El riesgo de que fracase la Constituyente de Bolivia, paralizada hace más de un mes por el conflicto sobre cuál debe ser la capital efectiva del país, aumentó tras una semana de diálogos de alto nivel pero sin resultados concretos.
Tanto el gobierno del presidente Evo Morales como dirigentes de partidos y de regiones admitieron la creciente incertidumbre sobre el futuro del foro y la posibilidad de que no cumpla su mandato de tener una nueva Constitución hasta el 14 de diciembre.
“No tenemos que mentirle al país, hay un riesgo enorme” para la Asamblea por la falta de solución del conflicto sobre la capital, dijo el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.
Según el funcionario, si no se logra “destrabar” la disputa entre las regiones de La Paz y Chuquisaca por la capital habrá “enormes dificultades”∙ para que la Asamblea o el comité de concertación política formado la semana pasada resuelvan otras diferencias.
Entretanto en Ecuador el Tribunal Supremo Electoral (TSE) desistió de prohibir la realización de sondeos a boca de urna y el recuento rápido de votos para los comicios del próximo domingo, cuando se designarán a los 130 integrantes de la Asamblea Constituyente.
La prohibición del TSE, emitida el pasado 20 de septiembre, había levantado polémica y el rechazo no sólo de la oposición, sino del propio jefe de Estado, Rafael Correa, así como de grupos independientes.