- Márquez dejó mucho que desear
[/doap_box]
Marlon Márquez dejó mucho que desear en su pelea del viernes con el argentino Omar Narváez, aún campeón mosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
El nicaragüense lució sin recursos para, al menos, poner en aprietos al argentino. Después de un frío primer asalto, Narváez atacó sin piedad al pinolero, no encontró respuesta y lo terminó resolviendo sin mayores complicaciones a los 2:50 segundos del cuarto asalto, ante unas 3,000 personas que asistieron al Gimnasio Municipal de Trelew, Chubut, en Argentina.
A su llegada a Argentina, Márquez dijo que iba a traerse la corona, para imitar el desempeño de su hermano Eduardo, que se coronó titular de la OMB.
Pero nunca fue un rival digno del sudamericano, que demostró un alto nivel competitivo para apuntarse su defensa 11 de la corona, ubicándose como segundo argentino con más defensas, sólo atrás del gran Carlos Monzón que defendió con éxito, en 14 ocasiones, el título de los medianos.
Márquez lució como uno de los tantos retadores nicas que simplemente van por unos dólares a una pelea de título.
Su preparación, al parecer, no fue la mejor para un compromiso de esta categoría, aunque debemos estar claros de que fue seleccionado para ser una presa fácil, porque en su pelea anterior, en una eliminatoria, cayó ante el mexicano Alejandro “Payasito” Hernández.
Se suponía que Márquez podía contar con algunos recursos para meter en problemas a Narváez. Es más, lucía con mejor talento que su hermano, pero su actuación fue tan discreta que muchos en Argentina comenzaron a cuestionar la calidad de los rivales que enfrenta Narváez en sus peleas de título.
En el caso de Nicaragua, se queda una vez más como productor de boxeadores que sirven de escalera o presas fáciles para campeones que tratan de lucirse ante sus aficionados.