Los jóvenes de 16 años, en Venezuela, podrían votar pero no ser mayores de edad. (LA PRENSA/AFP)

Debaten en Venezuela sobre mayoría de edad

La presidenta de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, Cilia Flores, indicó hoy que ese cuerpo legislativo no establecerá la mayoría de edad a los 16 años, como pidió un sector de la oposición, aunque promoverá que se pueda votar. “Nosotros hablamos de los 16 años para ejercer el derecho al voto. No está planteado […]

La presidenta de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, Cilia Flores, indicó hoy que ese cuerpo legislativo no establecerá la mayoría de edad a los 16 años, como pidió un sector de la oposición, aunque promoverá que se pueda votar.

“Nosotros hablamos de los 16 años para ejercer el derecho al voto. No está planteado lo que tiene que ver con otros derechos de los que tienen menos de 18 años, porque eso sería una trampa”, indicó Flores a la prensa.

La presidenta de la Asamblea Nacional (parlamento) explicó que los menores de 18 años tienen unos derechos especiales que muchos perderían si esa edad se bajase a los 16 años, y destacó entre ellos el de la “imputabilidad”, que impide que puedan ser tratados como adultos en los tribunales.

Sectores de la oposición plantearon que ya que la AN y el presidente venezolano Hugo Chávez acogieron positivamente una iniciativa para que se pueda votar a los 16 años, debería fijarse en ese tope la mayoría de edad de los jóvenes.

La iniciativa para rebajar de 18 a 16 años la edad para votar forma parte de la reforma constitucional, que se someterá a referendo en diciembre para que el pueblo venezolano la apruebe o la rechace.

Chávez introdujo el 15 de agosto ante la AN el proyecto de reforma para modificar 33 de los 350 artículos de la Constitución, pero no incluyó el del cambio de edad para votar, incorporado con posterioridad.

El texto definitivo de la reforma será aprobado por la AN la primera semana de noviembre y podrá ser sometido a referendo un mes después.

Entre otros aspectos que la reforma propone se destacan el alargamiento del período presidencial, de seis a siete años y la posibilidad de que un mandatario pueda ser reelegido las veces que los ciudadanos quieran, como ocurre en muchos países europeos.

También contempla una reordenación territorial, la reducción de la jornada laboral a seis horas diarias y un nuevo enfoque del papel de las fuerzas armadas.

Igualmente una redefinición de la propiedad en la que se mantiene la propiedad privada junto a otras modalidades como la estatal, la social y la comunal.

Chávez sostiene que la reforma es necesaria para profundizar la revolución socialista y bolivariana, que lidera con el propósito de lograr una sociedad más igualitaria y justa.

Según el mandatario, quienes elogian su proyecto reformista “tienen un alto grado de conciencia” y quienes critican algunos de sus puntos son “lacayos del imperio” si pertenecen a la oposición, o “desertores y traidores” si militan en las fuerzas revolucionarias.

La oposición opina que la reforma busca establecer un sistema de carácter autócrata.

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