¿Culpable? Se dice de la persona a quien se imputa una acción u omisión ilícitas por haberlas cometido de forma deliberada o con negligencia de sus deberes. En muchas ocasiones hay personas que toman decisiones inequívocas, pensadas o no, conscientes o inconscientes y que conducen a sanciones morales ante la sociedad, y que en muchos casos o en la mayoría de ellos van tras las rejas. Esto es sin duda un tema que resulta complejo en cualquier etapa de nuestras vidas.
“Errar es de sabios”, dice algún proverbio (no recuerdo la nacionalidad del autor) pero lo que no deberemos hacer es “leña del árbol caído” y para evitarlo será necesario valorar los hechos que conllevaron a romper, a confrontar las reglas rígidas que uno(a) o la sociedad ha trazado para el comportamiento de los demás, y al enfocar la atención en las cosas buenas de la vida, no en las malas. Hacer reconocer que se ha cometido un error, es necesario, que la irresponsabilidad de alguien que es un ser humano y no una “máquina perfecta” con ausencias de sentimientos y pensamientos por muy elementales o básicos que sean, han de servir como lección, para no volvernos a equivocar. Un niño que no hace la tarea escolar, una jovencita desorganizada que no cuida nada, que no le da valor a las cosas que cuestan y por ende si se “friega” no ocasiona graves “consecuencias”, que se repone así de sencillo; un estudiante universitario —por cierto un mal estudiante— que comete fraude, tratando de justificarse a sí mismo como una posible solución, ante la equivocación de considerar que los estudios universitarios, no es más que un bacanal, son hechos que evidentemente deberán ser penalizados.
Cuando se es poco crítico ante un error, cuesta entender que nos hemos equivocado y suelen establecer en algunas ocasiones rencores, resentimientos, inclusive considerar el error, la falta exageradamente como algo personal hacia los que les corresponde el papel de evaluar el desempeño de las personas en la vida personal y laboral. ¿Qué sucedería si usted estuviese en el otro bando, entiéndase que le toca a usted evaluar? Tal vez para los más jóvenes (ese niño que no hizo la tarea, la chica “destructora”, el estudiante que tomó la decisión de engañar, cuando realmente se engañó a sí mismo) no se sientan sumamente aptos para asumir dicho papel, sin embargo, habrá que educarlos para que lo hagan, que en el ámbito de la competitividad personal, esto es lo que denominó lo que se es capaz de hacer para que otros hagan, lo que se es capaz de hacer con los demás.
¿Y para aquellos que almacenan rencores o son pocos críticos, que se sienten infalibles en su entorno o casos extremos que se consideran “Dioses del Olimpo”? Sencillamente significa que no se está preparado para afrontar las cosas de otra manera. Sentirse criticado ante un hecho debe ser normal, todo estará en dependencia de que nos hayan educado en ser críticos y autocríticos. ¿Y en el caso de que lo anterior no haya sucedido y la vida en sí la hayamos visto siempre por el lado amable? Entonces, tendremos que empezar.