- Presidente brasileño busca abrir nuevos mercados y jalar inversiones
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, promovió el etanol, elaborado a base de caña de azúcar, durante un periplo que lo llevó a varios países de Europa y que concluyó ayer en España.
El jefe de Estado, en su programa semanal de radio que ayer grabó en Madrid, afirmó que la decisión europea de mezclar biocombustibles en sus combustibles fósiles abrirá un importante mercado para Brasil, uno de los países más desarrollados en este sector.
“Estamos discutiendo (en Europa) el asunto del etanol. La Unión Europea decidió que hasta 2020 va a mezclar en los combustibles fósiles, es decir en la gasolina y el diesel, un 10 por ciento de combustibles renovables, de biocombustibles”, afirmó Lula.
“Eso implica que Brasil puede tener una participación extraordinaria (en el mercado europeo) porque nadie tiene la tecnología que Brasil tiene para producir etanol”, agregó.
Según el gobernante, Brasil fue uno de los primeros países en desarrollar una industria de biocombustibles y ahora puede comenzar a recoger los frutos que plantó.
“Porque el mundo desarrollado va a tener que cumplir el Protocolo de Kyoto, es decir que va a tener que adoptar algún combustible menos contaminante, y es exactamente ahí que entra Brasil, que entra la tecnología brasileña, que entra el conocimiento brasileño”, dijo.
El Presidente agregó que Brasil está promoviendo los combustibles vegetales en todo el mundo y “yo lo hago con mucho orgullo porque considero que los biocombustibles son la oportunidad de los países que no tuvieron oportunidades en el siglo XX. Considero que el siglo XXI tiene que ser de los países más pobres”.
Lula dijo que en su viaje a los países nórdicos (la semana pasada estuvo en Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca) y a España, también está buscando inversiones de empresarios europeos y asociaciones, especialmente en el sector del etanol y del biodiesel, pero también en la infraestructura del país.
El etanol le ha servido también a Lula para mostrar su faceta más internacionalista, al ensalzar que la expansión de ese combustible puede ser una vía para promover el progreso en África y América Latina.