- De las consultas populares, a las media consultas y finalmente a las cero consultas. El Frente Sandinista ha venido de más a menos en la participación ciudadana a la hora de escoger a sus candidatos
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Tantas apariciones públicas suponen algo sospechoso. El 22 de agosto hubo más abrazos y sonrisas entre el presidente Daniel Ortega y el vicealcalde de Managua, Alexis Argüello. Para algunos esas “muestras de aprecio” entre ambos podrían significar la próxima candidatura de Argüello por la Alcaldía de Managua.
“He andado en los últimos eventos públicos del señor y la señora Ortega… Para nuestro Presidente y nuestra Primera Dama (soy) el candidato idóneo, porque a estas alturas el FSLN no se puede dar el gusto de perder la capital”, contestó Argüello en una entrevista publicada recientemente en Domingo.
Sin embargo, ese mismo puesto que Argüello da por ganado, está siendo disputado por el diputado convergente Agustín Jarquín y el diputado sandinista Evertz Cárcamo, los que en lugar de confiar en el “dedazo” de Ortega, aspiran a obtener buenos resultados en las negociaciones que al parecer suprimirán en esta ocasión lo que ha sido el emblema del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN): la consulta popular.
“Lo que es la consulta popular, las elecciones primarias, era un concepto totalmente desconocido en Nicaragua y fue el Frente Sandinista el que lo incorporó y es el Frente Sandinista el único que lo ha puesto en práctica y mantiene vivo”, dijo Rosario Murillo en su discurso del 15 de marzo del año pasado, durante una Asamblea Sandinista.
Hoy Murillo no podría decir esas mismas palabras, después que el Frente Sandinista anunciara que ya no escogerá más a sus candidatos a través de las llamadas “Consultas Populares” y en su lugar ha esgrimido un nuevo método: “El Consenso”, según el cual un grupo de dirigentes sandinistas designará a los candidatos sin darle ya oportunidad a las bases de participar en la escogencia.
La ahora diputada del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Mónica Baltodano, recuerda que fue en el Congreso Sandinista de 1994 que se estableció la consulta popular como un “principio para escoger a los candidatos a diputados, concejales, alcaldes, etc”. Un método democrático reconocido a nivel internacional, según Baltodano.
“En 1995 fueron las primeras elecciones primarias y fueron las más reales y participativas que se hicieron en el Frente. Participaron 400 mil personas, no sólo militancia con carnet, sino simpatizantes sandinistas”, comenta Baltodano, quien se separó de las filas del FSLN en 1999.
“El proceso fue limpio y transparente, de manera que fueron ejemplares al inicio, pero ya en el siguiente proceso, para el año 2001, las elecciones (primarias) comenzaron a ser manoseadas”, agrega.
El proceso de escogencia de candidatos sandinistas a alcaldes para el 2008 fue confirmado por el diputado Agustín Jarquín, quien explicó que en cada uno de los 153 municipios del país se conformará una comisión ad-hoc con los secretarios políticos departamentales y municipales, alcaldes en función y diputados departamentales. Estos propondrán al “elegido o elegida” ante el Congreso Sandinista, instancia que dará finalmente el visto bueno a los precandidatos propuestos.
Agustín Jarquín es uno de esos precandidatos. Él es un diputado de la convergencia del FSLN, por parte del Partido Social Cristiano (PSC), situación que obliga a que su dinámica de escogencia tenga variaciones. Entiéndase, mayor respaldo para que dé resultado.
“La elección de los candidatos de la alianza es un proceso donde el Frente tiene un método en desarrollo y cada uno de los grupos políticos o alianza tenemos nuestra metodología. Nosotros estamos sobre la vía del consenso en las comunidades, ya terminamos Rivas, Carazo, estamos con Masaya y Matagalpa”, explica el diputado Jarquín.
Según este diputado, con el cambio de método el PSC espera salir favorecido y obtener más candidaturas con relación a las 17 alcaldías que lideran actualmente los aliados del FSLN.
En las elecciones municipales del 2004 el FSLN obtuvo 87 alcaldías a las que se le sumaron posteriormente las cinco alcaldías obtenidas en las Regiones Autónomas por el partido Yatama.
Al igual que en el 2004, el FSLN utilizará el método trenzado. Esto significa que un candidato sandinista a Alcalde iría acompañado en la fórmula por un aliado como candidato a Vicealcalde o viceversa.
La decisión de quién va a la cabeza de la fórmula se basará en los resultados de las elecciones anteriores, es decir, si ganó un candidato sandinista, otro sandinista será el candidato a reemplazarle.
“La variante (de ahora) es que se va a fomentar más participación de mujeres, de manera que haya una alternabilidad, ya sea como Alcaldesa o como Vicealcaldesa, pero que haya más presencia”, asegura Jarquín.
“Ahorita se encuentran en un proceso de selección y se están presentando las diferentes propuestas. Si en un lugar no hay divergencia, en Rivas o Estelí, por ejemplo, el candidato a Alcalde va ser un sandinista y el candidato a vicealcalde va ser un aliado. Si en eso hay un total acuerdo, entonces pasará a confirmarse entre las diferentes instancias”, agrega.
Para Alejandro Martínez Cuenca, un sandinista que compitió fallidamente contra Daniel Ortega para obtener la candidatura presidencial del FSLN en las primarias del 2001, “es fundamental que se retomen los reglamentos que el Frente Sandinista tiene, donde establece que la escogencia para elección popular tiene que ser por medio de primarias, independientemente de las malas experiencias que pudieron haber pasado, producto de conflictos que siempre van a existir”.
El 4 de febrero de 1996 el FSLN se convirtió en el pionero de las consultas populares internas, pero posteriormente la credibilidad de los resultados de estas fue cayendo.
En el año 2001 se comenzó a imponer la voz del secretario general de ese partido y ahora Presidente de la República, Daniel Ortega, sumado a una segunda voz, la de su esposa, Rosario Murillo.
“En las elecciones para candidatos a diputados en el año 2001, en la lista de Managua habían quedado personas como Judelys Aburto, la misma Ada Luz Monterrey, y todas ellas fueron pasadas a últimos lugares después que habían estado encabezando los resultados y todo mundo supo que hubo un proceso fraudulento”, expresa la diputada Mónica Baltodano.
“Se argumenta que las consultas primarias generan descomposición moral, batallas internas que terminan por aflojar la disciplina o crean fisuras y, frente a los efectos negativos que el método puede traer, entonces (el FSLN) ha optado por decir que se eliminan”, continúa Baltodano.
Para la diputada, el método de seleccionar a los candidatos por consultas populares internas tiene sus pros y contras, pero lo que idealmente deberían hacer las organizaciones es superar los errores cometidos.
“El desafío de los partidos de izquierda es cómo se hacen más democráticos y no más autoritarios”, refuta Baltodano.
Sin embargo, en su discurso ante la Asamblea Sandinista del 15 de marzo de 2006, Rosario Murillo justifica diciendo que “la situación que hemos enfrentado nos ha obligado a hacer algunas excepciones; hubiésemos querido desarrollar este proceso electoral ateniéndonos a todos los antecedentes que el Frente ha instalado, en la vida política nacional, pero, por razones de fuerza mayor, que tienen que ver con la defensa de la unidad sandinista, no fue posible y el tiempo nos ha dado la razón”.
“Las primarias tienen la ventaja que son una auscultación de la opinión directa del votante, incluso van más allá del partido porque en la experiencia anterior el Frente Sandinista abrió sus espacios y a nadie se le impidió votar. Pero tienen la dificultad de que se genera un gasto grande y ocurren inconformidades en aquellos que no resultaron escogidos y quedan tensiones que no son sanas”, argumenta Agustín Jarquín, quien aspira ser el candidato a la Alcaldía de Managua.
En declaraciones públicas, el diputado del FSLN, Edwin Castro ha reconocido lo costoso de una elección primaria, explicando que para que esta ocurra cada aspirante a candidato debe aportar 25 mil córdobas.
La dinámica que se está vendiendo esta vez en el FSLN se basa en el consenso que desde ya es tildado como un método autocrático, popularmente llamado “dedazo”. Este método quedaría confirmado una vez que Alexis Argüello sea presentado como el candidato oficial del FSLN para la Alcaldía de Managua.
Y aunque Agustín Jarquín se muestra bastante confiado en el “consenso” que podrían tener el PSC y el FSLN, la lógica indicaría que por su origen de aliado y porque la silla edilicia la ocupa actualmente un sandinista de “pura cepa”, Jarquín llevaría todas las de perder.
“Managua es un caso muy particular y complejo. Mi partido lo que ha hecho es presentar mi candidatura para que sea conversada, discutida y eventualmente consensuada y si tenemos acuerdo, desarrollar todo el plan de Managua”, dice Jarquín, quien compite por ese mismo aval junto a Alexis Argüello (otro aliado) y el sandinista Evertz Cárcamo.
“La propuesta conllevaría, en el caso que se logre el entendimiento, que el vicealcalde sea un sandinista de pura cepa… Todas estas discusiones de las alcaldías se están haciendo muy tempranamente, pero se están haciendo, entonces (nosotros) nos estamos ocupando de ello”, añade el diputado Jarquín, calculando que esta primera etapa de consenso culmine en noviembre próximo y luego los 153 candidatos a alcaldes sean ratificados por el Congreso Sandinista, al menos en el primer trimestre del próximo año.
El Congreso Sandinista está formado por 715 delegados y está presidido por una Junta Directiva.
En el Congreso se espera que tanto el secretario general, Daniel Ortega, que ejerce las funciones de representante oficial y legal del FSLN, según sus propios estatutos, y la Primera, Dama Rosario Murillo, tengan la última palabra sobre la elección de los candidatos; poniendo bajo la evaluación el nivel de lealtad, militancia y fidelidad de estos.
Mónica Baltodano opina que con la eliminación de las elecciones primarias en el FSLN, “evidentemente se están estableciendo autoridades. En este caso el que está en la cúspide de esa decisión es Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, ellos son los que van a bendecir todo. El que no tenga la bendición de Daniel o la bendición de la Rosario, no pasa”.
Eliminar las primarias, continúa Baltodano, “es estar ratificando un método que concentra el poder y la fuerza en una o dos figuras; es la confirmación del poder autocrático dentro del Frente, la democracia sustituida por la autocracia, el poder de un rey y una reina, así está funcionando el sandinismo”.