- UNA DUPLETA ESPECIAL
Cal Ripken Jr. y Tony Gwynn hicieron aún más especial la ceremonia de ingreso al Salón de la Fama del 2007, al tratarse de dos auténticas personalidades tanto dentro como fuera del terreno de juego. Ripken, el “Hombre de Acero”, jugó toda su carrera para los Orioles de Baltimore (1981-2001) y además de conectar 3,000 hits tuvo una racha de 2,632 juegos consecutivos sin fallar. Gwynn, quien de 1982 al 2001 no vistió otro uniforme que no fuera el de los Padres de San Diego, ganó ocho títulos de bateo, compiló 19 temporadas consecutivas encima de los 300 puntos y su promedio vitalicio fue de .338, además se retiró con 3,141 hits y revolucionó el arte del bateo con el estudio de los lanzadores por vídeo.