Injusticia
“Es peor cometer una injusticia que padecerla porque quien la comete se convierte en injusto y quien la padece no”.
Delincuencia organizada
Es triste cómo se va la vida de una buena oficial de policía, pero es el precio de enfrentar a la delincuencia organizada y peligrosa. Es necesario dotar a los agentes con un mejor equipo, como chalecos antibalas.
Me siento orgulloso de que en Nicaragua hayan policías con principios y valores, dispuestos a defender a nuestro pueblo.
Que Dios tenga a la oficial Aracely Vargas en su santo reino, y a la familia le dé resignación. Y que los demás policías sigan ese ejemplo de valor y abnegación en el cumplimiento del deber. Felicito a todos los buenos policías de Nicaragua, que Dios los cuide y los bendiga. Y hay que atacar con fuerza la delincuencia y a los criminales.
Fernando Somarriba
Súper Bingo
El día lunes me dio un poco de nostalgia leer sobre el Súper Bingo, porque tuve la oportunidad de jugarlo en la primera edición que fue a principio del año 92. Unos años después salí de Nicaragua para Miami. Leer sobre el Súper Bingo me trajo algunos recuerdos bonitos de cuando llegaba a esperar LA PRENSA a las afuera del cementerio de Granada, todas las noches. Incluso le pedí a mi señora madre que me comprara LA PRENSA con la cartilla, ya que tengo planes de viajar a Nicaragua en noviembre. Para entonces ya serán las últimas semanas del Súper Bingo, pero espero poder darme el gusto de jugarlo de nuevo aunque sea por una semana.
¿No habrá alguna forma de crear algo para que los nicas en el exterior participemos? Puede ser algo simbólico, no tiene que ser necesariamente como participar en Nicaragua porque no podríamos recoger premios, además que es mejor darle la oportunidad a las personas que viven actualmente en el país, que lo pueden aprovechar mejor.
Podría ser algo que nos haga sentir un poco cerca de nuestra gente, de nuestra Patria, que nos elimine la distancia por un momento, o puede ser algo que permita participar a los nicas en el exterior y que nuestros familiares sean los beneficiados, o no. Por lo menos yo por unos momentos llegué a sentirme un poco melancólico por no tener una vía en cómo interactuar con nuestra cultura y nuestra gente.
Recuerdo que en el primer Súper Bingo hasta se hacían nuevas amistades con gente también participando y embullada por el mismo.
Sería bueno que por lo menos en algún pasatiempo poder participar aunque sea de lejos, sólo por ser lector de LA PRENSA por internet.
Walter Sandino
El peor discurso
Cada vez que un gobernante tiene la oportunidad de dirigirse a sus colegas en la Organización de Naciones Unidas (ONU) debe pensar en lo que le conviene más a su pueblo que a su propio ego.
Creo que en estos momentos el ego del señor Ortega anda por las nubes, seguro que recibió llamadas de felicitación de sus camaradas y por supuesto de sus asesores.
Quiero analizar la herencia que nos dejó ese discurso, es decir qué ganó nuestra bella y sufrida Nicaragua con la inversión que hizo el Gobierno para enviar a su presidente a la ONU.
Pregunto, como ciudadano nicaragüense viviendo en el exterior:
1. ¿Este discurso mejorará la calidad de vida de los nicaragüenses en Nicaragua y en el exterior?
2. ¿Los familiares de los nicas en el exterior sentirán más deseos de invertir en Nicaragua, o se les hará más difícil la vida de inmigrantes?
3. ¿Aumentaran a partir de ese discurso las remesas que envían los nicas del exterior o más bien disminuirán?
Para los nicas de dentro y para los que viven fuera de la Patria, ¿cuál fue el beneficio para nuestro pueblo al haber hablado así el presidente Ortega?
Hay un adagio chino que reza: “Cállate o di algo mejor que el silencio”. Esta vez el presidente Ortega habló y dijo el peor discurso de su vida.
Dios bendiga a Nicaragua y a los nicas en el exterior.
Tito Lagos-Bassett
Feministas
Irrespeto y blasfemia fue lo que causaron las feministas al llegar a la Catedral de Managua a imponer su idea del mal llamado aborto terapéutico. Ninguna de las mujeres que llegó a provocar a la feligresía cree en la santa Iglesia católica. ¿Por qué entonces pretender comulgar?
Este acto repudiado por la población debería servir de escarmiento a las blasfemas para no volver a irrumpir en la casa de Dios, sobre todo irrespetar abruptamente el Cuerpo de Cristo.
Julio León Báez
Cordonazo
Matagalpa recuerda siempre el 4 de octubre, día de San Francisco, el cordonazo de agua de 1928 cuando la quebrada Yaguare que bajó del lado norte del cerro de Apante, inundó la parte este de la ciudad dejando como recuerdo el genízaro que es el mejor punto de referencia en la avenida Presidente Bartolomé Martínez.
Este año el cordonazo de San Francisco se adelantó un día. Los medios de comunicación locales divulgaron con letra mayúscula los desastres que causó el río Grande de Matagalpa y las quebradas Molá que baja de Parcila, Agualcas y Yaguare que bajan de Apante, pero nadie mencionó las actitudes irresponsables de ciudadanos y autoridades de todos los gobiernos actuales y pasados, que han permitido construcciones a la orilla y hasta dentro del río con la intención de desaparecer el regalo más grande que nos dio el Señor, del cual sentimos orgullo todos los matagalpinos.
Nuestro río Grande no inundó terrenos ajenos, sus aguas pasaron por lugares que siempre le han pertenecido; en su recorrido de 555 kilómetros bendice a miles de productores. Lo desafió Cristóbal Colón, en septiembre de 1502 en la desembocadura en el Atlántico le hundió las embarcaciones exploradoras y fue “un desastre”.
Evitaremos un futuro desastre teniendo actitudes responsables. Dios quiera que así sea.
Leopoldo Villalta López
“Furia de la naturaleza”
Me refiero por este medio al escrito que fue fue publicado el 29 de septiembre, en la sección Cartas al Director de las páginas de Opinión de LA PRENSA, bajo el título Furia de la naturaleza.
Ruego aclarar que si bien es cierto el correo electrónico desde el que se envió dicho escrito está a nombre del señor Julio César López Córdoba, sin embargo el mismo es de mi autoría: Eduardo J. Espinoza G., ya que él sólo me facilitó dirección de su e-mail para enviarlo a LA PRENSA.
Eduardo J. Espinoza G.