Luis Pérez en una semana clave

[email protected] Luego del fracaso reciente de Marlon Márquez en Argentina, donde fue derrotado por Omar Narváez, el invencible campeón mosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), ahora las miradas deben dirigirse hacia el púgil capitalino Luis Pérez, quien el próximo 29 de septiembre expondrá la corona gallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) […]

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Luego del fracaso reciente de Marlon Márquez en Argentina, donde fue derrotado por Omar Narváez, el invencible campeón mosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), ahora las miradas deben dirigirse hacia el púgil capitalino Luis Pérez, quien el próximo 29 de septiembre expondrá la corona gallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) ante el ghanés Joseph Agbeko.

Y digo que debemos seguir de cerca su desempeño, porque se nota que Luis está trabajando duro en el gimnasio para marcar la categoría y no deslucir como en noviembre del año pasado, cuando perdió el título supermosca al no marcar el peso para la defensa con el mexicano Ricardo “Chapo” Vargas.

A mí no me asustaría que Luis esté un poco excedido de peso.

Es lógico, porque Luis es un peleador muy alto y fornido para la división de las 118 libras.

Pérez tiene tanta estatura como cualquier peleador pluma (126) o superpluma (130) del momento.

Sólo por comparar algunos casos, Pérez mide 5.5 pies de estatura, mientras que Rocky Juárez mide lo mismo en 130 libras.

El mexicano Marco Antonio Barrera mide 5.6 pies, Manny Pacquiao 5.65 y Juan Manuel Márquez 5.7, también en las 130, están muy cerca de la estatura del púgil nacional.

Por supuesto, esa ventaja física que tiene sobre muchos de sus rivales, le ha permitido en alguna medida ganar en todas sus peleas de título mundial que ha realizado hasta el momento, sin olvidarnos de su talento boxístico.

Hace unos días, en estas mismas páginas deportivas de LA PRENSA, señalamos que Pérez necesitaba sparrings que le exigieran más en los entrenamientos.

Juan Palacios, aunque es un buen boxeador, no tiene el peso suficiente para resistir las embestidas de Luis en las sesiones de guanteo que realiza en el caluroso gimnasio Alexis Argüello.

Pero surgieron varias opciones de sparrings para afinar la preparación de Pérez para su defensa con el africano Agbeko.

Ahora, está el asunto del peso, la parte más dura para cualquier boxeador, especialmente en muchos latinos que se deben esforzar al máximo, exprimir sus cuerpos y deshidratarse para marcar las categorías muy por debajo de su peso natural porque están claros que ahí están las mejores posibilidades de conseguir las victorias.

En Estados Unidos y Europa se nota que muchos peleadores actúan en divisiones muy cercanas a sus pesos naturales.

Aquí el esfuerzo es mayor y especialmente con Pérez quien se ha esforzado más de lo normal para bajar.

Esos sobreesfuerzos de Pérez lo han deshidratado totalmente en buena parte de sus peleas de título mundial, incluso provocando varios viajes al hospital ante desvanecimientos por tanta pérdida de líquido en el cuerpo.

Ojalá que en esta ocasión, Pérez tenga un mejor cierre en los entrenamientos.

Le favorece pelear en el peso gallo (conste, sólo subió tres libras arriba del anterior peso supermosca en que peleaba), y si llega nuevamente en plenitud de condiciones, debe salir adelante ante un desconocido ghanés Agbeko quien apareció de la nada disputando la corona gallo de la FIB, en la velada programada por Don King para el 29 de septiembre en Sacramento, California.

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