Mario Arana Sevilla. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Manos a la obra con programa FMI

La administración del presidente Daniel Ortega logró firmar un nuevo programa económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El reto está planteado: poder cumplir y conciliar la disciplina macroeconómica con las metas sociales a las que se compromete para el período 2008-2010 [doap_box title=»Rondan riesgos internos y externos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El Fondo Monetario Internacional (FMI) […]

  • La administración del presidente Daniel Ortega logró firmar un nuevo programa económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El reto está planteado: poder cumplir y conciliar la disciplina macroeconómica con las metas sociales a las que se compromete para el período 2008-2010
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido de los riesgos internos y externos que podrían afectar a Nicaragua.

“La economía (nica) sigue estando altamente dolarizada y expuesta a cambios bruscos del sentimiento de los inversores y a los impactos externos, como los choques recientes por el alto precio del petróleo y los desastres naturales”, afirma el FMI.

Agrega que el nuevo programa económico de Nicaragua, aprobado el viernes, “crea espacio fiscal adicional para aumentar el gasto social y la inversión en sectores clave como la energía, el saneamiento, la educación y la salud».

“Aunque aumentarán los fondos para combatir la pobreza, las autoridades (nicaragüenses) también reconocen la importancia de mejorar la eficiencia del gasto público y se han comprometido a ello”, ha señalado Murilo Portugal, el “número tres” del Fondo, en un comunicado, poco después de que el FMI dio el “Sí” al PEF presentado por Nicaragua la semana pasada.

El Gobierno también ha prometido al FMI controlar mejor el gasto y la planificación de la inversión, y “dar cuentas de forma transparente respecto a toda la ayuda recibida”, según Portugal, citado por la agencia EFE.

Ortega reconoce

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    En Managua, el viernes pasado al caer la tarde, el Presidente de la República, Daniel Ortega, anunciaba que el Fondo Monetario Internacional (FMI) recién acaba de aprobar el nuevo programa económico para Nicaragua para los próximos tres años. Este resultado, dijo Ortega, fue una “gran hazaña” que parecería “casi imposible”.

    Miles de kilómetros al norte, en Washington, Estados Unidos, sede central del FMI, el tercero al mando del organismo financiero internacional, Murilo Portugal, subrayaba los compromisos que, con el programa, estaba asumiendo Nicaragua, a través del Gobierno, en materia económica y social para los próximos tres años.

    El programa “crea espacio fiscal adicional para aumentar el gasto social y la inversión en sectores clave como la energía, el saneamiento, la educación y la salud”, indicó Portugal, al recordar que a la par Nicaragua deberá asegurar la estabilidad macroeconómica.

    La misión está planteada: lograr, como ha prometido Ortega, reducir la pobreza que afecta al 46 por ciento de los 5.1 millones de nicaragüenses. Y la hazaña, según los expertos, será que el Gobierno logre mantener a Nicaragua dentro del programa económico y finalmente que logre cumplirlo.

    Para ello tendrá que conciliar la disciplina macroeconómica con las metas sociales a las que se compromete, especialmente en las áreas de salud, educación, saneamiento y agua potable.

    Desde el retorno a la democracia en Nicaragua en 1990 y desde que el país ha firmado acuerdos económicos con el FMI, sólo un gobierno, el del ahora ex presidente Enrique Bolaños, ha logrado concluir con “buenas notas” un acuerdo con el Fondo, lo cual ocurrió el año pasado al concluir la administración de Bolaños.

    BASES FAVORABLES

    “Las negociaciones y la aprobación de este acuerdo no parecía fácil porque todos conocían nuestras posiciones críticas con el FMI, de usarlo como instrumento de los países desarrollados, que no han favorecido el ataque a la pobreza”, dijo Ortega el viernes en la noche.

    El economista Alejandro Aráuz refiere que los gobiernos anteriores lograron, en general, establecer un marco económico estable que sirvió “prácticamente de base” para que el actual gobierno negociara más rápido un nuevo programa económico con el FMI.

    “Nicaragua tenía todas las de ganar. El señor Bolaños había dejado alineado los fundamentos macroeconómicos”, agregó.

    Un logro que también destaca el ex Ministro de Hacienda y Crédito Público y ex presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Arana.

    Pero, precisamente, el haber firmado un acuerdo económico es sólo un paso en la misión.

    El Gobierno deberá prepararse para poder cumplir con el FMI, entre estas, metas como un crecimiento económico por el orden del cinco por ciento, aunque no suficiente para reducir la pobreza según los expertos; una inflación controlada, es decir el alza generalizada de los precios; pero sobre todo ir logrando avances en sus metas sociales, que Ortega ha insistido son el eje del programa económico para lograr reducir la pobreza.

    Por ello, al confirmar el viernes que el FMI acababa de aprobar el nuevo programa económico, el representante del organismo financiero internacional en Managua, Humberto Arbulú, dejaba claro que como parte de los compromisos que el Gobierno estaba asumiendo, debe publicar al menos dos veces al año los indicadores en los sectores sociales.

    Esto será un mecanismo para ir midiendo si efectivamente el gobierno de Ortega va cumpliendo sus metas de mejorar la educación, la salud y los servicios de saneamiento y agua potable, pero sin descuidar o garantizando la estabilidad de la economía.

    El Gobierno ha prometido al Fondo controlar mejor el gasto y la planificación de la inversión.

    A CELEBRAR, PERO AHORA A TRABAJAR

    “Celebro que Nicaragua esté enviando este mensaje a la inversión y a la cooperación internacional”, aseguró Arana, al referirse al primer logro del Gobierno: el haber obtenido la aprobación del FMI del nuevo programa económico.

    Lo que viene ahora, subraya Arana, es “cumplir con lo que está en el programa: crecimiento económico, reducción del déficit de cuenta corriente, la adecuada relación de la deuda pública con el Producto Interno Bruto (PIB), reformas estructurales (como en el sector energético), mejorar la productividad y el tema (de la reforma) del Seguro Social”.

    El programa económico, según han señalado los funcionarios del Poder Ejecutivo, presenta la particularidad que “fue elaborado por el Gobierno y no como en otras ocasiones, por el mismo FMI”, como ha indicado en reiteradas ocasiones el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales.

    ¿PODRÁ CUMPLIR?

    El gran reto ahora es conciliar la rigidez de un programa económico con el FMI y la ambiciosa política social del Gobierno. “La pregunta es ¿podrá el Gobierno mantener y sostener estos indicadores macros, en estos tres años, en una situación tan compleja como la que vivimos?”, se pregunta el economista Alejandro Aráuz.

    Proyecta que el país “tiene todas las de ganar”, pero tiene que batallar para darle sostenibilidad al programa social en las diferentes áreas.

    “Con este programa que se tiene no se le da soporte adecuado a las metas sociales que aspira este Gobierno”, dice.

    En parte esto podrá verse en el futuro proyecto del Presupuesto General de la República del 2008, donde el Gobierno deberá reflejar la importancia que tendrá la inversión pública de capital, es decir en inversión, en salud y educación, por ejemplo, sin que ello cause peligrosos desequilibrios, es decir déficit entre lo que el país tiene en recursos y lo que va a gastar.

    Hasta ahora se estima, según ha indicado en términos generales Bayardo Arce, asesor de Ortega para Asuntos Económicos, que el Presupuesto General de la República del 2008, que deberá ser enviado a la Asamblea Nacional a más tardar el 15 de octubre, rondará los 28 mil millones de córdobas, sin incluir el pago de la deuda pública.

    Wálmaro Gutiérrez, diputado sandinista y miembro del equipo económico del Gobierno, destaca la diferencia entre este programa y los elaborados por las administraciones anteriores. “Refleja una posición nacional y no una imposición”, subraya.

    Y reafirma que, en este programa, sobresalen las prioridades sociales como la “inversión en educación, soberanía alimentaria e incremento de la producción exportable”.

    En tal sentido, considera que el hecho de tener un programa con el FMI, no se restringe la posibilidad de impulsar “la agenda social y complementaria del Gobierno”.

    Por ello asegura que en el proyecto del Presupuesto del 2008 se plantean incrementos salariales para maestros, trabajadores de la salud e incluso de la Policía y del Ejército.

    A TOMAR NOTA

    Según el Gobierno, el objetivo del programa económico, llamado oficialmente Programa Económico Financiero (PEF), “es crear las condiciones para una reducción significativa de la pobreza y un crecimiento económico sostenido, en un contexto de estabilidad macroeconómica, sostenibilidad de las finanzas públicas y de las cuentas externas, como elementos aglutinadores del desarrollo económico y social de la nación”.

    Para alcanzar este objetivo el PEF “procura” aumentar la capacidad productiva nacional alcanzando “tasas de crecimiento económico sostenido” del 5.0 por ciento y “tasas bajas” de inflación del 7.0 por ciento.

    Y añade que el Gobierno no espera obtener resultados macroeconómicos favorables con estancamiento o deterioro de los principales indicadores de desarrollo humano”.

    En consecuencia, indica el PEF, el Gobierno se compromete aumentar el gasto en pobreza del 16.9 al 17.8 por ciento con respecto al Producto Interno Bruto (PIB) entre el 2007 y el 2010.

    “Para asegurar la estabilidad macroeconómica —añade— los incrementos de gastos resultantes deberán contar con sus respectivas fuentes de financiamiento”, para lo cual dice que garantizará que “los gastos recurrentes tengan su financiamiento permanente”, que en parte provendrán de los recursos de las recaudaciones tributarias y de la cooperación externa.

    En ese punto apuesta la administración de Ortega a que la política de financiamiento externo, que si son préstamos deben ser a bajos intereses y a largos plazos de pago, “contará con el apoyo” de instituciones financieras multilaterales como el FMI, que deberá desembolsar alrededor de 111 millones de dólares en el marco del programa económico que aprobó; así como de los cooperantes.

    Las metas están ahí. Al cierre del 2010, si el país logra mantenerse dentro del PEF, habrá que ver si ese 46 por ciento de nicas que viven en pobreza, es decir con menos de un dólar al día, se redujo.

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