Esta semana, en los corredores del Palacio Nacional de la Cultura, se escenificó la XI Feria Internacional del Libro en Centroamérica (FILCEN) Nicaragua 2007, que reunió a destacadas casas del libro, entre estas a más de 42 editoriales, de Centroamérica, Venezuela, Colombia, Cuba y España, además de editores, libreros, y escritores.
A eso de las 7:00 p.m. del día lunes, se esperaba la asistencia del presidente-comandante Daniel Ortega, para que diera por inaugurada la Feria, pero éste no llegó y en sustitución se presentó el Ministro de Educación, Miguel de Castilla, que cortó la cinta momentos antes de que el Palacio quedara a oscuras producto de un corte de energía eléctrica.
La feria, que según los libreros debe servir para promover el intercambio comercial y profesional entre todos los eslabones de la cadena que van desde el escritor hasta el promotor cultural, tuvo una fuerte presencia de libros infantiles, que atrajo la atención de los padres de familia y que, según los libreros, fueron las ediciones con mayores ventas.
A este paquete de promoción del libro de literatura infantil se sumó el Fondo Editorial Libros para Niños, que promovió la lectura entre los párvulos que llegaban de los colegios y que eran animados con canciones por el cantautor Mario Montenegro. La Feria tuvo una asistencia diaria de aproximadamente 600 niños.
Una novedad fue el estreno de dos ediciones Apalka, de Ernesto Cardenal, bellamente ilustrado por Augusto Silva; El Poeta y Otros Cuentos, con narraciones de Auxiliadora Mendoza, Eliconda Cardoza, Carlos Manuel Téllez y Guillermo Quintanilla, seleccionados entre los finalistas del I Concurso de Literatura Juvenil del 2003.
Al igual, otras editoriales como las cubanas, trajeron cuentos de autores clásicos como José Martí para público infantil, destacándose en esta muestra Editora Abril, Casa de las Américas, Gente Nueva, Editorial Unión y CITMATEL, está última con soporte de multimedia y DVD.
Destacó con su presencia en este género la escritora cubana Olga Marta Pérez, actual directora de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), con sus libros La Maga, con tres ediciones: dos en Cuba y una en México; y Entre la Luna y el Agua, con tiraje de 6 mil ejemplares agotados en tres meses.
Los narradores en Centroamérica
Entre otros de los atractivos de la feria, figuró el colombiano Mario Mendoza, autor de Satanás, una novela de crímenes en la Bogotá contemporánea y ganador del Premio Biblioteca Breve del 2002. Otro en la lista de invitados importantes fue el panameño Enrique Jaramillo Levi, gran impulsor de la cultura de su país, docente universitario, director de la revista Maga, presidente de la Fundación Cultural Signos y Coordinador de Difusión Cultural en la Universidad Tecnológica de Panamá, que estaba programado a presentar su libro de cuentos Todo es Nuevo Bajo el Sol, pero producto de la mala organización en la feria, éste y su editor, el poeta Armando Rivera de la editorial Letra Negra, no lograron su objetivo.
Como parte del paquete de promoción de los escritores también se efectuó un conversatorio entre narradores nacionales y extranjeros que abordaron someramente la narrativa de sus países, entre los panelistas se encontraban Miguel Ángel Chinchilla, de El Salvador; Mario Mendoza, de Colombia; Enrique Jaramillo Levi, de Panamá; Carlos René Escobar, de Guatemala; Zoa Meza de Nicaragua; Eveling Ugarte, de Costa Rica; Claudia Torres, de Honduras; Vidaluz Meneses, de Nicaragua y Róger Herrera, de Venezuela.
Un elemento promocional y central de la feria fue el testimonio de Omar Cabezas La Montaña Es Algo Más Que Una Inmensa Estepa Verde, premiada por la Casa de las Américas en 1982, y la nueva edición conmemorativa, auspiciada por los acuerdos de los nuevos libros del Alba. Y, además, con una exposición permanente en toda la feria de las ediciones en diferentes idiomas, además de una versión en película que fue titulada Fire From the Mountain, por la Common Sense Foundation de Los Ángeles. También el martes, en la sala Rodrigo Peñalba hubo una muestra de fotos históricas alusivas a la memoria del libro.
Pero, además del programa literario, infantil y artístico cultural, se homenajeó al escritor guatemalteco Franz Galich, quien falleció en febrero pasado en Managua. El homenaje sirvió para destacar su obra que fue comentada por Juan Carlos Vílchez, Orieta Martínez y su hijo Franz.
Nuevos libros de poesía
La edición de la feria centroamericana también sirvió de plataforma para que algunos autores presentaran sus nuevas ediciones, tal es el caso de los jóvenes poetas nicaragüenses Álvaro Vergara, Jazmina Caballero, José Adiak Montoya y Gabriel Moreno que presentaron sus primeros poemarios auspiciados por el Gobierno y la empresa privada.
En la lista de nuevos libros están Poemas, de Mariana Sansón; Inocente Lengua, de Madeline Mendieta con el sello Amerrisque y Qué Sola Estás Maité, de Arquímedes González y un libro antológico que reúne la poesía de Carlos Martínez Rivas, seleccionada y comentada por Pablo Centeno Gómez con sello de ediciones Anamá.
Sobre la feria
Salomón Alarcón, relacionista publico del Instituto Nicaragüense de la Cultura, comentó que la feria no contó con el apoyo de la empresa privada, como sucede en otros países.
Melvin Wallace, miembro organizador de la feria, dijo que esta debería realizarse con mayor frecuencia en nuestro país, sin embargo, señaló que no están todos los que podrían venir.
Enrique Jaramillo Levi, promotor del premio centroamericano Rogelio Sinán, destacó que la nueva producción de la literatura centroamericana es muy variada, tanto en novela como en poesía, pero el aspecto negativo es que ésta no logra traspasar las fronteras del istmo por falta de distribución y chovinismo de los lectores locales que prefieren los libros extranjeros, uno de esos casos es el Harry Potter.
Armando Rivera, editor de Letra Negra, comentó que hacer la feria en el Palacio Nacional, era atractivo para rememorar la significación histórica del lugar, pero que no prestaba las condiciones para montar una verdadera feria del libro.
Aunque la FILCEN 2OO7, contó con la presencia de destacados escritores centroamericanos, la presentación de libros nuevos, recital de jóvenes poetas y la exposición de literatura que el país no ofrece, se vio afectada por la poca visita de compradores, algunos lo atribuyen a que el lugar donde se realizó no contaba con la infraestructura adecuada. Los libreros esperan que para mañana último día de la feria asistan quienes no pudieron.