordeaban el Estadio Municipal Carlos Manuel Jarquín.

A pesar de la presencia de los vehículos de la Embajada de Honduras en Nicaragua y del personal de seguridad, la familia de doña María Azucena Meléndez, de 55 años, compuesta por su hija de catorce años, su nieto de apenas un año y don Pedro Zelaya, de aproximadamente 65 años, realizaba las actividades cotidianas de su hogar, cuando de repente comenzó el ajetreo.

La sorpresa de don Pedro fue cuando vio entrar a un hombre alto, recio, de bigotes y sombrero, vestido con camisa manga larga color blanco y pantalón oscuro. Su primera reacción fue preguntar quién era ese personaje que entró a su casa, escoltado por dos agentes de seguridad.

“¿Qué quiere amigó?, ¿en qué le puedo ayudar?”, preguntó don Pedro Zelaya al mandatario de Honduras, no obstante, la sorpresa la tuvo cuando le respondió: “Soy Manuel Zelaya, Presidente de Honduras y vengo a reunirme en su casa con el presidente Daniel Ortega”.

La casa apenas mide unos seis metros de largo por seis de ancho, construida de adobe y de tejado, cuyas divisiones internas son de papel periódico.

María Azucena Meléndez, esposa de don Pedro, contó que mientras Zelaya estuvo esperando a Ortega, ella palmeaba tortillas y después de unos minutos de conversar con su marido, el mandatario hondureño se trasladó a la cocina y “agarró una de las tortillas y se puso a comer, mientras indagaba de dónde procedía la raíz de su apellido”.

Minutos después llegó Ortega, acompañado de su esposa Rosario Murillo y otros funcionarios. Ortega al ver a Zelaya que almorzaba una tortilla con sal, imitó a su colega.

“Daniel la agarró (la tortilla) yo se las di y él me dijo que se las iba a llevar todas. Que se las lleve, dije yo”, explicó Meléndez, pero no se las llevó.

Al terminar la reunión, Zelaya se dirigió a doña María y le entregó cien dólares, mientras Ortega se retiró sin ni siquiera dar las gracias, según dijo.

Política

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí