CORRESPONSAL/ COSTA RICA
Quienes saben de baile dicen que es la juez que mejor hace su trabajo. No obstante, por su estricta manera de calificar a las parejas, se ha ganado la crítica de la prensa farandulera “amarillista” —a como ella la llama— y hasta del público que cada sábado mira el programa Bailando por un Sueño.
Lo real de todo es que la artista de origen nicaragüense, Flor Urbina, nacida hace 36 años en Malpaisillo, León; es la juez más popular de este reality show adaptado a lo tico por Televisora de Costa Rica (Teletica) y que desde hace varias semanas tiene pegado frente al televisor a medio país, según sondeos locales.
En el programa, varias parejas integradas por un soñador y un personaje “famoso” compiten en la pista de baile por hacer realidad un sueño.
Son evaluadas por cinco jueces pero al final de cada programa, mediante llamadas telefónicas, los espectadores deciden cuáles de las parejas sentenciadas salen y quiénes se quedan.
“Lo primero y lo más importante es que por méritos en tantos años de trabajo, me reconocieron como una de las 4 personas más calificadas para ejercer ese trabajo y me invitaron por mi formación integral”, dijo Urbina a LA PRENSA.
“Soy, creo, la única investigadora y coreógrafa en baile popular con 20 años en el campo, que además soy actriz graduada y músico”, añade.
A Flor no le gusta hablar mucho de las reacciones encontradas que ha generado su trabajo. Es la juez que más bajo califica y sólo una pareja, formada por la Miss Costa Rica, Verónica González, y el soñador, Esteban Artavia, le ha sacado un 10 de puntuación.
Le han dicho que piropea a algunos bailarines y que su manera particular de calificar es con el interés de llamar la atención.
“Tengo un 60 por ciento —de opinión, según una encuesta de la edición digital del diario Al Día— que dice que soy la más estricta, pero la única que da notas con un respaldo de criterio y que mi nota se ajusta a lo que digo”, explica.
Urbina destaca el hecho que una nicaragüense haya sido tomada en cuenta para una producción de alto nivel como lo ha sido Bailando por un Sueño, donde además hay una juez sueca, dos ticos y un español-chileno.
Pero ella no es la única nicaragüense que participa en esta producción. Su hermana, María José Urbina, es coreógrafa de la única pareja que le ha arrancado un 10. En su grupo Baila Sap, que hace coreografías en cada salida y entrada a comerciales, también hay cuatro nicaragüenses bailarines.