El tórrido romance entre Victoria y Gilberto va viento en popa esta semana en su telenovela Bellísima.
La pareja está muy enamorada y las cosas, hasta cierto punto, se van dando rápidamente, pues el delegado se ha sabido ganar la confianza de la astuta Sabina y de las demás personas cercanas a Victoria. Con todos se lleva de maravilla y eso le da seguridad a Victoria de que la relación con su nuevo novio se está dando de la mejor manera.
Sin embargo, a Pascual esta felicidad parece disgustarle y sufre al saber que ha perdido a Victoria. Quiere recuperarla y le llora para que vuelva con él, incluso le dice que la ama, pero para Victoria todo se ha acabado entre ellos y sólo existe un simple amor de amigos.
Alberto y Rebeca siguen en las mismas andanzas amorosas. Pero esta vez ella parece estar cansada de esa loca necesidad de Alberto por estar con Mónica. Es más, Rebeca se lo manifiesta luego de que Alberto la deja plantada por ir al entierro de Kikí, quien fue asesinado en la cárcel por su compañero de celda. Parece que Alberto se va a quedar sin Beatriz y sin retrato.
El intento de Alberto por recuperar a Mónica fracasa, ya que Cemil se ha ganado la confianza de la joven, que está desolada por la muerte de su padre. Sólo en las manos de Cemil quedará la decisión de perdonar a Mónica y regresar con ella.
Por su parte, Murat está desesperado por encontrar a su hijo perdido, pero hace de todo para esconderle el secreto a su esposa, por miedo a que lo deje. Lo que dudo es que su plan le dure mucho, porque Katina ha empezado a sospechar que su esposo le está escondiendo algo y decide buscar respuestas por sus propios medios.
Mientras tanto, Nikos tiene una fortísima discusión con Julia. Él no comprende por qué su amada todavía confía en alguien tan malvado como André. Ella, con mucho carácter, se defiende de los gritos desesperados del griego y le confiesa sin remordimientos que todavía ama a su propio enemigo. Veremos si a partir de esto todo cambia entre ella y el guapísimo pero malvado André.
La malvada Bía no puede estar tranquila sin hacerle daño a alguien. Esta vez su veneno se dirige nuevamente a Victoria. Ahora, a esta fría y calculadora mujer se le metió en la cabeza que Sabina debe estar con ella a toda costa, cueste lo que cueste.
Para ello, considera necesario quitar del camino a la persona más importante en la vida de su bisnieta, su madre. Con esto Victoria corre un gran peligro porque a partir de ahora Bía ha tomado decisiones radicales que pueden cambiar el rumbo de toda la historia.